>> por Juliana Monferrán
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Todo 2008 fue un año arduo para YPF. No sólo por el complejo y fluctuante sector al que pertenece sino también por el gran movimiento interno que vivió la empresa. Después de casi una década de control español, la petrolera –filial argentina de Repsol– volvió a estar dirigida por manos argentinas. Con el ingreso de la familia Eskenazi, concretado en febrero del año pasado, la compañía que, en nueve meses de 2008 facturó $ 26.204 millones, designó a Sebastián –hijo del líder de Grupo Petersen, Enrique– como CEO, en lugar del español Antonio Gomis, ahora director de Operaciones. El cambio de management se tradujo en la imagen: nuevo nombre, renovada estética en las estaciones de servicio (aunque cuidando los gastos) y el lanzamiento del gasoil premium Euro Diesel, entre otras muestras. Por su parte, desde Madrid, se decidió postergar la salida a bolsa de 20 por ciento de la subsidiaria local. Sin embargo, pese a la crisis global llegaron buenas noticias. Antoni Brufau, presidente de Repsol, ratificó que no habrá recortes en las inversiones. “El ajuste que anunció Repsol no impactará en los planes de YPF en el país; se mantienen inalterables. Lógicamente, el nuevo escenario exige revisar permanentemente los gastos. Pero eso no significa que se reduzcan las inversiones en exploración y producción”, aclaró en su momento Sebastián Eskenazi a APERTURA. ¿A qué proyectos se destinarán los US$ 1800 millones que invertirán en el país? Fundamentalmente, a mantener la producción. Seguiremos adelante con todos los proyectos: exploración off shore, participación en los programas de producción de petróleo y gas, el mantenimiento de los niveles de producción y distribución de los combustibles en todo el país. ¿Cuáles son los principales desafíos? ¿Con qué valor por barril hicieron sus previsiones? ¿Qué producción de crudo estiman para este año? Con las inversiones anunciadas, ¿qué crecimiento esperan en los próximos años? |

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