20 de Enero de 2009 - 13:30 |
Entrepreneurs
Para poder aprender, jugando
Laura Weisvein y Miguel Solá compraron la marca Giro Didáctico y la transformaron en una juguetería con orientación pedagógica. Hoy facturan $ 20 millones.
>> por Dolores Pasman
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Dakis, sonajeros, juguetes de madera, instrumentos musicales y juegos de mesa que despiertan y estimulan el desarrollo y la creatividad de los niños forman parte de la oferta de Giro Didáctico, una juguetería con reminiscencias del pasado donde los chiches no pasan de moda y tienen un fin pedagógico. A fines de 2001, cuando su fundadora dejó el país para mudarse al extranjero, Laura Weisvein (41) y su marido, Miguel Solá (37) –clientes y proveedores de juegos de jardín de esta tienda– invirtieron US$ 40.000 y se quedaron con la marca. En ese momento, la empresa contaba con un solo local propio. Hoy factura $ 20 millones anuales y se expandió al interior y al exterior (Panamá y Uruguay) a través del franchising con 26 filiales. Además, mantiene un local propio en Palermo con una imagen que prioriza los detalles para que los chicos se sientan en su propia habitación, ya sea mediante la combinación de colores, la música y el contacto que tienen con los juguetes. “La propuesta nos resultó interesante y, a pesar de que compramos la marca en un momento complicado, apostamos a que la situación iba a cambiar. Conocíamos el negocio y sabíamos que existía una posibilidad en un rubro que se maneja, sobre todo, con productos nacionales ya que los importados, con la suba del dólar, son difíciles de comercializar”, explica Weisvein, que estudió Relaciones Públicas. |
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