16 de Septiembre de 2009 - 11:27 | Style
Maridajes en bodegas
El mapa del vino tiene nuevos protagonistas con restaurantes en las propias fincas. Cómo combinar los platos con las distintas cepas.
>> por Cecilia Valleboni
  
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La ruta del vino sumó un nuevo condimento a su oferta: ahora el recorrido por las bodegas tiene como opción la gastronomía. Así, la alternativa turística, que hasta combina tareas de cosecha y producción, ahora agrega restaurantes con platos diseñados para que el maridaje sorprenda y se conjugue la armonía entre comida y vino. Y hay variedad para todos los gustos: desde cocina tradicional hasta sus variantes internacional y gourmet.    En el corazón de Mendoza nace el camino de las bodegas. En el kilómetro 25 de la ruta provincial 15, a la altura de Luján de Cuyo, se encuentra una de las cuatro fincas de Bodegas Norton, que inauguró la casa de comidas La Vid.

“Nuestra filosofía es combinar la cocina típica argentina y hacer hincapié en los productos regionales”, explica Mariana Toledo, chef executive de La Vid. Ambientado como un pequeño bodegón, con toneles y diseño moderno, se presta como un lugar cálido. Con carta estacionaria que varía cada tres meses, uno de los platos sugeridos es la lasagna de chivo, “ideal para maridar con un Malbec Doc de Bodegas Norton”, según Toledo. Además, ofrecen un menú degustación de siete platos con siete copas de vinos diferentes, a $ 160 ó $ 190, según la línea.

En el mismo camino, Bodega Lagarde inauguró en 2007 Restó Lagarde, en la casa patronal de la bodega construida en 1897. El menú varía según la época del año y propone resaltar el valor de la comida cuyana. “El vino es el protagonista y las comidas se acompañan con las tres cepas emblemáticas de la bodega: viogner, malbec y nuestro champagne elaborado con el método champenoise”, cuenta Catalina Grandval, hospitality manager de Bodega Lagarde. 

En la misma localidad mendocina, sobre la ruta 7 que conecta con Chile, se encuentra el restaurant Ruca Malén, integrado a la bodega. Abierto al público para almuerzos, ofrece un menú fijo y único de cinco pasos con cinco vinos, a $ 130. “Uno de nuestros platos es de láminas de filet mignon curadas con aceite de oliva de Lunlunta, maridado con Ruca Malén Malbec 2006. Combina los taninos dulces y redondos del malbec, que acompañan la untuosidad del aceite de oliva”, explica Pablo Cúneo, gerente General de Ruca Malén. Con capacidad para 60 comensales, en 2008 recibieron 11.500 personas en la bodega, de las que 9900 almorzaron en el restaurante. “Ofrecemos Picadas con Degustación, El Juego de Corte, Degustaciones Verticales de distintas cosechas de un mismo vino y, en agosto, incorporamos clases de cocina con nuestro chef, Lucas Bustos”, suma Cúneo.

Por la misma senda, el restaurante de Bodega Nieto Senetiner, ubicado en el mismo lugar donde se encuentra la finca de Vistalba y la bodega, ofrece comida criolla tradicional. Ambientado como una casona de campo, tiene capacidad para 30 personas y recibe 1000 visitas al año. “El menú incluye maridado. Las empanadas de carne con salsa criolla van con un Don Nicanor Chardonnay-Viognier y, de plato principal, entraña, costillas y vacío a la parrilla con Don Nicanor Blend. Entre los postres hay peras al malbec con crema y brownie de chocolate con salsa de frutillas y crema americana”, cuenta Marcela Chávez, jefa de Promoción y Turismo de la bodega. 

Viñedos para ejecutivos
Por otra parte, en la ruta de Valle de Uco, O. Fournier montó Urban, un restaurante de comida tradicional con giro a gourmet mediterránea. “El menú depende de la estacionalidad y usamos materia prima de nuestra huerta”, asegura Nadia Haron, su chef executive. El menú es de seis platos: dos aperitivos que se maridan con la línea Urban, una entrada con Beta Crux, dos platos principales con Alfa Crux, un sorbete y un postre. “Ofrecemos el menú de flor de patatas crujientes con pisto manchego y, como principal, rabo de toro con reducción de malbec sobre crema de papa”, cuenta Haron, que admite la influencia española en los platos. 

En San Rafael, Algodón Wine Estates Viñas del Golf incorporó a la bodega un hotel, cancha de golf, restaurante y, próximamente, polo y loteos. “La cocina argentina de diseño que ofrecemos busca revivir los sabores cuyanos. Sólo usamos leña y cocinamos en parrilla y horno de barro. Tomamos la materia prima típica de Cuyo, con frutas y verduras de nuestra finca”, explica Diego Coll Benegas, director of Project Development, Tourism & Hospitality y Chef Manager. Ofrecen un menú degustación de cinco tiempos maridado con sus vinos. “Nuestra especialidad es el pastel de chivo al malbec con puré de batatas y salsa de jarilla, para acompañar con nuestro Bonarda 2006, uno de los vinos más emblemáticos que proviene de un viñedo de más de 60 años de donde sacamos un varietal con 21 meses de barrica”, concluye Coll Benegas. 

En el corazón de Perdriel, frente al imponente Cordón del Plata, Chandon creó Casa Terrazas. Con estilo español, que heredó de la construcción original de 1898, tiene en su interior un comedor principal con una mesa para 20 personas. En el exterior cuenta con una galería con espacio para cuatro mesas. El menú es fijo y varía dos veces, en verano y en invierno. “Tratamos de agregarle a las comidas el ingrediente mendocino con un toque argentino”, dice Andrés Belinsky, gerente de Terrazas de los Andes. El plato preferido del menú de invierno es el chivo braseado con puré rústico. “Va maridado con la línea Terrazas Reserva Cabernet Savignon”, describe. 

Por el mismo camino, en la finca de Familia Zuccardi se encuentra Casa del Visitante. Ofrece tres tipos de menú: Regional, Degustación y Oliva. “Cada plato está maridado con un vino distinto de la línea Santa Julia y Zuccardi”, explica Julia Zuccardi, responsable del restaurante. Para disfrutar de la sombra de olivos y álamos, se ofrece en los jardines un picnic: una canasta para cuatro personas con una selección de productos delicatessen regionales, pan casero, quesos, aceite de oliva varietal, sandwiches de verdura, carnes, tartas y frutas de estación.

La senda del vino, que continúa por Maipú, se encuentra en Russel con la bodega Tapiz y su restaurante de cocina regional Terruño Restó. Se conservó el carácter de la Casona, que data de 1890. “Una especialidad es el chivo a la cava con nuestro Malbec Reserva, ya que, aunque se cocina en Chardonnay, las guarniciones y el relleno hacen que realcen los sabores”, destaca Carolina Fuller, responsable de Turismo de Bodega Tapiz. 

También en Maipú se encuentra el espacio gastronómico de la bodega Vistandes. “Es una propuesta de cocina criolla gourmet, con una carta reducida”, resume Carla Garraffa, directora de Marketing. La entrada es una degustación de empanadas al horno de barro y el plato principal tiene dos opciones: carne a la masa y al malbec o pinchos de verdura y carne. “El Malbec Vistandes es la variedad que más se adapta a toda la carta, ya que es equilibrado y agradable, y no opaca los sabores. Es 100 por ciento varietal, añejado en  barricas de roble francés por ocho meses”, suma Garraffa. 

Por su parte, Casa Margot, en Chacras de Coria, a 15 km de la ciudad de Mendoza, ofrece una propuesta de comida de autor (el chef es Nicolás Bedorrou) con un estilo gourmet internacional y toques regionales. “El menú ‘Malevaje’ es uno de los preferidos. Desde el amousse bouche hasta los petit fours sorprende con contrastes de texturas y sabores en compañía de un buen Maula Malbec oak”, explica Giovanna Carparelli, gerente General de Bodega Margot. Además, ofrecen Bistró Margot, un sitio exclusivo para huéspedes del hotel y socios del Club Margot. 

De sur a norte
En la ruta que sigue por Neuquén, el complejo turístico Valle Perdido Wine Resort se alza sobre los viñedos de San Patricio de Chañar. La antigua bodega sumó el servicio turístico de la mano de un complejo hotelero, que incluye su restaurante de comida patagónica con capacidad para 70 personas. “Nuestra especialidad es el cordero patagónico con papines, panceta ahumada y champiñones. Lo maridamos con un Malbec Reserva Patagonia, un vino tenso, elegante y complejo. Los frutos rojos maduros hacen que acompañe perfectamente”, dice Luciana Redaelli, chef executive de Valle Perdido Wine Resort. Este plato puede estar acompañado del postre ideal: tortilla de manzana desglasada en ron. 

En la misma ruta se encuentra la bodega NQN, junto a su casa de comidas Malma (en lengua mapuche, “orgullo”). En el centro de la finca anida el restó, que puede culminar con un recorrido por la bodega y elegir el vino que acompañará su comida. Su chef executive, Matías Núñez, describe la cocina patagónica como un mestizaje de diferentes tradiciones culturales. “Indígenas, españoles, italianos, judíos y franceses, entre otros, dejaron aquí su impronta culinaria”, sintetiza.

 Saurus Restaurant en Bodega pertenece a Familia Schroeder. La propuesta culinaria está sujeta a la estación, debido a que se especializa en cocina de productos regionales con raíces centroeuropeas, importados por el chef executive suizo Boris Walker. “Logramos contar con un público local fiel y tenemos turismo en las fechas clave. El año pasado nos visitaron 12.000 turistas”, recuerda Walker. 

En Salta, en los alrededores de la bodega El Esteco, se encuentra Patios de Cafayate, una propuesta gastronómica que combina productos locales con recetas de la región andina y propias. “El risotto de cabrito con chauchas y cúrcuma marida perfectamente con el Don David Torrontés. Con otros platos se puede maridar Ciclos Cabernet o Altimus, que representan el terroir y clima dual de la región”, describe David Miranda, chef Executive. Ofrece una alternativa romántica: una cena a la luz de la vela en los viñedos del hotel. 

En el mismo camino se encuentra la Estancia Colomé, al lado de la bodega más antigua de la Argentina, de 1831. Al hotel boutique de lujo con nueve habitaciones y restaurante, inaugurado en 2003, se le sumó Restaurant Bistró en 2007. “Para la elaboración de los platos utilizamos productos frescos de nuestra granja y huerta biodinámica, y productos andinos como maíz, quínoa, llama y queso de cabra”, describe Gloria Diez Peña, chief hospitality officer de Estancia Colomé. Y agrega: “Nuestro Amalaya acompaña bien platos como los ravioles de maíz morado con queso de cabra y el lomo de llama con hierbas frescas. Al Colomé Reserva lo recomendamos con una selección de quesos y al Torrontés, con tonos levemente frutados, para acompañarlo con nuestro pastelito salteño de queso de cabra”. 

En tierras riojanas, Chañarmuyo Estate se encuentra al pie de la cadena del Paimán. Como alternativa turística crearon Chañarmuyo Lodge, donde funciona un hotel para 16 huéspedes y un restaurante. Por la lejanía con la ciudad, quienes se hospedan son los únicos que pueden disfrutar del bistró. “La especialidad es cabrito al horno de barro con verduras azadas, ideal con un Chañarmuyo Estate Tannat, un vino de mucha estructura”, explica Alfredo Cohen, commercial manager de Chañarmuyo Estate. 

Otra opción es la organización de eventos corporativos. Tal es el caso del Wine Bar y el Museo del Vino de Bodegas Graffigna. La oferta de platos fue diseñada por la Escuela de Cocineros Gato Dumas, mientras que Fernando Daniel Salinas es el chef. “Bodegas Graffigna está muy ligada al mundo gourmet y consolida su vínculo con la alta gastronomía gracias al Concurso de Alta Cocina Santiago Graffigna, que convoca a los mejores chefs de la región”, explica Noelis Sol Zamora, responsable de Turismo. El plato preferido es lomo a la antigua, taco de papa crocante, tomates cherry asados y salsa de rúcula, con Cabernet Grand Reserve. 

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