18 de Junio de 2009 - 17:41 | La City
Peso argentino, destino incierto
El peso argentino viene perdiendo terreno gradualmente frente al dólar. Las incógnitas crecen a medida que más analistas y expertos se suman al coro de voces que anticipan una devaluación de parte del Gobierno para después del 28 de junio. Las claves.
  
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El peso se debilitó un 7,9 por ciento en el 2009 a 3,845 por dólar en el mercado informal ARSB. En la plaza interbancaria ARSRASL -donde interviene el Banco Central en forma diaria para evitar oscilaciones bruscas de la cotización de la moneda - pierde incluso un 8,3 por ciento a 3,7675 . Entre los factores que los expertos no dejan de mencionar para explicar la moderación de la presión bajista sobre la moneda argentina, figura principalmente revaluación del real de Brasil, una recuperación mayor a la esperada de los precios de las materias primas, especialmente la soja, y el sostenimiento del superávit comercial por la abrupta caída de las importaciones.

Un peso fuerte
Contrario al consenso general, Christopher Ecclestone, de la consultora Hallgarten con sede en Nueva York, asegura que el peso podría apreciarse hacia las 3,5 unidades por dólar hacia finales de año. “Los precios de las materias primas que exporta Argentina están alcanzando nuevamente los niveles de sus mejores tiempos, por lo que no veo razón para que haya un desborde desde el punto de vista del tipo de cambio”, dijo Ecclestone a la agencia Reuters.

El analista dijo que resultó fácil para Argentina permitir una depreciación gradual cuando el resto de las monedas también caían frente al dólar. Pero implicará un mayor esfuerzo ahora que las monedas se aprecian nuevamente, y podría alimentar la inflación, que comenzó a desacelerarse pero aún ronda el 15 por ciento anual, según estimaciones privadas, por lo que no estaría dentro del menú oficial, explicó. “Si el sector agropecuario mejora y tiene más dinero (por la subida de los precios), estaremos donde estábamos en julio del año pasado. ¿Y hay alguna razón para que la inflación no se dispare nuevamente?”, afirmó.

El especialista estadounidense resalta la necesidad del Banco Central debe evitar una fuga hacia el dólar para proteger sus reservas internacionales, que utiliza para intervenir en el mercado y estabilizar la moneda local. “¿Si alguien tiene $ 10.000, 20.000 o $ 100.000, va a conservarlos si cree que el Gobierno va a llevar el dólar a 4 pesos o más? ¿Quién va a conservar pesos?”, argumentó para desestimar la idea de que el Gobierno buscará una mayor depreciación del peso.

Por su parte, el Deutsche Bank ve al peso cayendo hasta los 4,05/4,10 por dólar a finales de año, debido principalmente a la inflación, lo que implica que la moneda bajará en términos nominales pero no en términos reales, dijo Gustavo Cañonero, a cargo del área de investigación de mercados emergentes. “Un país que hoy produce un fuerte superávit de cuenta corriente y superávit comercial, en principio no necesitaría una moneda más débil”, dijo el economista.

“Los pronósticos de una moneda débil en realidad responden todavía a la salida de capitales que estamos viendo. Es difícil porque pronosticar el peso es pronosticar cómo va a cambiar la confianza de los agentes económicos en Argentina, son factores políticos”, agregó. Ante la saludable situación comercial del país y la mejora del contexto global, Cañonero dijo que no había razón para esperar grandes cambios luego de las elecciones del 28 de junio. “El único punto sería si el Gobierno luego de las elecciones sorprende, para bien o para mal, con alguna iniciativa de política (económica), y eso va a ser o favorable o contraproducente para el peso”, agregó.

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