Al final la bandera de cuadros en la carrera por hacerse con la filial europea de General Motors (GM) lleva los colores de la autopartista de origen austro-canadiense Magna. La oferta inicial de la compañía con sede en la ciudad de Aurora, Ontario, en Canadá, que aprobó la Cancillería alemana, prevé una inversión propia y del banco ruso Sberbank de 700 millones de euros, de los que una parte estarían garantizados por el Gobierno alemán. Magna pretende recortar unos 10.000 puestos de trabajo. La ex filial de Generla Motors emplea en varios países europeos (Alemania, Suecia, Reino Unido, Bélgica, Polonia y España) cerca de 52.000 personas; 25.000 corresponden a las plantas germanas, donde está la central. La preocupación para el gobierno de la canciller Angela Merkel es garantizar que los fondos gubernamentales para garantizar el proyecto no sean aprovechados por el inversor para trasladar puestos de trabajo a otros países. Sin embargo, entre los activos más fuertes para quedarse con el sí gubernamental, Magna cuenta con su cooperación con GAZ, la automotriz de origen ruso. La operación le abre a la nueva dueña de Opel la entrada a un mercado que se proyecta en 5 millones de autos para el año 2015. Una incógnita sigue siendo el futuro de la operación que tiene GM en América latina. En un principio, la oferta que había hecho Fiat por Opel preveía la inclusión de estos activos en el paquete. El viernes, los italianos no estuvieron presentes en la ronda de negociaciones. Tras comentarios adicionales del CEO de Fiat se descuenta que los italianos se retiraron de la carrera. “Creo que nos concentraremos en lo que ya tenemos”, indicó Sergio Marchionne ante periodistas en referencia a su acuerdo para hacerse con más del 20 por ciento de las acciones de Chrysler. Debido a que son varios los países de la UE afectados por esta negociación y que el proceso no estaba siendo demasiado transparente, la Comisión Europea convocó el viernes por la tarde, de urgencia, a los 27 para tratar el asunto. Sólo acudieron 18 representantes de los 27 estados, que lograron el compromiso del Gobierno alemán de seguir liderando la negociación con GM con el claro objetivo de lograr una “solución europea”. La cita fue organizada a petición de varios países descontentos por la escasa información facilitada por el Gobierno alemán sobre la marcha de las negociaciones e incluso el miedo de que Alemania diera prioridad a sus cuatro plantas de Opel en detrimento de las de otros países socios. También controla en Suecia la marca de vehículos de gama alta Saab, que ya se ha declarado en quiebra. En cuanto al futuro de la planta española, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, dijo que es “optimista”, ya que gracias a los ‘sacrificios‘ que hizo en el pasado su productividad es entre un 30 y un 40 por ciento superior al resto. No obstante, el acuerdo entre Magna y Opel dependía del dictamen la Cancillería alemana, que finalmente participará con 2120 millones de euros de la operación como tope a los avales que está dispuesto a conceder hasta que la nueva empresa sea viable. A su vez, tiene que dar su visto bueno el Gobierno estadounidense de Barack Obama, que ha puesto a GM como límite el 31 de mayo para que reestructure el 90 por ciento de US$ 27.200 millones de deuda no asegurada si no quiere enfrentarse a la quiebra. El Consejo de Administración de GM tiene previsto reunirse en las próximas horas para discutir su situación tras el acuerdo con Magna. Mientras, el ministro británico de Empresa, Peter Mandelson, cree “casi seguro” que el nuevo propietario de Opel será Magna; mientras que el de Industria italiano, Claudio Scajola, considera, tras la retirada de Fiat, que no será hasta dentro de seis meses cuando se conozca definitivamente. |
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