La debilidad del dólar y los temores a la inflación global seguirán impulsando el precio del metal, que trepó 20 por ciento este año, prevén analistas y bancos de inversión. Cómo aprovechar la escalada.
Esta vez brilla y es oro. Y en especial, reluce en su rentabilidad al inversor. Este año será su noveno de ganancias consecutivas, la racha más larga desde, al menos, 1948. ¿Su alza? Un poco más del 20 por ciento este año, que lo lleva a operar en niveles record superiores a los US$ 1060 la onza, a mediados de octubre. Desde 2000, el metal acumula una suba mayor al 260 por ciento. Las proyecciones para los próximos años son por demás interesantes. Importantes bancos extranjeros y analistas especializados en metales ven al commodity en niveles de entre US$ 1100 y hasta US$ 2000 por onza entre 2010 y 2012.
Por ejemplo, el Deustche Bank ve al oro superando los US$ 1100 el próximo año, en tanto que el Citibank sostiene que ya quebró la resistencia de los US$ 1030 la onza y advierte que, a un mayor plazo, podría establecer una resistencia en US$ 1300. “Lo podremos ver avanzar hasta los US$ 1200 ó US$ 1300 por los temores de un repunte de la inflación y la baja producción”, destaca el JP Morgan.
Los fundamentos que sostienen su tendencia y, en el último tiempo, la aceleran son dos. El primero, como protección contra la devaluación de las monedas, particularmente, el dólar; el segundo, las expectativas alcistas de inflación ante las crecientes emisiones que realizaron los bancos centrales del mundo para salir de la recesión. Sin ir más lejos, la demanda de oro crece al mismo tiempo que la deuda del gobierno estadounidense toca niveles records. “La inflación vendrá detrás, y pronto”, se escucha decir.
Muchos analistas apuntan que las razones para poseer oro siguen teniendo mucho sentido. Un alto directivo del Consejo Mundial del Oro sostuvo hace poco que la oferta de producción viene descendiendo a una tasa de entre el 4 y 5 por ciento anual, mientras que la demanda sigue siendo la misma o mayor, lo que llevará los precios hacia arriba. “La demanda se incrementará por los fondos de pensiones, soberanos y otros gestores de activos que intentan proteger su patrimonio de la inflación”, afirmó.
¿Cómo aprovechar esta tendencia? Existen varias opciones para el inversor: • En barras o lingotes. Hay diferentes tipos y tamaños. Van desde gramos hasta kilos. No se comercializan en cualquier lugar. Los venden sociedades como Puente Hermanos, o bancos como Piano y Ciudad. Hay barras de 5, 10, 20, 50 y 100 gramos. Una barra de 5 gramos cotiza a US$ 163 para la compra y US$ 183 para la venta. El spread entre las puntas es un tema a tener en cuenta, ya que puede ser de US$ 20 como US$ 100 o más. Los más demandados, según los expertos, son los lingotes de 50 y 100 gramos. Como referencia de los precios internacionales, cada onza son 31,1 gramos. Carlos Lizer, jefe de Mesa de Puente Hermanos, sostiene que la demanda de oro por parte del público minorista viene creciendo desde hace un año y medio. “En 2009, aumentó un 20 por ciento”, proyecta. Y agrega: “Las estimaciones sostienen que la tendencia alcista seguirá e incluso apuestan a que antes de fin de año supere los US$ 1100”.
• En monedas. Para muchos, una manera más atractiva de invertir en oro. También las hay de diferentes tipos y pureza. Son monedas acuñadas oficialmente y su cotización está ligada al oro, aunque por ser objeto de colección pueden lograr un valor extra. Las más populares entre los inversores son el Águila de oro estadounidense, el Maple canadiense, la Mexicana de oro y los Krugerrand sudafricanos.
Los Krugerrands, por ejemplo, están entre las más difundidas del mundo. Fueron acuñadas por primera vez en 1967 y contienen una onza exacta de oro, aliada con otros metales para mantener la consistencia de la moneda. Su valor oscila, en promedio, en US$ 1100, similar a la moneda canadiense. Mientras que un Águila de una onza opera en niveles de US$ 1040 para la compra y US$ 1160 para la venta.
También figura como opción la Libra de oro, aunque Alfredo Piano, presidente de Banco Piano, recomienda por sobre esta última al Argentino. Esta moneda se emitió por primera vez en la década de 1880, durante la presidencia de Roca, y es la única moneda nacional de oro acuñada. Son en total 10 series –una por año, desde 1881 a 1889 y otra de 1896–, con un peso de poco más de 8 gramos. Su valor ronda los US$ 290.
“Hay demanda de oro, como en particular de plata, que está más barata”, afirma Piano, para quien la inversión en monedas de oro es para atesorar a largo plazo. “Con el tiempo, siempre se termina siendo ganador”, resalta. Una de las ventajas de las monedas es la facilidad con la que se venden en todo el mundo. Como desventanja –y al igual que en las barras–, aparece el espacio físico donde atesorarlas y la inseguridad de tener este tipo de inversión en el hogar.
• Acciones del sector. Otra opción es invertir en papeles cotizantes relacionados –directa o indirectamente– al oro. Pueden ser compañías que se dediquen a la exploración, la extracción o bien el procesamiento del metal. O incluso de empresas que provean insumos al sector.
Las alternativas son de lo más diversas. Entre las acciones de mayor capitalización de mercado se encuentra Barrick Gold (ABX), que se dedica a la producción y venta de oro. En los últimos 12 meses, el papel acumula una ganancia del orden del 45 por ciento. Otra es Newmont Minning Corp (NEM), productora del metal con operaciones en diversos países del mundo (Australia, Perú, Indonesia y México, entre otros lugares). Desde octubre de 2008, el papel ganó poco más del 50 por ciento.
También hay otras compañías más chicas con rendimientos por demás atractivos. GoldCorp (GG), con sus actividades ligadas al oro, como también plata y cobre. O bien la canadiense El Dorado Gold Corp (EGO), que produce oro, incluyendo su exploración y procesamiento. En los últimos 12 meses, estos papeles reflejan incrementos del 90 y 230 por ciento, respectivamente.
Un índice que sirve como referencia –incluye las empresas antes mencionadas– es el S&P TSX Gold Index, que cotiza en el Toronto Stock Exchange. En los últimos 12 meses, subió más del 73 por ciento.
No obstante, hay que tener presente varios puntos: 1) las acciones deben operarse en mercados internacionales; 2) antes de comprar, hay que realizar un análisis de la compañía; 3) su cotización puede llegar a verse influenciada por otros factores, que no sea estrictamente la evolución del oro. Hay que tener presente que son empresas cíclicas y pueden presentar una alta volatilidad.
• FCI o ETFs. Son los conocidos Fondos Comunes de Inversión, pero dedicados a invertir en empresas relacionadas al oro, y los ETFs (Exchange Trade Funds). Estos pueden replicar el oro, o una canasta de compañías del sector. Como ventaja sobresale la mayor diversificación que permiten y su facilidad para operarlos como una sola acción, aunque cotizan en el exterior.
Su precio dependerá de la oferta y demanda, que estará en línea con el valor de los títulos que el ETF tiene en su cartera, es decir, que replica. Lizer, de Puente Hermanos, sostiene como hecho positivo su bajo spread. “El costo de ingreso y salida es del 1 por ciento del fondo cuando, por ejemplo, en los lingotes, varía entre el 3 y el 4 por ciento”, explica. El GLD –SPDR Gold Shares– replica la evolución del oro. Dentro de este tipo de opciones, es uno de los más negociados en los Estados Unidos. Subió 30 por ciento en un año.
Otra alternativa es el ETF, que replica el AMEX Gold Miners: el GDX – Markets Vectors Gold Miners. En los últimos tres meses, ganó poco más de 30 por ciento, mientras que desde octubre del año último la ganancia acumulada supera el 130 por ciento. Un poco más amplio, el XME sigue la performance de una sub industria del S&P Metals y Miners y subió 66 por ciento en 12 meses.
• Contratos de futuros. Según los expertos, una de las mejores alternativas para replicar la performance del oro en el mercado spot. También se destaca por diferenciales chicos entre compra y venta.
No obstante, algunos la señalan como una opción poco recomendable para inversores minoristas. Incluye –como otras operaciones a futuro– estar atentos a cotizaciones, vencimientos y requiere depósitos de garantías. Se debe hacer lógicamente a través de sociedades o bancos que operen en el exterior. Hay varios mercados donde se operan, aunque una de las mayores plazas mundiales de futuros auríferos en términos de negocios es el COMEX, de la Bolsa Mercantil de Nueva York.
En esa pantalla, de hecho, los futuros de oro se operaban a US$ 1055,6 y US$ 1055,8 por onza a diciembre de 2009, y a US$ 1065,5 y US$ 1065,7 a diciembre de 2010. Mientras que el ask a diciembre de 2011 (precio al que un operador está dispuesto a vender) era de US$ 1089,8 y, a ese mismo mes de 2012, US$ 1130,8. Los contratos son por 100 onzas troy.
Otros metales La realidad es que no sólo el oro parece gozar de una tendencia alcista que puede prolongarse en el tiempo. También otros metales presentan hoy las mismas proyecciones para los próximos meses. Las alternativas para invertir en ellos son prácticamente las mismas, aunque para un inversor minoristas los ETFs parecen ser los más recomendables. En plata está, entre otros, el fondo SLV, que en el año experimenta un alza de poco más del 50 por ciento. Sólo en los últimos tres meses, de hecho, ganó cerca del 30 por ciento. Por su parte, el JJC replica la evolución del cobre y subió casi un 90 por ciento en lo que va del año.
Entre los más diversificados, aparece el DBB –Power Shares DB Base Metals– que se arma con contratos de futuros de metales bases como aluminio, zinc y cobre. Acumula en 2009 una ganancia de poco más del 50 por ciento, mientras que en los últimos tres meses subió casi el 20 por ciento.
El DBP –Power Shares DB Precious Metals– es otra opción, armado sobre la la base de contratos a futuro de oro y plata. En los últimos tres meses, registró un alza superior al 15 por ciento.
Como otra alternativa, desde el Credit Suisse resaltan el atractivo del platino. Sostienen que hasta está mejor posicionado que el oro como inversión, porque es más probable que un repunte económico haga subir sus precios. Alrededor de la mitad de la demanda del platino en el mundo está vinculada al sector automotor.
Comentario (1)
por isabel
guiero gue me llamen o manden emain para saver lo del oro, contestar por favor