Las malas noticias para las aeronáuticas y fabricantes de aviones, vienen de la mano de la economía. El fabricante de aviones estadounidense Boeing recortó su pronóstico de demanda de nuevos aviones, debido a la depresión de la industria. Además, desde la compañía anunciaron que actualmente se encuentran concentrados en entregar los pedidos existentes más que en conseguir otros. La compañía dijo el jueves que espera que hayan 29.000 nuevos pedidos de aeronaves en todo el mundo durante las próximas dos décadas, frente a la previsión de 29.400 de hace un año. Según Boeing, el valor total de los nuevos pedidos sería de US$ 3,2 miles de millones, lo que significa la misma cifra que el año pasado.
El nuevo pronóstico refleja la crisis actual del tráfico aéreo, pero también supone una recuperación en el largo plazo. “El mercado hoy está difícil, pero vemos que comenzará a estabilizarse”, explicó Randy Tinseth, vicepresidente de Marketing de la división de aviones comerciales de Boeing a la agencia Reuters. Además, añadió que actualmente los esfuerzos de la firma están concentrados en cumplir con los pedidos existentes y evitar cancelaciones, más que en conseguir nuevos encargos. “En momentos de crisis, se trata de cumplir con la cartera de pedidos más que en lograr nuevas órdenes”, sostuvo. Por otra parte, la aerolínea estadounidense Delta anunció hoy que recortará un 10 por ciento su capacidad de transporte este año, lo que afectará a algunos servicios con México, debido al encarecimiento del combustible y a una débil demanda.
El consejero delegado, Richard Anderson, y el presidente Edward Bastian, informaron de los planes de la empresa en un mensaje dirigido a los más de 70.000 empleados de la compañía, en el que, además, mencionaron que se hará un reajuste de la plantilla, aunque no se precisaron más datos.
Los ejecutivos señalaron que el sector de aerolíneas “no es inmune” a la recesión económica mundial y al alza del precio del crudo, que tiene también un efecto en los consumidores y reduce los ingresos de las compañías aéreas. Además, explicaron que los ingresos del sector por transporte de pasajeros bajaron casi un 20% en los primeros cuatro meses de este año respecto de 2008 y que esa tendencia ‘se prevé que continuará en el corto plazo‘, a lo que se une el encarecimiento del combustible y el debilitamiento de la demanda a causa de la propagación del virus de la gripe AH1N1.
La empresa prevé que el descenso de ingresos superará el ahorro de más de US$ 6.000 millones que la empresa pronosticó para este año con un combustible más barato y un recorte de capacidad que hasta ahora situaba entre un 6 por ciento y un 8 por ciento. La compañía prevé reducir un 15 por ciento de capacidad en sus operaciones internacionales, un 5 por ciento más de lo que anunció en marzo, debido a que la demanda bajó ‘significativamente‘. Esta medida incluye la suspensión de vuelos directos desde Atlanta (Georgia), en donde tiene su base, a Seúl y Shangai, y de otros servicios similares desde Cincinnati (Ohio) a Fráncfort (Alemania) y al aeropuerto londinense de Gatwick, entre otros.
Además, recortará la frecuencia semanal de vuelos desde Atlanta y Detroit (Michigan) a Ciudad de México y pospuso algunos servicios estacionales que pensaba ofrecer a destinos costeros mexicanos, debido al efecto del virus AH1N1 en los planes de viaje de los clientes, según la empresa.
Las acciones de esta aerolínea, que en octubre pasado completó su fusión con Northwest, se depreciaban un 0,61 por ciento poco antes de llegarse a la media sesión en la Bolsa de Nueva York y se negociaban a US$ 6,51.