La incertidumbre que genera la sobrevaluada elección que tendrá lugar en los próximos días, marca un inestable escenario macroeconómico y político para la Argentina. La recesión que tiene lugar hace dos trimestres y medio, en los últimos índices parece demostrar signos de marcada desaceleración en la caída. Sin embargo y según el Informe Económico Mensual elaborado por la Universidad del Salvador, el Indicador de Actividad (INA) resultó 0,20 en mayo, arriba del 0,13 de abril y abandona el terreno negativo.
A simple vista, el INA parecería ser portador de buenas noticias: la economía argentina restablecería su crecimiento. Sin embargo, hay un factor determinante a tener en cuenta. El motor de crecimiento de la Argentina es el comercio internacional, entonces depende del buen porvenir de otras economías. “Existe un efecto de sincronización con el ciclo de las restantes economías, en particular con Brasil, Europa y Estados Unidos. El fin de la recesión en Estados Unidos llegaría en el mejor de los casos a fines de este año y Europa a principios o mitad de 2010. Brasil, por su parte, si bien se encuentra en el filo, parece haber sorteado la recesión”, explica uno de los autores del informe, Gustavo Martin. Y agrega: “Además, en la economía argentina, existen fuertes restricciones a que la actividad económica se desarrolle, estas son las exageradas políticas de intervención estatales que requieren de fuertes sumas de dinero y terminan por erosionar el flujo de caja del gobierno”.
Según los analistas, existen dos riesgos que pueden poner en peligro la recuperación: los altos déficits provinciales y la erosión del flujo de caja Nacional y las pérdidas de puestos de trabajo. A estos dos riesgos se le suma la ya mencionada sincronización del ciclo global. Todavía existen dudas acerca de si Estados Unidos comenzará efectivamente a crecer o si su recuperación será lenta y esto afecta, de manera indirecta a la actividad económica en la Argentina.
Esta situación, finalmente, resulta muy parecida a la recesión de 1998 en que la economía, previo a la crisis de 2001, logró recuperar algo de terreno pero con un alto nivel de desempleo. Sin embargo, y a pesar de todo, esa recesión derivó en depresión que costó unos 14 por ciento del PIB. Es por ello que se vislumbra que existe la posibilidad cierta que ocurra el peor de los escenarios: una recesión ‘W’, esto es una anémica recuperación al principio seguida de una caída que podría resultar peor aún que la primera.
Claro está lo incierto del destino que le espera a la Argentina en lo que a economía respecta. “Faltan menos de seis meses antes de la asunción del nuevo Congreso por lo que es altamente probable que a pesar de los resultados de las elecciones, favorables o no a la presente administración, se tomen varias medidas poco populares e intervencionistas en pos de mantener el financiamiento estatal y la cohesión social necesaria para gobernar”, afirma Martin en el análisis del informe. Para confirmar el fin de la crisis, habrá que esperar los próximos meses que definirán si la recuperación económica nacional se sostendrá y qué tipo de recuperación será.