15 de Diciembre de 2009 - 18:12 | La City
Soja: el “yuyo” va por la revancha
Tras una campaña signada por las pérdidas, la soja será otra vez la favorita de las inversiones agrícolas. También se espera un rebote de la ganadería. Las opciones en fideicomisos.
>> por Carlos Grondona
  
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La peor sequía de los últimos 100 años, la baja en los precios de las commodities por la crisis mundial y el cierre de las exportaciones de trigo, maíz y leche se combinaron este año para ocasionar una fuerte caída en la producción agropecuaria. Pero en el campo siempre se vuelve a empezar y los analistas sostienen que la soja será, otra vez, el gran impulsor del sector en 2010, sin descartar un rebote de la ganadería y las inversiones en tierras. 

Las oportunidades de negocios estarán dadas, en especial, por las noticias que vienen del exterior. En China, millones de personas están abandonando la vida rural y se concentran en las grandes ciudades para incorporarse como mano de obra industrial. Los especialistas anticipan que este ciclo migratorio, que también se repite en la India, se profundizará en los próximos años. Así, la demanda mundial de alimentos continuará en alza, lo cual genera optimismo sobre la evolución de precios. Otra buena noticia es climatológica: se viene un año “niño”, con lluvias abundantes para la producción local. 

A la espera del repunte de la economía mundial y de señales oficiales que clarifiquen el horizonte interno, reconocidos analistas del sector adelantan cuáles pueden ser los escenarios para la inversión en el campo en 2010. Ricardo Negri, a cargo del área de investigación y desarrollo del Movimiento CREA, considera que, a pesar de la cosecha record en los Estados Unidos,  la demanda internacional de alimentos se mantendrá fuerte porque el stock mundial continuará bajo. Negri observa que, para la próxima campaña, la agricultura tiene el mejor potencial: “En la ganadería continúa la falta de previsibilidad por ausencia de reglas claras en el ciclo largo de inversión, que se acota en la agricultura por el ciclo más corto, los precios a futuro, la compra anticipada de insumos y otros instrumentos”.

No hay que olvidar que por la sequía y los precios inestables, los productores agrícolas acumularon pérdidas de entre US$ 120 y 200 por hectárea sembrada este año. Con la rentabilidad ajustada, la producción se concentrará en los productos que demandan menor inversión y son más seguros. Sembrar una hectárea de trigo supone un desembolso equivalente al de hacer 2,2 hectáreas de soja. Algo similar sucede con el maíz. Está claro que el “yuyo” continuará liderando las expectativas.

Según Enrique Erize, vicepresidente de la consultora Nóvitas, la soja mantendrá el primer puesto en rentabilidad. “Al no consumirse en el mercado interno tiene menor intervención oficial, por eso va a seguir siendo la vedette”. Prevé que los precios de la oleaginosa se sitúen un escalón por debajo de 2009 por la gran cosecha mundial que se espera, pero “aun así continuará siendo el mejor negocio”. Al cierre de esta edición, la soja en Chicago cotizaba a US$ 320 la tonelada.

No obstante, el analista remarca que el mejor escenario de precios lo tiene el trigo, pero no se puede determinar si los productores argentinos podrán aprovecharlo, ya que el mercado está intervenido y no se espera que esta política cambie. Los bancos van a ser clave para el financiamiento de los productores después de una campaña con números en rojo. Marcelo Mc Grech, gerente agropecuario del Banco Galicia, coincide en que la agricultura “es el negocio que tiene mayor sustentabilidad desde lo productivo y desde el marco económico”. 
Unas fichas a la ganadería
Para el consultor ganadero Víctor Tonelli, el año que viene presenta oportunidades para los golpeados criadores de terneros. Prevé que en el primer trimestre comenzarán a sentirse las consecuencias de la escasez de oferta: el primer impacto será el aumento de precios del kilo vivo, que rondará el 25 por ciento. El analista asegura que la fuerte caída de la oferta de carne, por la falta de cerca de cuatro millones de terneros del año último y los 14 kilos anuales por habitante menos estimados para 2010 respecto de 2009, marcará el ritmo del negocio. “Con esta realidad el criador, que venía sufriendo mucho, va a pasar a dominar el mercado”, apunta Tonelli. “Si se tiene campo es recomendable la vuelta a la cría porque la vaca está muy barata y se va a producir un rebote con dos o tres años de precios muy buenos”, afirma. Para los ahorristas urbanos que quieren poner una ficha en el campo, el analista explica que los productores ganaderos han quedado muy debilitados y necesitan capital. Por ello adelanta que será una oportunidad proveérselo a los ganaderos, en contratos de capitalización en los que se comparten las ganancias al 50 por ciento. “Se compra la hacienda y se la pone en un campo de tercero, pero lo debe gerenciar el  productor que conoce la actividad”, recomienda. Desde la cadena del maíz, que provee a la de la carne, Martín Fraguío, director ejecutivo de Maizar, coincide con Tonelli. “La ganadería vacuna debería rebotar porque tocó fondo, así funciona el ciclo ganadero en todos lados”, afirma.

Para quien busca un resguardo seguro de su capital, los analistas recomiendan la inversión en tierras. A los actuales valores del mercado la rentabilidad es baja, aunque quien compra un campo suele pensar en el mediano y largo plazo. “Los precios cayeron en algunas zonas marginales, pero se mantienen estables. Se espera que vuelvan las búsquedas de grandes inversiones, por campos de más de US$ 5 millones”, anticipa Mariano Maurette, responsable de la sección campos de Alzaga Unzué y Cía.

En los últimos años, muchos inversores decidieron destinar sus ahorros a la producción agrícola, en coincidencia con la consolidación de los fideicomisos. Maurette explica que por las grandes pérdidas de los fondos de inversión durante el último año, se dio un cambio de modelo y ahora se siembra más a porcentaje, compartiendo los riesgos con el dueño del campo. “Puede ser interesante una inversión en fondos grandes, conocidos, con diversificación de zonas”, evalúa.

Erize considera que para los inversores urbanos, 2010 presentará una buena alternativa para invertir en estos fondos. “Las tasas de ganancia dependen de los rindes y los precios, pero pueden estar entre el 15 y el 30 por ciento”, estima. Los precios y el clima prometen un buen año. Sólo resta que el factor político no sea, de nuevo, un obstáculo.

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