Muchos dicen que Perú es la nueva promesa económica. Su crecimiento en 2007 fue de 8,9 por ciento y exporta casi US$ 200 millones en prendas por año. Para Jorge Ramos, consejero comercial de la embajada peruana en la Argentina, el país está pasando por un buen momento económico y de apertura al mundo. Perú ya firmó tratados de libre comercio con los Estados Unidos, Singapur, Tailandia y los tramita con Canadá, México y China. A principios de abril, 22 firmas textiles argentinas viajaron a Perú para gestionar la importación de hilado de algodón, para muchos el mejor del mundo. Marcas como Vitamina y Ayres ya confeccionan sus prendas con ese material.
En la Argentina, las inversiones peruanas no se nuclean en ningún sector en particular. Las relaciones bilaterales crecieron a partir del año 2003 con la firma del acuerdo ACE 58 entre Perú y el Mercosur. Con una inversión de US$ 15 millones desembarcó Gloria, la principal empresa lechera peruana. Llegó a fines del 2005 y se asoció con La Ramada SA para fabricar leche en polvo en la cuenca lechera santafesina. Su planta productora se construyó en sólo 16 meses. La bodega Tabernero, responsable del 85 por ciento de las exportaciones peruanas, se unió con la argentina San Carlos Sud en la provincia de Mendoza. Fibrafil SA se instaló en la Argentina bajo el nombre de Fibragroup para fabricar mayas destinadas a la agroindustria y a la horticultura, entre otras.
Las tres firmas peruanas interesadas en invertir en el país pertenecen al rubro gastronómico. La parrilla “La Carreta” y el restaurant “Astrid y Gastón”, con sucursales en Bogotá, Barcelona y Madrid son dos ejemplos. La casa de comidas Punta Sal, de pescados y maricos, también busca un inversor argentino para compartir el riesgo. “Son pocas firmas, pero muy fuertes en el mercado local”, resalta Roberto Potente, consejero comercial en Perú. Hoy, los esfuerzos comerciales peruanos están concentrados en la atracción de inversores a su país. Desde la embajada argentina en Perú, que organiza 15 misiones comerciales por año, prometen ser una potencia que peleará contra China.
Con respecto a las inversiones bolivianas en nuestro país, fuera de la exportación de gas natural, se caracterizan por ser escasas y limitarse al rubro textil. Pese a la existencia de un acuerdo de Promoción Económico-Comercial, para impulsar “la inversión, la complementación económica y el comercio, particularmente a favor de Bolivia”, se emplazaron en la Argentina apenas algunas cooperativas textiles con apoyo de la embajada boliviana en nuestro país. Las más importantes son la Cooperativa Fantasía, Nani Bet, Puerta del Sol y la Cooperativa 6 de agosto. Diego Sadofschi, consejero comercial de la embajada argentina en Bolivia, explica que los inversores bolivianos están impulsados a emigrar “por la marginalidad que viven en su país”. La situación boliviana no permite la creación de grupos de inversión y las relaciones bilaterales son cada vez menores. Sólo un puñado de empresas argentinas como Havanna, Cheeky y Bagó se animan a invertir en territorio boliviano.
La Cámara de Comercio Argentina para Asia y el Pacífico afirma que no se conocen inversiones de Singapur en nuestro país. “Sabemos que están muy interesados en invertir en real estate. Pero, por el momento, se encuentran observando la situación política del país antes de realizar inversión alguna”, declara Nicolás Laiño desde la cámara. Las inversiones haitianas e indonesas brillan por su ausencia.