15 de Diciembre de 2009 - 16:05 | La City
El refugio del arte: invertir en colores
Es una alternativa que permite ganar hasta un 12 por ciento anual. Cómo elegir un artista y diversificar la cartera. Claves para no equivocarse.
>> por Ignacio Federico
  
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Ante la incertidumbre de los principales indicadores financieros y la volatilidad de la mayoría de los activos, el arte se convierte en una opción para el resguardo del valor y, por qué no, en la oportunidad de multiplicar varias veces el capital invertido. Por supuesto, siempre teniendo en cuenta que es un proyecto a mediano o largo plazo y que no cuenta con la misma liquidez que otras alternativas.

El mercado de arte local mueve por año US$ 100 millones, pese a que la mayoría de los especialistas coincide en que no está atravesando su mejor momento. Eso lo convierte en una oportunidad de negocios para los inversores. Pero, ¿cómo invertir en arte y diversificar una cartera? ¿Qué artistas dejan los mejores márgenes?

“El mercado del arte es casi el más perfecto. La ley de oferta y demanda no se puede alterar. La única excepción es que la escasez no aumenta, sino que disminuye el valor”, dispara Ignacio Gutiérrez Zaldívar, director de la galería Zurbarán. Es el primer dato a tener en cuenta: un pintor sin cuadros no es promocionado. Picasso, uno de los artistas más cotizados en el nivel mundial, hizo 90.000 obras; Marc Chagall, 50.000. En el ámbito local, la premisa es la misma: Leopoldo Presas o Carlos Alonso, por caso, pintaron unas 20.000 obras. La cantidad garantiza la promoción por parte de las galerías y los marchants, y la consecuente cotización de las obras, que se valorizan hasta en un 12 por ciento anual acumulativo.

Otro tip importante es que en los últimos 100 días del año se vende el 30 por ciento del total. El mercado argentino es estacional: en el primer semestre se vende el 25 por ciento y en el segundo, un 75 por ciento del volumen. Con lo cual, conviene comprar durante los primeros seis meses, cuando la competencia es menor y los precios, más bajos. Respecto a estos, el inversor tiene todo por ganar. Es que, coinciden los especialistas, las obras argentinas están subvaluadas respecto del resto del globo, y la calidad es la misma o, incluso, superior. Por ejemplo, hoy hay tres grandes pintores realistas en el mundo: Antonio López García, español de 75 años cuyas obras cotizan en promedio US$ 1 millón; Claudio Bravo, también de 75 años pero chileno, promedia los US$ 500.000; el tercero, Juan Lascano, es argentino y vive en Bariloche, los US$ 25.000.

Además, en la Argentina, ni el uno por mil de la población compra arte (unas 40.000 personas), mientras que en los Estados Unidos el 2,5 por ciento lo hace. “Entonces, los precios sólo van a subir, porque lo único que puede ocurrir es que aumente la demanda, no se puede achicar”, resume Gutiérrez Zaldívar. Guillermo Ruberto, coleccionista y especialista en mercado de capitales, coincide: “El arte comparativamente a nivel calidad/precio es mucho más barato en la Argentina. Por eso es una buena inversión: tiene valores muy bajos a escala internacional”.

Un negocio particular es el que lleva a cabo la galería Zurbarán, que entrega las obras en alquiler o leasing al 6 por ciento anual de su valor. Hoy tiene más de 1000 piezas en paredes de terceros. Pero la novedad es que la galería garantiza la recompra (en cualquier momento y sin explicación previa) del ejemplar por lo menos al mismo valor en dólares que el cliente pagó originalmente. “En enero de 2002, la única plata cash era un cuadro de Zurbarán”, grafica Zaldívar, quien asegura que hasta el momento sólo recompraron el 8 por ciento de lo vendido, con ganancias de un 28 por ciento. 

La hora de la elección
Decidir en qué artista invertir depende del presupuesto con el que se cuente. Optar por un consagrado supone montos más altos pero es más seguro. Para comprar artistas emergentes no es necesario manejar grandes cantidades, pero aumenta el riesgo y se necesita tiempo para acompañar el proceso del artista. “Es una inversión más a largo plazo”, explica Marcela Sánchez Zinny, al frente de SZ Consultores en Arte. A modo de diversificación, la experta recomienda destinar el 60 por ciento del presupuesto a artistas consagrados y en vías de consolidación, y el 40 por ciento a emergentes. “En el caso de un comprador chico, sólo apuntaría a artistas emergentes, dado que un bajo presupuesto no permite acceder a obras buenas de artistas consagrados. Una regla básica es no comprar nunca una mala obra de un buen artista sólo por tener esa firma”, explica.

“La inversión en clásicos es más conservadora: no suben tanto en momentos de burbujas y no caen tanto con las crisis. Hubo un deterioro de los precios pero no tan significativo como en el arte contemporáneo”, coincide Ruberto. Para Mauro Herlitzka, director de la feria Pinta, y vicepresidente del Malba y de la fundación Espigas, los contemporáneos pueden tener un valor de crecimiento más rápido que un artista de trayectoria. “Pero hay algunos que están subvaluados y aún pueden crecer”, remata. 

Para Gastón Deleau, director de Arte al Día y organizador de Gallery Nights, acertar con el artista es fundamental. Así, explica, quien haya apostado por la generación que en los ‘90 tenía 30 años valorizó su capital. “Aquel que compró un Jorge Macchi hace 10 años recuperó con creces su inversión. Y quien compró un Pablo Siquier en los ‘90 en   US$ 2000, por ejemplo, hoy vale US$ 15.000”, destaca.

Según Sánchez Zinny, algunos artistas argentinos ya consagrados y con cotizaciones sólidas son Pettoruti, Xul Solar, Berni, De la Vega, Greco y Kuitca. Mientras que entre los artistas jóvenes ubica a Jorge Macchi, Pablo Siquier, Beto de Volder, Fabián Burgos, Marina de Caro, Lucio Dorr, Rosana Schoijett, Ignacio Iasparra y Flavia Da Rin. Las obras de artistas consagrados parten desde los US$ 5000 y, las de los artistas emergentes, desde US$ 300. Para Gutiérrez Zaldívar, la obra promedio en remate es de US$ 3000 y en galería, entre US$ 1000 y US$ 8000. 

Según Daniel Maman, director de la galería Daniel Maman Fine Art, hay tres reglas básicas para comprar un cuadro: enamorarse de él, buscar el segundo asesoramiento indicado para saber qué comprar (adquirir los mejores años de cada artista) y pagar un buen precio. “Es un combo perfecto: mientras se disfruta de la obra, se sigue valorizando”, resume. Para el dueño de la galería homónima es difícil encontrar un valor promedio de las obras, pero establece que un “Arlequín” de Pettoruti de cuerpo entero puede llegar a valer US$ 3 millones e incluso “El Quinteto”, del mismo autor, lo supera ampliamente, si bien no está en venta (pertenece a la colección Blaquier). Un Xul Solar puede llegar a los US$ 200.000 y lo más valioso de Berni, en remate, alcanzó los US$ 750.000. Entre los contemporáneos, Kuitca puede cotizar entre US$ 200.000 y US$ 400.000. “Esos son valores máximos, pero también se pueden comprar obras entre  US$ 2000 y US$ 10.000, que mañana costarán US$ 100.000”, explica Maman.

Pese a que el arte sigue siendo una opción tentadora, la crisis internacional hizo mella en el negocio local. “Se gastó bastante menos. Fue uno de los peores de los últimos 30 años”, dispara Maman. Herlitzka coincide: “El arte acompaña los vaivenes económicos de un país, cuando crece y cuando cae”. Por el contrario, Gutiérrez Zaldívar asegura que “a esta altura del año, el mercado de arte es un 12 por ciento más fuerte en ventas que en 2008”. Sí coinciden los especialistas en que los remates cayeron entre un 30 y un 35 por ciento: mientras que el último año se comercializaron obras por entre US$ 14 millones y US$ 17 millones, 2009 cerrará en unos US$ 10 millones/US$ 12 millones. Ruberto estima una caída del 35 por ciento en los valores de las obras argentinas. Según el coleccionista, el arte clásico, impresionista y old masters no se han visto mayormente afectados, pero sí el contemporáneo, al que describe como “la gran burbuja”, porque es más especulativo. En el mercado internacional, el valor de las obras cayó un 50 por ciento. 

Perfil del inversor
¿Quiénes invierten hoy en arte en la Argentina? En los últimos años, aseguran los especialistas, aumentó el número de inversores más jóvenes, estimulados por el boom del arte contemporáneo en el exterior. “El inversor tipo de hoy es el profesional o emprendedor de entre 30 y 45 años”, describe Sánchez Zinny. Para Gutiérrez Zaldívar, las edades de los compradores varían entre 35 y 70 años, y la compra promedio es de US$ 8000.

“En la Argentina, todavía no hay gente que invierta en millones de dólares, porque tampoco hay cuadros que lo valgan. Sí en cientos de miles. Por ejemplo, un cuadro puntual de Pettoruti, que puede valer US$ 100.000” explica Deleau, que caracteriza a estos compradores como “yuppies de 40 años, CEOs de empresas, que tienen una buena capitalización y se dan un gusto”. El especialista estima que un CEO puede “darse el lujo” de comprar un cuadro de hasta US$ 100.000. Para un gerente o director, “puede ser algo razonable”entre  US$ 5000 y US$ 10.000.

Para los jóvenes que quieren invertir a 30 años, los expertos recomiendan los grabados, que tienen precios de US$ 100 a US$ 1000. Lo mismo pasa con los dibujos y la escultura: cada 100 pinturas, se venden dos esculturas y cuatro dibujos. Desde SZ Consultores recomiendan que nunca falten los trabajos sobre tela o papel, así como técnicas en vidrio o madera, además de fotografía. Deleau, que también es director de Buenos Aires Photo, coincide. “Un fotógrafo contemporáneo muy bueno, como carísimo, puede tener obras por US$ 10.000. En Brasil, cualquiera parte de US$ 15.000”, dice.

“Si la obra fue bien comprada, en su justo valor, es de un buen artista, y de calidad, tiene posibilidades incrementar su valor en el tiempo”, concluye Herlitzka. 

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