por Ben Steverman
Hasta ahora, la campaña presidencial se centró en temas como política exterior, inmigración, servicio de salud y, por supuesto, economía. Pero Clinton, McCain y Obama, entre otros, está siendo incitados a abordar los asuntos financieros que afectan a los bolsillos norteamericanos.
Los temas planteados (incentivos fiscales para el ahorro y formas de captar trabajadores para cuentas individuales de retiro, por ejemplo) son vitales para la salud financiera de los Estados Unidos y su gente a pesar de que no cautiven la misma atención que los tópicos macro en discusión.
Las preguntas que el próximo Presidente deberá abordar serán las siguientes: ¿Cómo se gravaran las inversiones? ¿Cómo se cambiará el Seguro Social? ¿Cómo se puede incentivar a los americanos para que ahorren mejor para su retiro?
Bajo el radar
Algunas respuestas son controvertidas y reflejan las batallas libradas durante la administración Bush respecto de los impuestos y Seguro Social. Por ejemplo, los republicanos están a favor de impuestos bajos para la investment income, de esta manera tienden a favorecer los recortes que George W. Bush aplicó en los dividendos y ganancias capitales al igual que sus propuestas para terminar con el impuesto estatal. Los demócratas son más escépticos. Algunos afirman que gravar a la riqueza en una tasa tan por debajo de lo que se grava los salarios es injusto.
Otras propuestas financieras no despertaron controversia ni captaron tanto la atención, a pesar de los cambios rotundos que podrían causar en la forma en la que los norteamericanos ahorran su dinero y se preparan para el retiro. Otro factor clave es la pésima tasa de ahorro. A pesar de que millones de baby boomers se preparan para retirarse en las próximas décadas, los norteamericanos están gastando más de lo que reservan para el futuro. Según el Bureau de Análisis Económico, después de descender considerablemente a mediados de 1980, la tasa de ahorro se encuentra en –0.1%.
Expertos en política han observado con preocupación, cómo los norteamericanos se hunden en deudas con tarjetas de crédito e hipotecas extraordinarias, en vez de ahorrar e invertir para los tiempos venideros. Al mismo tiempo, la disponibilidad de pensiones tradicionales se está encogiendo y la solvencia financiera de largo plazo que brinda el Seguro Social es tambaleante.
¿Ahorros de retiro automático?
Si se tiene en cuenta la ola de norteamericanos que se acerca a su fecha de retiro, el timing de los problemas no podría ser peor. Para el 2010, el Bureau de censos pronostica que habrá 81 millones de norteamericanos entre 45 y 64 años; un crecimiento del 27% si se lo compara con la década anterior.
Muchos piensan que, si la inversión fuese automática los norteamericanos podrían comenzar a ahorrar más cada año. “Hoy en día, ahorrar no es lo suficientemente fácil”, declara J. Mark Iwry, miembro de la Brookings Institution. “Nosotros sabemos como hacerlo considerablemente más fácil”, concluye.
Ex funcionario del Tesoro durante la administración Clinton y el primero durante la administración Bush, Iwry presiona para lograr formas que permitan inscribir a los trabajadores en cuentas de retiro, conectadas con su sistema de pago de nómina. En vez de necesitar empleados que llenen el papelerío, los trabajadores ya pueden deducir automáticamente una porción de sus cheques de pago para los planes de retiro 401(k). Los empleados pueden no optar por este sistema pero en las compañías que ya aceptaron la inscripción automática 401(k), la mayoría de los trabajadores eligen ahorrar mediante este.
Buscando un apoyo bipartisano
Iwry propone implementarlo para todos los habitantes de los Estados Unidos, algo que requeriría que todos los empleadores inscribiesen a sus empleados en cuentas individuales de retiro y usasen el sistema de nóminas para encausar un pequeño porcentaje de los sueldos para el ahorro de retiro. El programa sería voluntario: los empleados tendrían la posibilidad de frenar el envió de dinero a IRAs.
Los candidatos demócratas que lideran las encuestas, como el senador Barack Obama (D-Ill.) y Hillary Clinton (D-N.Y.), aceptaron e incorporaron estas ideas a sus plataformas. Los republicanos, que incluyen al senador John McCain (R-Ariz.) y Mike Huckabee no tocaron el tema en su campaña presidencial pero para Iwry este issue tiene "un gran apoyo bipartisano" y " un gran atractivo ideológico " en el Congreso.
Los demócratas también proponen dar beneficios extra en los impuestos para los ahorristas de bajos y medianos recursos porque opinan que los norteamericanos más ricos reciben la mayoría de las ventajas de los planes IRA y 401(k). Ese factor es el que podría causar más resistencia entre el partido Republicano pero Iwry no pierde las esperanzas. "La idea de que una familia pueda construir su propio nido para escapar del circulo vicioso de las deudas y nunca llegar a fin de mes, es muy atractiva”, opina.
Los grupos de negocios se involucran
Los republicanos han dedicado más tiempo a la rebaja de impuestos. Argumentan que los bajos impuestos van a disparar la inversión, especialmente si se trata de aquellos relacionados con dividendos y ganancias de capital. El mayor debate se centra alrededor de los recortes de impuestos establecidos por el presidente Bush, la mayoría de los cuales expirarán en el 2010. Los demócratas querrían que los recortes venzan para que los norteamericanos más acaudalados liberen más dinero para una reforma del sistema de salud y otras prioridades.
Poderosos intereses presionan para que los candidatos le presten mayor atención a los asuntos financieros e inversión. AARP, la Business Roundtable, la Service Employees Union (SEIU), la National Federation of Independent Business (cuatro grupos generalmente antagónicos) han formado la coalición "Divided We Fail" (Divididos perdemos) para poner en la agenda, temas como el servicio de salud y la seguridad financiera de largo plazo. Aunque no tome una postura política concreta, Divided We Fail recluta voluntarios, analiza los dichos de los candidatos, y tiene avisos en TV para promover la discusión de cambios en los sistemas de salud y retiro norteamericanos. “Está claro que los norteamericanos no ahorran lo suficiente como para retirarse", asegura Nancy LeaMond de AARP. "Creemos que los candidatos han comenzado a referirse a estos temas”, agrega. Pero retruca: "no sentimos que hayan hablado lo suficiente ".
Un problema que surge generalmente durante la campaña presidencial es que generalmente se habla del "give-away side of the budget," dice Eugene Steurele, socio senior del Urban Institute. El recorte en los impuestos y programas de gastos son dos temas populares en los discursos. Pero Steurele, al igual que otros expertos fiscales, advierte que los políticos deberían enfrentarse al tembloroso estado financiero del gobierno norteamericano antes de que sea demasiado tarde.
¿Llegó la hora de ponerse duro con los prestamistas?
Los programas de retiro y salud del gobierno federal (incluyendo el Seguro Social, Medicare, y Medicaid) estarán en rojo durante las próximas décadas. “Los inversores deberán esperar que el próximo Presidente logre que en el encause del “barco fiscal” sea una prioridad”, opina Steurele. "Estos grandes tópicos deben ser confrontados”, agrega.
Además la gestión de la economía es un punto de combustión entre partidos, especialmente cuando se habla de las mejores maneras para regular el servicio de salud y la ecología. Algunos candidatos presionan a los reguladores para que endurezcan sus posiciones sobre los prestamistas de hipotecas y tarjetas de crédito, argumentando que explotan a los consumidores norteamericanos.
Para los inversores, una de las políticas del próximo Presidente podría ser la asunción de la dirección de la bolsa de valores. Robert Johnson, vicepresidente del instituto CFA comparó el rendimiento accionario entre gestiones demócratas y republicanas. Junto a sus colegas descubrió que no hay diferencias entre las dos performance.
Ajetreo en el Congreso
Pero la política no se encuentra sólo en manos del Presidente. El Congreso tendrá un rol central en cada tema que incumba al bolsillo. Cada año electoral, los comentaristas argumentan que, cuando el Congreso y la presidencia están controlados por partidos opositores, los inversores salen ganando. “Esa postura revela una visión cínica de nuestra política; como si la política estuviese mejor cuando el Gobierno no puede hacer nada”, declara Johnson. Según su investigación, esta es una suposición falsa: desde 1949 hasta 2004, el mercado de valores devolvió aproximadamente 6.4% al año en los 33,5 años en los que ningún partido tuvo el control simultáneo de la Casa Blanca, las Cámaras y el Senado. Pero durante los 22,5 años en los que solo un partido controló el Ejecutivo y las dos Cámaras del Congreso, el mercado retornó 22% por año, según lo recavado por Johnson, Scott Beyer, y Gerald Jensen en el 2006.
"El Gobierno creó un clima que fue muy beneficioso para el crecimiento económico”, asegura Johnson. La performance relativa del mercado sugiere que un gobierno unido puede, efectivamente, lograr cambios que mejoren el poder adquisitivo de los norteamericanos. “Te da cierta fe en nuestro sistema”, dice.
¿Cuáles son las prioridades financieras de las mujeres y hombres candidateados para las próximas elecciones? Lea "The Candidates on the Pocketbook Issues" para más información acerca de sus posturas en temas como inversión, ahorro y otros asuntos de bolsillo.
Steverman es periodista del canal de inversiones de BusinessWeek.
Traducción: Josefina Coppa Oliver