Alberto Schuster: “En realidad, la devaluación produce una ganancia efímera”
Real Estate

Alberto Schuster: “En realidad, la devaluación produce una ganancia efímera”

Socio Director Ejecutivo de KPMG en Argentina, analiza cómo los cambios en la política monetaria impactarán en el sector pyme este año. Por qué, hoy, no es posible hacer grandes modificaciones a la estructura impositiva.

Por Laura Mafud 17 de Febrero 2014




Con cuatro décadas de experiencia en el campo de la auditoría y consultoría, Alberto Schuster es palabra mayor en el segmento corporativo. Fue presidente del Coloquio de IDEA en 2009, presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires y protesorero de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas. Socio director Ejecutivo de KPMG Argentina, en un mano a mano con Pyme, avanzó sobre cómo impactará la economía argentina en el desempeño de las pequeñas y medianas empresas para este año y compartió su visión sobre cómo las afecta la regulación impositiva.

¿Cómo van a ser los próximos meses para la industria, sobre todo, la pyme?
No se puede esperar demasiado viento de cola del exterior. Las tasas, por lo menos, no van bajar. Razonablemente el precio de los commodities va a andar ahí, no va a bajar demasiado. Para la Argentina, puede tener un efecto entre neutro y positivo. Las inversiones públicas van a seguir a un ritmo parecido al de 2013 y, de las inversiones privadas, tampoco se puede esperar gran cosa, por la incertidumbre que causaron las medidas de ajuste.

Con su consecuente impacto sobre el consumo...
El consumo tampoco puede llegar a dar gran cosa porque el problema es que el consumo exacerbado genera inflación. La inflación es una cosa prehistórica para los países: era común en los ‘70 y ‘80, hasta que los países entendieron que hay solo algo peor que la inflación: la deflación continuada. El Gobierno se dio cuenta de que un proceso espiralización, mayor que la inflación, era muy perjudicial y empezó a tomar medidas acertadas.

schuster img IIDixit. "Hasta ahora, no hay grandes cambios que se puedan hacer porque toda la estructura, básicamente social, está basada en un gasto público determinado". Foto: Archivo Apertura. 

Para el mercado pyme, ¿cómo impactan estos vaivenes?
Las empresas están en un contexto de incertidumbre. A las chicas, todavía, la cadena de pago no se les cortó. Eso es bueno. La gran incertidumbre es qué hacen con sus insumos y cuánto les va a costar lo que le viene de las empresas grandes, porque estas tienen el problema de saber a qué precio van a importar. El problema es importar a $ 8, a $ 9 o a $ 10. Ahora, lograron estabilizar el tipo de cambio. Pero la incertidumbre está en qué tipo de cambio va a estar la importación efectiva. Y se agrega otro problema, hay que ver qué pasa si, por lo menos por un tiempo, las empresas van a tener que buscar su propia financiación para conseguir las importaciones. Esto es, el Gobierno no les va a dar los dólares para prefinanciar.

¿Hay sectores que puedan estar mejor parados?
Lo que está relacionado con la cadena automotriz tiene un problema. Dicen que los automóviles van a bajar, por lo menos, un 20% la producción. Y los que están vinculados con plásticos e insumos básicos aplica a lo que le mencioné de la incertidumbre de los insumos. Por ahora, no hay problemas con la cadena de pagos, lo cual es bueno. Pero, para cualquiera que se tenga que endeudar, la tasa le subió. Y de eso todavía se agrega otra incertidumbre mayor: los costos laborales y cómo resulten las paritarias.

¿Espera que la devaluación dinamice las exportaciones de las economías regionales?
En realidad, la devaluación produce una ganancia efímera. Primero, produce una mejora. Pero, cuando los demás costos empatan a la devaluación, se terminó la mejora. Lo que hay que producir, cuando se quieren hacer estas cosas, es una devaluación grande y que la gente, a través de obtener menos aumento de sueldo, produzca ganancia de competitividad. Cuando uno habla de eso, desde el punto de vista de la gente, dicho en teoría, es la fórmula, pero en la práctica es muy difícil e injusto de hacer. Todos hablan de la equidad y el Gobierno tampoco puede producir una disminución significativa del salario real. Entonces, lo que se produce con una devaluación es que mejora el costo laboral unitario: que es el costo salarial total, dividido por la productividad. La productividad no va a cambiar porque no cambia de la noche a la mañana. Son procesos largos. Lo que sí va a cambiar, a los mismos salarios con la misma productividad y un tipo de cambio más alto puede mejorar el costo laboral unitario. ¿Hasta cuándo? Hasta el punto en donde vengan las paritarias. Y si las paritarias terminan siendo del mismo valor que la devaluación y todos los costos fluctúan en torno al valor de la devaluación, no llegás a nada.

Las empresas están en un contexto de incertidumbre.

Muchos empresarios pyme se quejan de la carga impositiva.
La Argentina tiene una carga impositiva muy alta. Tiene la presión impositiva en términos de países europeos, con servicios que no son los europeos. Cuando uno dice, en realidad, los empresarios pagan impuestos. Es cierto. Los empresarios pagamos impuestos. Pero la gente paga impuestos todos los días: en la nafta, en el transporte, en los alimentos. Todos pagamos impuestos. No es el impuesto a las ganancias, a los bienes personales o a los débitos y créditos bancarios. La gente come y se viste y paga impuesto. Entonces, se pagan impuestos y se reciben servicios que no son los ideales.

¿Cómo se debería tratar hoy el tema regulatorio o impositivo para motorizar a las empresas?
Hasta ahora, no hay grandes cambios que se puedan hacer porque toda la estructura, básicamente social, está basada en un gasto público determinado. La única manera de que la gente esté mejor es mejorar la competitividad del país, que es más o menos lo mismo que mejorar la productividad. Y eso no se soluciona con la estructura impositiva, se soluciona con la estructura impositiva, con mayores exportaciones, con mayores importaciones, también. Ahora, para que uno tenga inversiones, importaciones y más exportaciones, hay que hacer un montón de cosas que toma años. dentro de eso, está la estructura impositiva. Uno puede decir, impuesto a los débitos y créditos bancarios es un impuesto ridículo. Después puede decir, impuesto a las ganancias. Ok, yo pago impuesto cuando gano. Pero también cuando tengo los bienes, porque me cobran impuesto a los bienes personales. Me cobran bienes personales sobre una ganancia que ya pagué, que ya tributé. Toda esa estructura impositiva hay que revisarla, pero no es una cosa para revisar ahora sino seriamente y regularizarla en un tema de años.

Para las pymes, ¿es momento de wait & see?
Sí, el tiempo que viene hay que andar con cuidado. Las que tienen más ventaja y están mejor posicionadas son las que no están endeudadas, tienen una cadena de abastecimiento segura y están en una industria o actividad que fluye. Aquellas que están en el ramo de la construcción todo lo que tienen en proceso lo van a tener pero, en realidad, ¿van tener obras nuevas? ¿Los que les proveen a aquellos que están en la construcción van a tener el mismo nivel de actividad? Esa es la gran incertidumbre.

 

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el suplemento Pyme de El Cronista (13/02/2014).



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas