La Argentina sigue basando sus ingresos internacionales sobre la venta de materias primas y manufacturas agrarias. No es un secreto que tal falta de diversificación y la obligada dependencia de mercados que sólo demanden éste tipo de productos anticipan un frente exportador difícil para 2009. Ahora, ante un trasfondo de precios en caída, los números indican cuánto.
En la estructura exportadora, el 96,4 por ciento de las ventas se destinan a países que reducirán su ritmo de crecimiento económico el año que viene, empezarían a decrecer o caerían más que el corriente año. Según un informe de la consultora abeceb.com solamente el 3,6 por ciento se destina a países que seguirán con buen ritmo de crecimiento. "Si bien la Argentina logró incrementar la participación del sector industrial en su comercio exterior, esta está muy centrada en dos sectroes que son el automotor y, en el segmento químico, en el de los biocombustibles", comenta Horacio Lazarte, economista de abeceb.com, en diálogo con Apertura.com.
Por regiones, el 80 por ciento de los envíos a los mercados más pudientes como Estados Unidos o la Unión Europea son commodities y derivados. Para el caso de los envíos al grupo de mercados emergentes de mayor desarrollo –como los son Brasil, Rusia, India y China (BRIC, por sus siglas en inglés)- la participación de las materias primas equivale a un 60 por ciento. Según abeceb.com, la Argentina exporta un 37 por ciento de su producción a estos países. En algunos casos, se trata de países que reducirán su tasa de crecimiento económico como es el caso de Brasil, China, Chile, Holanda, Uruguay, indica la consultora. Cabe recordar que el flujo de comercio de todo el mundo promete expandirse en 2009 hasta un techo de crecimiento del 2 por ciento. Entre el 2003 y el 2007, este había sido de un promedio de 16,5 por ciento anual. En 2008, cerraría con una variación del 8,5 por ciento. Lejos quedará así el récord histórico en ventas que el sector productor local había logrado alcanzar éste año.
Inviable parace la posibilidad de que la Argentina cambié el sesgo de su matriz exportadora. "La opción que queda es aumentar los volumenes que se venden al exterior para compensar la caída esperada de los precios. Liberar la salida", matiza Lazarte. "Si embargo, con una cosecha que ya se proyecta problemática, por lo menos para el trigo, este panorama no resulta demasiado viable." La moneda de cambio podrían ser la carne y la leche, donde si queda margen para liberar el mercado. "Pero, eso en definitiva pasa por una decisión política", cierra el economista.