Nacida en 1987 como un experimento familiar, recibe 40.000 clientes por mes. Pese a su expansión conserva la producción artesanal y el ambiente hogareño. Para el 2008, Javier Ickowicz promete nuevos locales, una línea de productos Premium y más RSE.
Cuando Regina Vaena, “Nucha” para los amigos, comenzó a vender tortas en su garage de Zabala y 3 de Febrero, nunca pensó que en 20 años más tarde tendría a su cargo seis casas de té, 200 empleados y 40.000 clientes por mes. La muerte de su marido en 1987 fue el puntapié para que su hijo Javier Ickowicz, de 18 años, empezase a ver a las tortas y bocaditos como una salida económica y se convirtiese en el alma comercial de Nucha, la cadena de cafeterías de Capital Federal.
En 1989, en el mismo garage donde comenzó todo y con una inversión inicial de $ 5500, madre e hijo armaron el primer local; una pastelería que tenía como clientela a los vecinos del barrio de Belgrano. “Escuchando a la gente comenzamos a ampliar la línea de productos”, recuerda Ickowicz. En ese entonces descubrieron el potencial de los eventos, unidad de negocios que piensan consolidar en el 2008. Cuando la casa materna se convirtió en negocio y fábrica a la vez, decidieron construir la primera planta a seis cuadras de la original; siempre en el barrio. Hoy, se encuentra en la Paternal donde se fabrica el 90 por ciento de los productos que se consumen en los seis locales; todos propios.
En 1997, y delante de la segunda fábrica, abrieron la primera casa de té. Dos años más tarde llegó el negocio de Zabala y O’Higgins, para Ickowicz el “primer local importante”. Durante de la crisis de 2001 inauguraron una cafetería frente a la plaza Vicente López, en la que experimentaron con una media franquicia que no resultó. Hasta 2004 abrieron una por año, todo un logro en tiempos de crisis.
En la actualidad planean abrir dos espacios en el Patio Bullrich. Uno de ellos estará en manos de un chef francés y ofrecerá productos exclusivos. A la hora de hablar sobre una posible expansión al interior del país, Javier explica que Nucha es un producto demasiado artesanal para superar el radio en el que se mueven ahora. “Todas las casa de té se encuentran a una distancia de 30 cuadras entre sí”, aclara. “Soy muy puntilloso con la zona que elijo; es parte de la estrategia”, explica Ickowicz.
El pilar de su empresa es el respeto tanto por sus clientes como por sus 200 empleados. “El cliente de Nucha se siente como en su casa; busca un clima familiar y eso es lo que también le quiero transmitir a mis empleados”, expresa el hombre que confió en el boca a boca para promocionar su negocio, siempre lejos de cualquier avenida o zona transitada. “Mientras más tranquila la zona, mejor”, explica.
En el local de Salguero, Nucha tiene un salón para eventos y también ofrecen un servicio de catering para empresas como Coca Cola y embajadas como la de Chile y Estados Unidos. “Hasta ahora las cafeterías concentraron nuestros esfuerzos pero estamos empezando a consolidar los eventos como una unidad de negocios”, declara. Además, el emprendedor cuenta que le propusieron abrir franquicias en España, Estados Unidos y Chile, pero aunque le haya parecido interesante, cree que “aún no es el momento”. Sin embargo, en 2007 abrió Santos Sabores, una especie de Nucha a menor escala con solamente 15 productos y abierto a futuras franquicias.
Con respecto al futuro, planea desarrollar cuatro productos premium para comercializar en locales propios y otros gourmet y una línea de Nuchitos, que lanzará en el día del niño para los más pequeños. “En dos años me gustaría abrir cuatro o cinco locales más en Belgrano o Puerto Madero”, arriesga, pero aclara que si inaugurase 20 cafeterías se perdería “la esencia de Nucha”. También evalúa consolidar la unidad de regalos empresariales y sus acciones de responsabilidad social empresaria, que incluyen becas para sus empleados. En cada estación, Nucha renueva su línea de productos. Sin embargo, y a pesar de sus esfuerzos, Javier Ickowicz no puede evitar que sus clientes pidan una y otra vez la misma torta de brownie con dulce de leche que arrasa desde hace 20 años, cuando Nucha dejó de ser un sobrenombre y se convirtió en una empresa.
Conozco el esfuerzo y la dedicación que Nucha y sus hijos le pusieron a esa empresa familiar, y esta realidad de hoy es el premio que se supieron ganar por su honestidad, seriedad y constancia. La mercaderia de Nucha se distingue por su calidad desde hace 30 años.
Soy cliente de fin de Semana de Nucha Salguero desde hace varios años. El ambiente es muy calido e invita a una buena lectura junto a alguna de las tantas delicias que ofrecen. Todavia se la extra;a a Andrea quien esta en otra suc. desde el nacimiento de su chiquitina. Gracias por la nota e informarnos de los lugares que asisitimos y es una forma de conocer un poco mas de sus origenes.Nucha cntinuen asi, no pierdan el espiritu.
Impresionante, Lastima que en la nota no hay algun parrafo que haga comprender la vision, el esfuerzo y la perseverancia necesarios para llegar a esta realidad desde la nada, especialmente para los mas jovenes, que creen el las soluciones rapidas y magicas.