El rumbo de la política monetaria se mantendrá y el tipo de cambio no se toca. Mucho menos ante un escenario como el actual. Era evidente que la figura hoy más respetada en ámbitos económicos y financieros del Gobierno argentino, Martín Redrado, no quiso desaprovechar el martes la oportunidad para enviar una señal de solidez pero también de independencia hacia los mercados externo e interno. El escenario elegido fue el foro “The State of Business in a Global Economy”, que organizó la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la República Argentina (AmCham).
En el auditorio no sólo estaba parte de la crema empresarial argentina como Martín Gauto, presidente y CEO de Prudential Seguros, Guillermo Fiad, presidente de la energética Duke Energy Argentina, Enrique Alemañy, presidente de Ford Argentina, Hernán Estrada, vicepresidente de The Walt Disney Company Latin America, entre otros. Para festejar su 90 aniversario, la entidad que preside Juan Bruchou, responsable del Citi en la Argentina, había invitado además al ex secretario de Tesoro de Estados Unidos, Lawrence “Larry” Summers ocupó el cargo durante los últimos años (1999-2001) de la administración de Bill Clinton (ver nota aparte).
En su exposición y ante los efectos posibles de la crisis internacional, Redrado no dudó en rechazar cualquier deseo de devaluación. “El tipo de cambio flotante moderado es el único sistema adecuado para este momento de la economía”, dijo. El economista aseguró que el sistema bancario argentino está sólido, que el perfil fiscal del país es sano y que el Banco Central no permitirá que la moneda local se deprecie como ocurre en países vecinos.
El presidente defendió el modelo por la protección que ofrece ante los coletazos de una crisis financiera que comienza a alcanzar las economías regionales. “El sistema financiero y monetario local puede funcionar como amortiguador de los impactos externos. Ya no es la caja de resonancia de otros tiempos”, dijo en referencia al efecto más conocido que tuvieron las crisis pasadas sobre las economías regionales. “El Banco Central mostró su capacidad de poder actuar como piloto de tormentas”, remarcó y resaltó como uno de los pilares a la acumulación de reservas que en la actualidad “cubre el 63% del volumen de M3 privado.” Agregó que el Banco Central mantendrá "atractivas" las colocaciones en moneda local para aislar los ahorros de la volatilidad que exhiben las monedas duras.
Un claro voto “no positivo” le otorgó el titular del Central a los reclamos que exigen seguir los pasos que toma en estos días la economía brasileña para defenderse de los coletazos que llegan desde las principales plazas financieras. “No estamos en condiciones para dejar fluctuar el 40 por ciento de la moneda, como lo hacen otros países de la región”, declaró. Al respecto resaltó la necesidad de “defender la demanda en pesos a través de una tasa atractiva para la colocación en pesos.”
Sobre el posible impacto que pueda tener la onda expansiva del derrumbe financiero, Redrado admitió que el efecto no se hará esperar en la región. “El desacople se esfumó”, indicó en referencia a la teoría de que mercados emergentes como la de China o la India pudieran reemplazar a los Estados Unidos como principal demandante y oferente en una economía globalizada. Los emergentes sentirán el impacto, pero más del lado de “aquellos con déficit de cuenta corriente”. El impacto llegaría vía una reducción de la demanda exportadora, la caída de remesas que envían desde países como Estados Unidos o la Unión Europea. A esos se suma la ya iniciada caída en los precios de los commodities.”
No obstante, el responsable de la política monetaria argentina dejó también lugar para algo de optimismo. Desestimó que, a pesar de la gravedad de los problemas financieros, el comercio entre las economías emergentes se viera reducidas a un mínimo.