En entrevista con Apertura.com, el ex director para el Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Claudio Loser, analizó las consecuencias del cambio en el Palacio de Hacienda y el futuro de la economía argentina. Desde Washington, advirtió que al país le queda cerca de un año para hacer sus deberes.
¿Cómo se evalúa el cambio al frente del Palacio de Hacienda en Washington?
Es una reafirmación de la así llamada línea dura, intervencionista respecto de la línea de mercado. Esto confirma la línea que se seguía durante el Gobierno del ex presidente Néstor Kirchner y que sigue para el Gobierno de su esposa, Cristina Fernández de Kirchner.
¿Cuál es el camino intermedio entre mercado puro y el intervencionismo puro ante la situación actual?
No hay tal cosa como líneas puras. Pero, uno podría haber pensado para esta situación un manejo mucho más probado de lucha contra la inflación y de generar incentivos al campo, que en este momento no se están dando. A eso se suma, todo el problema de infraestructura energética que sigue vigente y mucho. En estos días se habrán olvidado porque el clima es benigno, pero el problema sigue ahí.
¿En orden de prioridades, cuál de estos tres temas es el más importante?
Yo creo que lo más serio es el problema de los incentivos al campo. No nos olvidemos de que en el campo está el líquido vital para que la economía argentina siga funcionando. Es el vínculo con el exterior. Además, es un momento cuando las condiciones en el exterior son muy buenas para el país. Que se malgaste este momento, es perder la gran oportunidad que tiene la Argentina.
¿Cuánto tiempo nos queda en este sentido para aprovechar la situación?
Hay dos temas. Uno es el tema de la producción. Creo que la producción va a verse afectada inmediatamente. En cuanto a los precios internacionales puede que se mantengan altos. En este momento hay como un pánico, una corrida contra los alimentos como si fuera una corrida contra los bancos. Puede ser, que por eso, este año tengamos todavía tengamos muy buenos precios para los alimentos. Ya para el año que viene, estoy seguro que la cosa se va a relajarse fuertemente. Para entonces, si la Argentina no corrigió su rumbo, habría perdido doblemente las perspectivas de poder aprovechar esta oportunidad. El problema está en que la Argentina se convirtió en un proveedor no confiable. Entonces, a la hora de vender, se coloca en la parte inferior de la cola.
¿Cuál cree que será la postura del Fondo ante esta nuevo cambio de timonel en Hacienda y las ayer presentadas cifras de inflación?
El fondo en este momento dirá, “yo, ahí no me meto” (ríe…). A la Argentina se la ve, en muchos sentidos, como siguiendo a Venezuela. No aliada con Venezuela, pero si subalterna a Venezuela. Con estas políticas y con los golpes que dio Chávez con Techint, se complica aún más. La Argentina no tiene vuelo propio.
¿Respecto a las medidas para controlar la inflación o, en el mejor de los casos, frenarla, cuál sería la receta viable en el corto plazo? ¿Por dónde se puede arrancar?
Aquí hay un problema que algunos dirán es ideológico. Pero no es ideológico. En la historia argentina y mundial ha habido siempre acuerdos de precios y controles de precios. Pero se sabe, que la única manera de tener una solución efectiva del tema de la inflación es a través de una política monetaria fuerte. Y esta debe estar acompañada de una política fiscal también fuerte. En lo que hace a la política monetaria, no se pudo actuar tan decididamente como se habría quizás querido. Al respecto, los resultados fiscales han sido positivos, pero con un gasto muy fuerte. Entonces, la única manera de reducir el recalentamiento de la economía y bajar la fiebre, porque una economía enfriada no es mala, es una política fiscal fuerte.
No obstante, los números se ven bien…
Eso es correcto, pero en términos macro el gasto es lo que está pegando fuerte. Para resumir, nadie niega que puede haber algún tipo de acciones de controles de precios en algún momento. No obstante, son una aspirina cuando habría que dar una inyección. O sea, ayuda al dolor pero no mucha más..
¿Ante el actual escenario, en dónde se deben ubicar las medidas?
La Argentina está en una situación fiscal mucho mejor que en los últimos 100 años: tiene una alto nivel de recaudación, que en gran parte proviene del campo, que, por supuesto debe contribuir. Pero esta recaudación se estuvo gastando en todo tipo de cosas, aumentando el gasto a un ritmo mucho mayor que los ingresos. Aquí se destaca la transferencia de los fondos de pensiones de los fondos privados hacia los fondos públicos. Entonces, hay una presión de gasto que va mucho más allá de las capacidades de la economía a absorberlo. Lo puede hacer, por el momento, a través de mayores importaciones. Eso se apoya en menores exportaciones de energía. Pero este es, a su vez, incompatible con el nivel de inversión que la Argentina tiene. Este no es malo pero no es tan alto como para tener la tasa de crecimiento que se busca.
¿Qué tasa de nivel de inversión necesitaríamos para poder cumplir con las tasas de crecimiento que busca el gobierno superior al ocho por ciento?
La inversión está hoy en 24 o 25 por ciento del PIB. Pero para este nivel de crecimiento debería estar diez puntos por arriba de eso. Por ejemplo, las tasas de la India son del 35 por ciento. En comparación, las tasas de Chile, están en 30 por ciento. Si se tiene en mente esto, pensar que la Argentina pueda crecer a un ocho o nueve por ciento, cuando la inversión es todavía de un 25 por ciento, hoy por hoy, no va en contra de la leyes de la economía, pero si en contra de las leyes de la gravedad.
¿En lo que hace a la política monetaria: dónde se debe usar la tijera?
La tijera debe ser la subida de tasas de interés reales, que para los consumidores son negativas, porque la inflación real está por encima del 20 por ciento y las tasas de interés no. Debería reducirse algo el crédito al sector privado. Debería ser una política clásica, restrictiva. En este sentido creo que el Banco Central supo mantener una política no irresponsable. Fue una línea, que logró contener las magnitudes monetarias. Si la entidad hubiera tenido menos cuidado podríamos tener hoy una inflación mucho más alta, dado el ritmo de gasto. No obstante, la política monetaria por si sola tendría un efecto demasiado restrictivo. Las tasas de interés subirían demasiado y eso sería malo para la producción. Mientras que si se baja el gasto del Gobierno, esto pone, a su vez, presión para que baje la tasa de interés, porque se estará gastando menos, se dará menos colocación de bonos. Entonces, la mejor solución sigue siendo que se trabaje en conjunto porque mantiene los incentivos a la inversión.
¿Qué opina de las siguientes medidas para contener la tendencia inflacionaria que representaron las últimas propuestas del hoy ex ministro Martín Lousteau?
Primero: aumentar las tasas de tarifas de luz para los consumos residenciales altos, ya que se consideran a nivel de subsidio. Por su parte se mantendrían sin cambios a la de los sectores populares.
Sería una medida importante. Yo creo que para las personas menos favorecidas el subsidio que se le da al consumo de electricidad y a de servicios público es muy importante. Y por más que el aumento de precios para los sectores de clase media y alta puede impactar sobre profesionales, también es cierto que es un subsidio que ha llevado a un nivel de consumo de energía que el país no está en condiciones de proveer.
Segundo: aplicar una suba moderada del dólar a lo largo del año para no agregar presión sobre la inflación.
Esas son medidas graduales, pero que terminan en una explosión. Casi siempre es mejor dejar que el dólar flote. Por otro lado, con todo lo que está sucediendo con los precios internacionales, si en la Argentina se hubiera dejado que los productores y los productores agrícolas estuvieran aumentando fuertemente su producción, creo que el dólar hubiera bajado por si sólo. En este momento, creo que hay problemas porque hay una visión de que la inflación es mucho más alta que el ocho por ciento y que el peso está perdiendo competitividad efectiva. El dólar se fortalecería si se dejara flotar libremente.
Tercero: acordar con el Club de París.
Es absolutamente indispensable. No nos olvidemos que la Argentina tiene que buscar financiamiento solo en este año por US$ 5000 a US$ 7000 millones. El año próximo que también. El Club de París estaría, creo, muy dispuesto a financiar la Argentina si se arreglaran las cuentas.
Ante las nuevas cifras de inflación, el cambio al frente de la cartera de economía, ¿cuán dispuesto estaría el Fondo para acercarse a la posición argentina para facilitar el acuerdo? En un principio ofreció dar un paso al costado y simplemente validar las cifras de la economía para respetar la posición argentina.
El FMI no busca pelea. Busca el acercamiento. Pero si la Argentina viene con condiciones para hablar con el Fondo que son ridículas, para decirlo en términos muy duros, no será el FMI que se opondrá. Serán sus socios (entre ellos están varios representantes de países que integran el Club de París, Nota d. Red).
¿Cuan blindada está la Argentina –con un nivel de reservas y un superavit alto- contra la volatilidad de los mercados actuales? ¿Puede atajar cualquier coletazo de la economía mundial?
La Argentina está muy bien. Pero el blindaje no es perfecto. Obviamente, los US$ 50.000 millones de reservas ayudan, la situación fiscal es todavía razonable y también la demanda internacional. Pero ante las fisuras que vemos en estos momentos en la conducción política, los inversores se asustan. El resultado, que bien conocemos, es que el capital puede desaparecer muy rápidamente. En ese sentido tampoco hay tal cosa como el famoso desacople por la presencia de mercados alternativos a Estados Unidos como China o la India. Pero en el momento, en que los Estados Unidos empeoren su situación, la Argentina deberá afrontar una situación que estará marcada por la desaceleración de la demanda de los productos que el mundo le vende al país del Norte. Y eso afectará también a la Argentina. Yo no veo una situación de crisis, pero veo una situación de cuidado. La Argentina está yendo en contra del resto del mundo.
¿Cuanto tiempo estima que queda para corregir el rumbo, entonces?
Esto debe arreglarse en este año. El problema para nosotros los argentinos es que cuando hay margen no nos tomamos las cosas en serio.