>> por María Gabriela Ensinck
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Cinco microemprendedores del rubro mecánica y tornería se unieron, a fines de 2009 para desarrollar una estufa de alto rendimiento en la ciudad bonaerense de Coronel Suárez. Se trata del cluster productivo Forza Calefacción, que agrupa a dos microempresas de metalmecánica y tres profesionales torneros, quienes sustituyeron la producción individual por la fabricación en serie de una estufa a leña que distribuye el aire caliente a través de un forzador y optimiza el uso de la energía reutilizando gases que normalmente se emiten a la atmósfera. A partir de asociarse cada uno con su trayectoria y conocimientos, lograron lanzar un producto novedoso que, antes, ninguno de los participantes del cluster hubiera podido producir por sí solo. “Al principio era un grupo informal, pero luego se decidió constituir una SRL”, cuenta Carlos Fuster, coordinador del grupo. Su función es guiar a los emprendedores en la conformación de la sociedad y ayudarlos en la búsqueda de nuevos clientes y proyectos. Durante los primeros seis meses, sus honorarios estuvieron cubiertos por la Secretaría Pyme de la Nación (Sepyme), a través del programa Sistemas Productivos Locales. En el segundo semestre, la cobertura fue del 50% y, luego del año, la SRL se hizo cargo des salario del coordinador. “Lo primero que hicieron los emprendedores fue patentar el desarrollo en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), y empezar a comercializarla en el sur de la provincia de Buenos Aires y la región patagónica”, cuenta Fuster. El programa Sistemas Productivos Locales del Ministerio de Industria estimuló la formación de 87 clusters productivos desde 2009. Estos grupos asociativos están integrados por 843 pymes que emplean a 6.400 personas. El año pasado se conformaron 25 de esos grupos, en 14 provincias, y recibieron unos $ 6,3 millones en ANRs para desarrollar proyectos de innovación tecnológica. Una contraparte similar fue aportada por las propias empresas, que, como consecuencia de ampliar la producción y el mercado, incrementaron su personal en un promedio de 10%. En un informe al que tuvo acceso el suplemento Pyme, el secretario del sector, Horacio Roura, señala que el monto total comprometido por este instrumento asciende al 99% del presupuesto del Programa ($ 6,3 millones), de los cuales “el 86% ya fue ejecutado y el resto se desembolsará a medida que los grupos presenten los comprobantes de las inversiones realizadas”. El funcionario también señala que el nivel de ejecución del programa fue en aumento: partiendo de un 56% de ejecución en 2008 se pasó en 2009 a un 64% y al 99% en 2010. Del microemprendimiento a la empresa A través de la Asociación de Diseñadores Visuales de la provincia, se contactaron con el programa Sistemas Productivos Locales y decidieron conformar una SRL. Los diseñadores contrataron al economista Fernando Medina para que gestione los temas administrativos y la constitución de la sociedad. Al principio, los profesionales debieron resignar algunos trabajos individuales para compartir honorarios, proyectos y clientes con el resto del grupo. Pero, luego, vieron que, como empresa, podían tomar proyectos más ambiciosos y generar servicios de mayor valor agregado, lo que a la larga se tradujo en un importante crecimiento profesional y económico. El grupo recibió un ANR de $ 125.000 para conformar la SRL, obtener capacitación técnica y en el manejo del negocio, y adquirir equipamiento. El aporte también sirvió para financiar la participación del grupo en misiones comerciales a otras provincias (Tucumán, Misiones, Buenos Aires y Salta) y a Chile y Bolivia, para promocionar sus servicios. “Ser coordinador de un grupo asociativo te permite mirar los problemas desde afuera y tener tiempo de pensar el negocio, algo que los emprendedores, muy imbuidos en el día a día de su trabajo, normalmente no pueden hacer”, dice Medina. Al cabo de un año, que es lo que dura la asistencia de la Sepyme para cubrir sus honorarios, el economista decidió continuar coordinando el cluster como socio. A partir del aumento del volumen de los proyectos, el grupo contrató a dos personas más: un administrativo y un diseñador. En 2010 facturaron un monto cercano a $ 420.000, en concepto de servicios de comunicación integrales (desde el diseño de las tarjetas personales hasta el armado y mantenimiento de la página web corporativa), a clientes tanto nacionales como del exterior (Chile y España). Para 2011, su objetivo es seguir sumando mercados y facturar $ 1 millón. Mate en la China Actualmente, la cooperativa cuenta con 220 socios productores, posee plantaciones y secaderos propios, y comercializa sus productos bajo las marcas Tucanguá y Oroyé. A partir de 1995, la firma se enfocó en el negocio de los alimentos orgánicos, un nicho de alto crecimiento en el mundo. “En Suiza trabajamos con una fundación que se dedica al comercio justo y sólo vende productos orgánicos. Tenemos certificaciones de Argencert y otras internacionales para los mercados japonés y británico”, dice Kallus. Los primeros contactos con los mercados externos los hizo el propio Kallus viajando a una feria de alimentación en Japón organizada por la oficina de comercio exterior nipona JETRO (Japan External Trade Organization). Allí le tocó presentar el emprendimiento cooperativo ante un auditorio que previamente había escuchado la disertación de un científico japonés sobre las propiedades benéficas de la yerba mate. Al terminar su ponencia, se acercó un empresario interesado en introducir la tradicional infusión argentina en oriente, que se convirtió en comisionado de la cooperativa para el mercado japonés y chino. Claro que los orientales jamás compartirían una bombilla y lo toman en saquitos. Durante 2010, este grupo asociativo recibió un ANR de la Sepyme por $ 600.000, para capacitación del personal, construcción de tres galpones de acopio, adquisición de maquinaria y puesta en marcha de un laboratorio propio de análisis químicos y bromatológicos. Ese año, el grupo exportó 15.000 kilos de yerba mate fraccionada y envasada por valor de u$s 300.000. Y el principal proyecto para 2011 es continuar ampliando la producción y la llegada a los mercados externos. Más de 50 años de trayectoria demuestran que asociarse tiene buen rédito. |
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