por Moira Herbst
Los elevados precios del petróleo están generando continuos beneficios para el Big Oil, como suele llamársele a Exxon. La cuestión puntual para el player más importante de la industria, ExxonMobil, es si podrá batir su propio récord en materia de ingreso neto, que alcanzó US$ 11.6 mil millones en el cuarto trimestre de 2007.
En Wall Street esperan que las ganancias aumenten al menos un 30 por ciento, alrededor de US$ 12.000 millones, cuando Irving, una compañía con base en Texas, informe los resultados durante el primero de mayo. Eso sucede porque los precios del crudo sufrieron un incremento del 74 por ciento durante el año pasado. Y hasta el momento, esto representa una gran ganancia del primer trimestre para British Petroleum y Royal Dutch Shell. Por cada US$ 1 de aumento en cada barril de petróleo, las ganancias de Exxon oscilan entre US$ 400 millones y US$ 500 millones, asegura Fadel Gheit, analista principal del sector de energía en Oppenheimer.
Y éstas son buenas noticias para los inversores, que han cosechado un rendimiento total del 16 por ciento por sobre las acciones de Exxon durante el año pasado y un 70 por ciento durante los últimos tres años. Pero los consumidores, por otro lado, están en serios problemas: los precios del combustible subieron un 24 por ciento con respecto a 2007, alcanzando un promedio nacional de US$ 3.61 por unidad, según informó el AAA el 29 de abril. Si se suma este dato con la inflación que hoy en día sufren desde los alimentos hasta los pasajes de una aerolínea, el círculo inflacionario avanza sin interrupciones.
INGRESOS A TRAVÉS DEL OLEODUCTO
Entonces, ¿debería echársele la culpa a Big Oil? Solamente en caso de estar buscando a los mayores beneficiados en materia de suba de precios del crudo de petróleo. Hillary Clinton, por ejemplo, exigió mayores ingresos en las compañías de petróleo, para poder costear un receso del impuesto federal de gas. Y efectivamente, Exxon y sus colegas, están teniendo importantes ingresos en distintos niveles: explotación, bombeos del suelo o del océano, combustible para reactores y otros productos; más las ventas que aumentan continuamente. Pero estas compañías no son las responsables de manejar los precios.
Podría culparse, entonces, a los consumidores y la demanda industrial de países como China y la India, sumado a un notorio apuro de aquellos que especulan con el valor de los commodities, mientras abandonan el decreciente mercado bursátil. La Reserva Federal tiene un ojo puesto en el tema, ya que las tasas de interés más bajas debilitaron el dólar y atraen a futuros compradores dentro del mercado del petróleo.
“Los consumidores están sufriendo el mismo aumento que, por otro lado, está beneficiando a Exxon”, asegura Peter Beutel, presidente de la firma de administración de riesgos energéticos Cameron Hanove. “Los commodities atraviesan cambiantes ciclos de precios, y el petróleo está en alza. Obtener beneficios de esta situación es una muy aceptada práctica comercial”.
Y Exxon no es el único con estas ideas. BP, el segundo productor de combustible más grande de Europa, informó, este pasado 29 de abril, una suba de 63 por ciento en los primeros tres meses de ganancias netas, alcanzando US$ 7.6 mil millones, comparado con los US$ 4.4 mil millones del año pasado. En Shell sostienen que las ganancias del primer trimestre treparon un 23 por ciento, hasta US$ 9.1 mil millones en comparación con los US$ 7.3 mil millones de 2007. Además de estos informes, también surgieron cifras sorprendentes de ConocoPhillips y Occidental Petroleum.
NO HAY AUMENTOS EN LAS PERFORACIONES
Al margen de que el punto débil para los administradores sea que los precios están en alza continuamente, las grandes compañías de petróleo no sacan sus mejores provechos de esa situación en particular. Del total de US$ 40.6 mil millones de ingreso total de Exxon en 2007, un 70 por ciento provino de exploración y producción, 20 por ciento de refinamiento y ventas en alza, o de marketing, y un 10 por ciento de los químicos. (Exxon vende a 32.386 estaciones en el mundo entero, bajo Exxon, Mobil, Esso, and On the Run. Alrededor del 35 por ciento de estas compañías son propiedad de la empresa; el resto son administradas por distribuidores o revendedores).
De hecho, empresas “integradas al sistema” como Exxon, han sido testigos de un recorte de márgenes en el negocio del refinamiento, sobre todo en este último tiempo. Los analistas aseguran que la proporción de ingresos de Exxon que proviene de refinamiento probablemente se hayan reducido a un 15 por ciento durante estos primeros tres meses. Y esto sucede porque las “ganancias del refinamiento” están basadas en un margen de fraccionamiento, o en la diferencia entre el precio del crudo y el precio del producto refinado. Durante el último año, estos márgenes de fraccionamiento se han estado acortando. Esto ha dañado a ciertas empresas en particular, como por ejemplo Valero, que declaró una caída del 77 por ciento en sus ingresos.
Mientras los precios en alza del petróleo parecen incentivar a Exxon a continuar con las perforaciones, lo cierto es que la compañía decidió frenar su actividad en este campo por una serie de razones. En primer lugar, la exploración y producción se vuelven cada día más costosas. Tanto los materiales como la mano de obra adecuada están en fuerte demanda en todo el mundo, y, además, muchos de depósitos de petróleo que aún permanecen en condiciones de ser explotados se encuentran en lugares de difícil acceso, como en zonas arenosas o de aguas profundas. Mientras los precios del petróleo aumentan, los contractos por un reparto de la producción en países como Nigeria y Rusia se vuelven cada vez menos beneficiosos para empresas como Exxon.
¿CORREGIR EL CRUDO?
Todo esto significa que Exxon no necesariamente paga por cada excavación que realiza en busca de petróleo. Es por eso mismo que en Wall Street esperan que la producción de Exxon caiga un 3 por ciento el primer trimestre año tras año y ésta es también la razón por la que en Exxon estiman que su producción mundial de combustible se mantendrá fija hasta al menos 2012. Tal como Rex Tillerson, el Chief Executive, le explicó a los inversores en marzo: sus planes no incluyen jugar con el precio en aumento de los barriles para alivianar los costos para consumidores.
Mientras tanto, Exxon está invirtiendo en otra área que parece tener éxito entre sus shareholders: un gran programa de recompra de acciones. Exxon gastó US$ 28.000 millones durante 2007 en la recompra de acciones, ante los US$ 5.000 millones invertidos en los últimos cinco años. Se aceleró el ritmo de aquellos que recompraban en los más recientes trimestres. Al reducirse el notablemente el número de acciones, la compañía distribuye así sus ingresos entre una menor cantidad de participaciones. Para el primer trimestre de 2008, Wall Street espera que Exxon incremente sus ingresos netos a US$ 2.10 por acción, dejando atrás el US$ 1.62 por acción del primer trimestre del año pasado.
Con estos persistentes márgenes de ganancia, no es fácil pronosticar cuándo la máquina de generar ingresos Exxon flaqueará. Eventualmente, una baja en la producción dañará a Exxon y a otras compañías petroleras, y la reducción de la actividad de la economía mundial puede afectar a los precios del combustible en los próximos meses. Algunos analistas han insinuado que una corrección en el precio de los crudos está próxima. “Los precios del combustible están en niveles muy altos en la actualidad, pero nada es para siempre”, sostiene Gheit.
Traducción: Natalia Bocassi