27 de Octubre de 2008 - 15:11 | Crisis financiera
El consumidor y la tormenta del mercado bursátil
01/10/2008 - ¿Los consumidores se mantendrán firmes o asegurarán las escotillas ante la tormenta? La salud de la economía de los Estados Unidos pende de una balanza.
  
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Por David Bogoslaw

Tan sólo dos meses atrás, la idea de que el crudo cayera por debajo de los US$ 100 el barril y el filoso derrumbe en los precios de los commodities agrícolas habría parecido una bendición para los consumidores con fondos limitados. Los precios del combustible y de los alimentos se fueron ajustando a la caída de los precios de los commodities, pero probablemente eso no sea lo primero en la mente de los consumidores. Tal vez estén más preocupados por su acceso al crédito –y la salud del banco en el que depositan sus ahorros– considerando el ritmo en que la crisis financiera estadounidense creció durante las últimas semanas.

Con el fracaso del plan de rescate financiero de US$ 700.000 millones el 29 de septiembre en la Cámara de Representantes, el miedo actual es que en la medida en que los mercados de crédito estén forzados a enconarse sin una solución más duradera y profunda será la recesión económica que los Estados Unidos tendrá que enfrentar dentro de poco. El Congreso está  trabajando en una versión revisada de la ley de rescate. Pero en un ambiente mercantil en el que las instituciones legendarias como Lehman Brothers desaparecen de la noche a la mañana, cualquier plan de rescate del sistema financiero corre con el riesgo de vencimiento, mientras espera ser admitida en el cuarto de emergencia.

Dado el enfriamiento que ha recorrido el sistema crediticio con bancos que denegaban los pedidos de préstamos hipotecarios, mejoras de viviendas, pequeños negocios, y préstamos de automóviles, no es inconcebible que los créditos de automóviles sean los próximos. Eso dejaría a los consumidores sin fuentes de efectivo, exceptuando sus sueldos semanales, que en muchos casos son enviados con anterioridad. “Todavía es desconocido hasta qué punto la estabilidad de las tarjetas de crédito podría ser afectada por la caída de un puñado de grandes bancos comerciales, pero efectivamente los bancos son cada vez más reticentes a dejar que los consumidores acumulen saldos más grandes en sus tarjetas”, dice David Lockhart, director de Consumer Insights del Mintel Internacional Group de Chicago, con base en Londres.

Altos y secos
“Eso puede ser el próxima impacto en los consumidores”, sostiene Lockhart. “No tengo una noción de cuán rápido puede suceder. Parece que puede ocurrir bastante pronto”. Esto, sumado a la remota posibilidad de que se frenen los cheques si las empresas que confían en créditos bancarios a corto plazo para enfrentar los requisitos de la nómina comienzan a ser rechazados, dejaría a los consumidores altos y secos.

Lockhart no cree que los consumidores estén siquiera conscientes de las repercusiones más amplias del congelamiento del crédito o las razones detrás de la batalla legislativa de un plan de rescate. “Ellos responderán –al fracaso de la ley de rescate– como hacen con la mayoría de las iniciativas financieras y políticas: con largas y vidriosas miradas”, asegura. Los consumidores no tienen conexión con lo que está ocurriendo excepto por cómo se vería afectada la seguridad de sus cuentas bancarias, agrega. 

Eso no es lo que Richard Curtin, director de Estudios de confianza de los consumidores del Centro de Estudios de Investigación de la Universidad de Michigan, está viendo en información reciente de los encuestados, que los entrevistadores recolectan durante todo un mes. Según Curtin, 150, ó 10 por ciento, de las respuestas de los 1500 encuestados de los últimos tres meses, han reportado tener dificultades para obtener un préstamo.

Baja en confianza
“La última semana, encontramos que la confianza en la economía y en cómo los consumidores esperan que la economía se comporte ha declinado significativamente”, asevera. “Hay evidencia de que los consumidores le han prestado atención a esto y están preocupados”. Cuán preocupados están estos consumidores será reflejado en los números de octubre que la Universidad de Michigan lanza la próxima semana. 

T.J. Marta –economista y estratega de renta fija para RBC Capital Markets (RY) en Nueva York– está preocupado que se esté formando una curva negativa de realimentación, donde los problemas financieros a corto plazo en Wall Street comienzan a esparcirse a compañías y municipalidades, lo que incita a que corten su fuerza de trabajo, que luego agravaría la presión sobre aquellos consumidores cuyas reservas de salud personal y acceso al crédito ya se han erosionado. “Los consumidores comenzaron a reducirse. Eso hace que las corporaciones inviertan menos e incluso reduzcan sus empleados, y luego te encuentras en la curva”, expresa. “Es como el incendio forestal, se tiene que apagar solo. Es muy difícil que estas cosas hagan cortocircuito. El temor que tengo con este plan rescate es que puede trastornar psicológicamente los créditos del mercado, que ya son muy frágiles”.

“Mientras algunos indicadores de opinión muestran signos de que la confianza del consumidor está bajando, eso no necesariamente promete que se produzca un rebote a niveles saludables en cualquier”, dice Marta. “Podemos quedarnos en el fondo por bastante tiempo, eso depende de lo que suceda con la situación financiera”, agrega.
A diferencia de la encuesta de la Universidad de Michigan, el índice de la RBC está basado en encuestas realizadas una vez al mes sobre un período de más de tres días. Las últimas encuestas fueron realizadas el fin de semana en el que el Tesoro intervino en la nacionalización de la deuda de los gigantes Fannie Mae y Freddie Mac, antes de que Lehman Borthers entrara en bancarrota y que un plan federal por US$ 85 mil millones salvara al  American Internacional Group (AIG), los que eventos provocaron nuevas alarmas en la crisis financiera.

Abandonando las compras
La confianza maltrecha es ya evidente en uno de los sectores de consumidores más importantes: el de ventas al por menor. Este año, las ventas de la temporada fueron notablemente débiles; las ventas de agosto en las tiendas abrieron al menos con un 1,7 por ciento arriba con respecto al año pasado, pero sin cambios desde el año pasado, cuando los resultados fuertes de las tiendas de Wal-Mart fueron excluídos, expresó en un comunicado de prensa del 4 de septiembre el  Consejo Internacional de Centros Comerciales. La Federación Nacional de Minoristas reportó un aumento del 1,1 por ciento en las ventas de agosto, pero una baja del 0,4 por ciento al no incluir aquellas categorías de mercadería que no es general, como los autos, las estaciones de servicio y los restaurantes.

“Las ventas cayeron bruscamente las últimas semanas, y los consumidores han tenido que lidiar con un torrente de sucesos financieros”, sostiene Lizabeth Dunn, analista de ventas de Thomas Weisel Partners en Nueva York. “Los consumidores descubrieron que sus fondos de dinero no son tan seguros como pensaban, y ahora tienen que estar preocupados por saber en qué bancos tienen su plata”, dice.

La última retirada de los gastos está “directamente relacionada con lo que está ocurriendo en el mercado financiero”, asevera. No obstante, Dunn no piensa que la reciente caída en las ventas se convierta en una nueva tendencia. “Los segmentos de hombres y de niños se han sostenido mejor que el segmento de mujeres, que ha sido golpeado más fuerte porque las compras de las mujeres tienden a ser más prudentes, mientras que las compras para niños y hombres están basadas en mayor medida en la necesidad”, sostiene. "Se ve gente que está retrasando sus compras en una amplia escala”, dice. “Si tu ciclo normal de reabastecimiento se produce cada año, ahora tal vez sea cada dos”.

Consumidores estresados
Mientras Lockhart en Mintel duda que los hábitos de compra del consumidor hayan cambiado con la escalada de eventos en el área financiera, sí cree que los consumidores ya están tan estresados como pueden estar. Sin embargo, el foco para la mayoría de la gente es el cambio de precios, y lo que ocurre en el mercado financiero “no tiene importancia para la gente hasta que afecte su billetera, y eso no va a ocurrir en un futuro cercano”, dice. 

Incluso donde la gente aún podría estar haciendo compras, se están retrasando en pagar sus cuentas. Los últimos datos de Nordstrom´s –cadena de tiendas de alta calidad– sobre tarjetas de crédito securitizadas mostraron que los actos delictivos treparon 0,71 por ciento desde el año pasado, a un 2,83 por ciento de cuentas pendientes, y estaban arriba en un 0,28 por ciento con respecto a julio, según una nota de investigación del 15 de septiembre de Credite Suisse. Ésos fueron las grandes subas, tanto mensuales como anuales desde que los datos se hicieron accesibles al público en mayo del 2007. “Nordstrom es uno de los pocos minoristas que todavía adueña las cuentas pendientes de su negocio de tarjetas de crédito, que contribuyó en un dos por ciento a las  ganancias totales de la empresa antes de los impuestos del año pasado”, dice el analista Michael Exstein en la nota.

“Las ganancias de agosto de los minoristas implicaron un descenso de las ventas comparables en un período de dos años”, sostiene Dunn de Thomas Weisel, quien también afirma que se está escuchando que el negocio empeoró en las últimas dos semanas. Hasta ahora, sólo una de las empresas que cubre –Cache (CACH)- ha recortado la proyección de sus ganancias, pero ella advierte que no se debe deducir mucho de ello, pues Cache es una empresa relativamente pequeña.  

Los minoristas aún más pequeños, como Lululemon Atlética y Urban Outfitters, siguen atrayendo nuevos clientes y les va bien. Pero de los más  grandes –conocidos minoristas que se encuentran más establecidos– “no veo ninguno que realmente esté revirtiendo la tendencia”, asegura.

Puede apostar que si los consumidores pierden el sueño, en las próximas semanas entre nuevos sucesos en el drama del plan de rescate y la crisis financiera, los outfit que dependan de su negocio tampoco descansarán mucho.

Traducción: Jorgelina Do Rosario

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