Por Josefina Coppa Oliver y Flavio Cannilla
Es una de las grandes esperanzas del mundo financiero de la era post crisis. Como subsecretario de Finanzas, integró el equipo de negociación de la deuda soberana argentina bajo el mando del entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna. Tenía apenas 30 años. Ese mismo año, 2004/05, el Foro Económico Mundial de Davos lo eligió como uno de los integrantes del selecto grupo de Young Global Leaders. Hoy, este licenciado en Economía por la Universidad Torcuato Di Tella es presidente de la Unión de Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (UAFJP), que lo acaba de renovar en el cargo. Ante Apertura.com, el fanático de Boca y ex jugador de hockey sobre césped admite que ni la presunta oferta de Sergio Massa para reincorporarse a la gestión pública podría haberlo alejado de su nuevo desafío personal: el mercado de capitales.
Sergio Massa lo invitó a formar parte del equipo…
No. Eso fueron sólo rumores. Yo a él lo conocí acá, desde la Unión. Entré acá a principios del 2006 como director Ejecutivo. Después me eligieron presidente. Él justo era director ejecutivo del ANSeS y por ende teníamos varios temas en la agenda en común. Se fue generando una relación profesional muy buena que se profundizó y, casi diría, que se puso a prueba el año pasado en la reforma. La relación siguió creciendo. Construimos una relación buena y creo que eso dio lugar a especulaciones.
¿No hubo una propuesta?
De cierto no tuvo nada, fue un rumor. Desde el Gabinete hablamos antes y seguimos hablando en consultas informales, pero no, no hubo una propuesta de ese tipo. En mi función actual tengo muchos desafíos que quiero cumplir con lo que tengo, ningún objetivo en pasar a otra función.
¿Cuáles son esos desafíos?
Si uno mira la realidad del sistema de capitalización en Argentina vis a vis de los otros sistemas de capitalización en el mundo y, particularmente, en la región, uno se da cuenta de que quedan varios materiales pendientes. Desde la macro hasta la micro. Tenés desde la macro de desarrollar un mercado de capitales doméstico, que es algo que la Argentina no ha logrado hacer y lo tiene pendiente. No es un objetivo fácil para desarrollarlo de un día para el otro, pero a mí a título personal me interesa mucho. Eso como objetivo macro. Y como micro, las AFJP tienen un montón de cosas buenas para copiar de la región que aún no se hicieron acá. Por ejemplo, el esquema de multifondos que tienen Chile, México, Perú. Por supuesto que depende de la calidad de cada uno de los mercados. Si no tenés un mercado de capitales profundo poco sirve tener un sistema multifondos. El mayor beneficiado es el afiliado. Hay un montón de sistemas de la micro que ni siquiera hay que inventar la rueda, hay que tomar las experiencias ya probadamente exitosas en la región que harían del sistema uno mucho más competitivo.
En ese sentido, el país, hoy no tiene una hoja de ruta demasiada exitosa...
No... Pero, por lo menos, desde el ente regulatorio contamos con un equipo de superintendencia muy profesional con una mente bastante abierta y que mira justamente cosas de la región que son probadamente exitosas y aplicables a la Argentina. Se tiene que dar eso, que sea exitoso y aplicable.
En la Argentina hay un mercado de capitales reducido, por no decir inexistente. ¿Cómo hacen para promocionar un modelo que vive de eso, que vive del largo plazo?
Es un tema casi cultural y que excede a las AFJP. Obviamente tenemos algo que ver e intentamos hacer lo posible. Pero crear un mercado de capitales depende de muchas otras cosas y decisiones de alto nivel. En la Argentina estas sanciones no se han tomado todavía. Se puede decir que hay otras prioridades, pero siempre hay otras prioridades. Para mí es condición sine qua non. Hay una necesidad de inversión evidente en la Argentina con lo que creo que todos estos elementos hacen que los intereses del Estado, de las AFs y del mercado estén alineados. ¿Por qué? Porque nosotros queremos diversificar el riesgo, el Estado necesita que haya inversiones. Todos queremos que vaya en esa dirección: aumentar la inversión productiva. Todavía no ocurrió y depende de una gran cantidad de factores: reglas claras y sustentables, costos regulatorios, mayor involucramiento de actores en el mercado de capitales.... Es una lista bastante larga.
¿Incursionaría de nuevo en la función pública?
Hoy no, a pesar de que mi paso por el Gobierno fue muy gratificante. El momento de la Argentina que me tocó acompañar, la función en la que participé, el canje de deuda y su resultado exitoso…Por un montón de motivos mi experiencia en la función pública fue sumamente gratificante. Estoy orgulloso de lo que hice. Hacer las cosas bien, por lo menos desde mi punto de vista, y sentir que le di aunque sea un granito de arena a mi país, está muy bueno. Pero no lo volvería a hacer. ¿Por qué? Hoy la función pública en la Argentina está muy cuestionada, se da una cuestión insólita que es que no hay una correlación entre la responsabilidad que se tiene en esas funciones y la retribución. Hasta podría resignar eso, pero tampoco hay estrategias de salida muy claras para volver al sector privado una vez cumplida la función pública. Por cuestiones ideológicas, por como funciona esta sociedad, por lo que sea, el exit strategy de la función pública es muy complicado.
Afiliarse a un partido y trabajar desde esa plataforma: ¿es algo que contempla? Otros lo hicieron.
Desde esa perspectiva no lo descarto, algún día volver a la función pública o seguir el ejemplo de Alfonso (Prat Gay). Pero para muchas de esas cosas también se necesita un bagaje personal muy sólido en términos económicos. Es muy particular y depende de la situación personal de cada uno, el momento de vida en el que uno se encuentra. Hoy no lo haría.
¿Qué evaluación del presente económico hace del país?
Excusáme de esa pregunta. Estoy muy escéptico y no diría nada útil.
Cuando abandonó el ministerio de Economía, ¿dónde se imaginaba a la Argentina en el 2008?
Una de las cosas que me atrajo de entrar a la Unión era esta posibilidad de desarrollar un mercado de capitales. Me imaginaba una Argentina con mayor cantidad y calidad de inversión. Se podrá decir que era algo Naif. Puede ser, pero tenía la esperanza de que hubiera un constante crecimiento del mercado de capitales. Ya estamos en el 2008, todavía no ocurrió, pero yo no pierdo las esperanzas. Creo que es algo que naturalmente debería ocurrir. Hoy, tener un mercado de capitales profundo y tener inversiones en serio en una economía real es una condición necesaria. En otros momentos, uno podía decir, no me interesa tanto, etc. Hoy no.
¿Cómo se puede lograr ese mercado en un contexto tan volátil y tan cambiante?
Hay un montón de buenas intenciones, pero no alcanza con el voluntarismo. Es cierto que la Bolsa está tratando de atraer a las pequeñas y medianas empresas (Pymes), pero en la Argentina es un tema cultural y de costos. Por un tema cultural, es difícil que las Pymes se acerquen a la Bolsa si no ven un beneficio económico y hoy es muy costoso cotizar en Bolsa: hay que auditar balances, están las constantes auditorías a los directores, etc. Entonces, en realidad, lo que deberíamos pensar es en la cantidad de elementos para que todos se acerquen a la Bolsa y los inversores externos se acerquen a la Argentina. Hoy la profundidad del mercado argentino es menos de 30 veces que el brasileño. En algún momento fue 2 a 1. Siempre Brasil fue más grande, pero la relación en este segmento seguía siendo 2:1. Hay solo que observar lo que hizo Brasil con el Novo Mercado, del Bovespa. Nosotros estamos a años luz.
¿Cuáles son las cinco principales medidas a mejorar?
Para acercarse se requiere de una cantidad de acciones que tiene que ver con los costos regulatorios, impositivos, gobierno transparente, el encaje. El encaje hoy hace que nadie quiera poner un peso en Argentina desde afuera.
No obstante, el encaje es fruto del equipo económico al que usted perteneció....
S´, pero respondía a una lógica de la Argentina distinta a la de hoy. Hace cinco años tenía su lógica, su razón de ser. Hoy es una gran traba. En cambio, si uno trae las reglas básicas de, por ejemplo, un Novo Mercado, tendría más empresas dispuestas a meterse. Generaría un círculo virtuoso.
A pesar de haber sido levantado por unos días, otros ven al encaje como una protección efectiva contra las fluctuaciones o crisis de los mercados externos.
Yo no.
¿Un Nuevo Mercado sería posible en la plaza local? ¿Hay masa crítica para hacerlo?
Yo creo que alcanzaría tan solo con poner el marco regulatorio. Se generaría un círculo virtuoso. Si uno trae las reglas básicas del nuevo mercado habría más empresas dispuestas a entrar al mercado.
¿Hay alguna otra opción que no sea Venezuela para financiarse?
Tenés alguna pregunta más fácil (ríe) ….. Pero, hablando en serio: más que pensar, cuáles son opciones que hoy tenemos disponibles, deberíamos pensar cómo generar más opciones. Creo que hoy la Argentina con muy poquito puede hacer muchisimo. Algunas son cuestiones más de forma que de fondo; en temas institucionales, con algunas mínimas señales me parece que los mercados reaccionarían de forma positiva. Yendo más a lo obvio, creo que si uno hace un approach constructivo al Club de París, sería una gran señal. Si, además, se tuviera un approach constructivo con los holdouts, también sería una buena señal.
¿Quién está primero?
Naturalmente el Club de París. Por una razón muy simple: no se le ofreció todavía ninguna opción, mientras que a los holdouts sí. Estuvieron mal asesorados y por eso no entraron. Entonces yo creo que las prioridades de la República deberían estar en el Club de París. Resolver ese problema y después darle a los holdouts algo, pero siempre claramente peor que lo que se les dio a los que si entraron.
¿Cómo se entiende eso?
Desde el punto de vista jurídico, una de las cláusulas del prospecto de reestructuración impedía hacer una nueva oferta a los que no entraron. Se trata de la most favoured lender clause. En general en la historia de los canjes, la cláusula del acreedor más favorecido, lo que decía es que, después, no se puede hacer una oferta mejor. La particularidad que nosotros incluimos en el canje de la Argentina es que no podía ser otra oferta. Porque después si mejora o empeora es algo relativo. Depende a la plaza que vos lo descuentes eso es mejor o peor.
¿Qué se le puede dar entonces hoy a los holdouts?
Nada por sí mismo. Antes hay que pasar por el Congreso y dejarse autorizar. Lo que decía esa cláusula era: lo que sea, que se ofrezca (que además tiene que ser claramente peor) tiene que estar abierto para todos. También para los que ya entraron. Fue la gran ventaja que hizo que la gente entrara con alguna tranquilidad. Esa cláusula generó la confianza a los que decidieron entrar al canje, de que nunca se ofrecería nada mejor. Pero, si ofreciera algo peor, esto también estaría abierto a ellos. En cualquier caso, algún día algo habrá que hacer. Porque, por muy mal asesorado que hayan estado los bonistas que no entraron –y que lo fueron muchas veces, particularmente en Italia- el tema hay que atacarlo.
En síntesis: con muy poquito, la Argentina puede hacer mucho y lo que está esperando el mercado son señales de que las reglas del juego existen, de que son sustentables y de que las instituciones funcionan. Con esas pequeñas señales, la Argentina podría enfrentar, de forma mucha más tranquila, la situación financiera, particularmente la del 2009 que viene muy complicado.
¿El worst case cuál sería para el año que viene?
Que no se tomen estas decisiones de señales y que estemos penando para ver cómo llenamos el hueco financiero.
A un año de la reforma del sistema provisional, ¿cómo evalúa el resultado?
Enfoquemos la respuesta de lo cualitativo y no cuantitativo. Porque, sinceramente, no teníamos un objetivo cuantitativo. Nos concentramos en objetivos cualitativos, que eran llegar bien a la gente con un mensaje objetivo. Algunas cosas que no salieron por una restricción regulatoria que era un modelito calculador que tuvimos que sacar de la página. De todas formas, quedamos muy conformes con la calidad del mensaje que pudimos llevarle a la gente que era lo más abarcativo y objetivo posible. Sin dejar de manifestar que, a nuestro juicio, al final del día, el mejor sistema para la gente era el de capitalización.