>> por Horacio Riggi
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El Renault Sandero, definido por muchos como el hermano lindo del Logan (también de la marca del rombo), es un típico auto de ciudad, y parece casi fabricado a medida para transitar por el alocado ritmo de las calles porteñas. Es que el Sandero es medianamente chico. Puntualmente, es un mediano de 5 puertas, (un hatchback, como se acostumbra a denominar ahora a los autos que antes se los calificaba como sedán); ágil y con muy buena salida en los cambios bajos (primera, segunda y tercera), tiene buena amortiguación, y es extremadamente económico. Este último punto quizá es el que más llama la atención del conductor. De hecho, da la impresión de que el marcador de combustible del tablero está inmóvil o no funciona bien, ya que hay que hacer unos cuantos kilómetros para recién observar una variación en el mismo. Por fuera es realmente moderno y bonito. Entre sus medidas cuenta con una longitud de 4,02 metros, y un baúl considerable para el tamaño total del vehículo (310 litros). Viene equipado con frenos ABS. Compite con el Gol y el Fox de Volskwagen; el Fiesta y el Ka de Ford; el Peugeot 206 y el Citroën C3, sólo por citar algunos. Su valor promedio es de $ 55.000. En cuanto a la velocidad (el vehículo testeado fue un diesel 1.5 dCi de 67 CV) alcanza los 160 kilómetros casi sin esfuerzo y acelera de 0 a 100 km/h en 16,2 segundos. Por ende, a pesar de no ser, ni tampoco pretender ser, un auto deportivo, al Sandero le sobra margen para funcionar a la perfección a los 130 km por hora permitidos en las rutas argentinas. |
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