“Te cuento como conocí a mi primer amor”, dispara Alejandro Méndez, con algo de romanticismo en su expresión. Claro que no se refiere a una mujer, sino que habla de Brandigital, la empresa de marketing digital que fundó junto Mario Postay y en la que ambos se desempeñan como directores Ejecutivos. ¿Cómo se conocieron? Por un negocio que Méndez, como consultor independiente, le ofreció a Pagomiscuentas (de la red Banelco). “Tu propuesta es muy atractiva, pero encontré a alguien que resolvió mejor tu idea”, fue la respuesta de la firma. Se trataba de Postay, con quien, desde entonces, es “100 por ciento complementario”.
El primer trabajo de la nueva dupla fue un fixture interactivo para el mundial de Corea Japón (2002), que “con un poquito de marketing” lo compraron 43 empresas en todo el mundo, según relata uno de sus creadores. Pasado el mundial y con cansancio acumulado –dormían entre dos y tres horas por día y hasta tuvieron un colchón en la oficina– decidieron darle forma al concepto de marketing viral y, en 2002, lo materializaron en Brandigital.
Con un nombre y una estructura formalizada –la inversión inicial fue de US$ 30.000– salieron a buscar a las marcas que los habían contratado alguna vez, pero ahora ofreciéndoles servicios de consultoría. “Los primeros pasos fueron bastante románticos: laptop, celular y amor propio”, describe Méndez respecto de las primeras relaciones que establecieron con clientes extranjeros y a distancia. Así, cuenta que con MasterCard Europa, por ejemplo, trabajaron cuatro de los siete años que llevan con ellos sin conocerse las caras.
Objetivo regional
“A nosotros quizás nos costó más que a la competencia porque fuimos concebidos con la idea de ser regionales”, enfatiza Méndez, titular de la firma que facturó $ 5,5 millones en 2008. Y los hechos así lo demostraron: a los dos años, ya afianzados en el mercado local, la empresa decidió extender su compañía a Chile. Pese a que la experiencia no fue buena (finalmente decidieron retirarse), Brandigital redobló la apuesta y apuntó a México, donde desembarcó con un desembolso de US$ 65.000. En la misma línea, la compañía destinó otros US$ 80.000 para instalarse en España y hoy apuesta por Brasil, con el desafío consolidarse en América latina. “Quizás volvería a probar con Chile o con mercados más chicos, como el colombiano o el peruano”, reconoce. Pero también lugar para soñar a lo grande: “Los Estados Unidos es el mercado por conquistar”, se entusiasman. Y las esperanzas radican en que Internet es un mercado que sigue creciendo. “Nnacimos con el vicio de duplicar la facturación todos los años”, se jacta el director Ejecutivo. Así, este año, y pese a los problemas económicos globales y de cabotaje, la compañía pretende alcanzar ingresos por $ 10 millones.
“La crisis definitivamente nos ayudó porque hoy es difícil acceder a los grandes medios en términos de presupuesto y la Web se convierte en una alternativa”, asegura Méndez, quien añade que las compañías invierten entre un 30 y un 40 por ciento más en marketing digital que el año pasado. “La porción que lo digital ocupa en la torta todavía es moderada, pero avanza con un crecimiento salvaje”, agrega. Entre sus clientes se destacan firmas como Adidas, MasterCard, Merck, Swatch, Oreo, Coca Cola, ESPN, Branca, Nescafé, Unicenter, Philips, Lenovo, EA, La Serenísima, Kraft, Fargo, AVAYA, La Caixa, ViewSonic, Tarjeta Naranja, LG, Bimbo, Toyota y Philip Morris, entre otros.
La ventaja, aseguran los fundadores, fue desempeñarse en un nicho que se encontraba en alza. “Teníamos un modelo basado en la integración y hablábamos de marketing y no de bits y tecnología”, asegura. Es que, en ese entonces, Brandigital era de las pocas compañías dedicadas a la comunicación de las empresas en la Web. Hoy, en cambio, sólo en el país comparte el mercado con al menos 50 empresas. De ellas, WebAr y Evolution se destacan como las principales competidoras.
De formación “marketinera” (estudió la carrera en la Fundación de Altos Estudios en Ciencias Comerciales), Méndez asegura que su interés por hacer cosas nuevas y su experiencia en el mundo puntocom durante los ‘90 –trabajó en el start up de Ciudad Internet, en GauchoNet durante tres años y en El Sitio, entre otras– lo llevaron a apostar por el mundo digital. Y hoy, “los resultados están a la vista”, se enorgullece, sin perder el romanticismo.