|
Por Dean Foust, con Kerry Capell en Londres La tan anticipada consolidación de la industria aeronáutica estadounidense aparece finalmente en el horizonte. Contra todos los pronósticos, Delta Air Lines y Northwest Airlines pronto anunciarán que están uniendo sus fuerzas para crear la mayor línea aérea del país. Cuando eso suceda, es probable que United Airlines y Continental lancen su propio acuerdo y aumentan las posibilidades de que American Airlines haga lo mismo –quizás asociándose con un player más pequeño como Alaska Airlines o Frontier Airlines, prevén fuentes de la industria. Mega aerolíneas globales Las compañías aéreas de Europa podrían invertir también en los potenciales clientes de Estados Unidos para llegar a una unión. Según las fuentes de la industria, Delta y Northwest podrían aparecerse con Air France-KLM como un inversor menor. ¿Cuál sería la razón? Con más de US$ 6000 millones en efectivo, la empresa con base en París representaría su mejor aliada porque algunas de las aerolíneas de aproximadamente US$ 3000 millones necesitarían cubrir los costos de la integración de la estructura de sus rutas. “Creo que una fusión Delta-Northwest representaría el primer paso adelante en una empresa de aerolíneas global controlada por Air France”, asegura Stuart Klaskin, un consultor de aviación estratégica radicado en Miami. “Todos los que participan de este round en la consolidación de Estados Unidos tendrán financiamiento de aerolíneas extranjeras, y eso será un paso intermedio hacia la consolidación final”. Los ejecutivos de la industria consideran que Lufthansa –a pesar de su acción en JetBlue– puede representar un muy posible aliado para United y Continental, y que British Airways podría tener la intención de asociarse con American. El hecho de que las aerolíneas europeas sean los agresores es un cambio radical, ya que, históricamente, los players estadounidenses siempre fueron los más fuertes. Pero el incremento de empresas low-cost ha incentivado una debilitante guerra por el precio de los pasajes, dejando a muchas de las grandes compañías con pérdidas de miles de millones de dólares durante la última década. Por el contrario, las principales líneas aéreas europeas son protegidas desde hace tiempo por reglas que limitan la capacidad de oportunistas para obtener un rápido acceso a las gates en los Estados Unidos. Los últimos movimientos fueron generados por el Acuerdo Open Skies, firmado el año pasado por Estados Unidos y la Unión Europea. A corto plazo, el trato les otorga a las compañías de ambas partes una mayor libertad a partir del 31 de marzo para volar rutas transatlánticas, tal como British Airways planea realizar con su nuevo afiliado OpenSkies. Eligieron ese nombre “porque señala nuestra determinación para presionar por una mayor liberalización en el mercado”, aseguró Willie Walsh, Chief Executive de British Airways en enero último. Mientras que el acuerdo de aviación incrementa las acciones que las aerolíneas europeas pueden tener en sus colegas de Estados Unidos desde un 25 por ciento a un 49 por ciento, por ahora limita a la aerolínea inversora a no más de un 25 por ciento de voto controlado. Los ejecutivos europeos ya están presionando para levantar esta restricción. En un artículo editorial del 4 de febrero en Financial Times, Walsh les exigió a los burócratas de Estados Unidos “eliminar las restricciones inapropiadas de titularidad y control de las líneas aéreas para que los inversores estadounidenses puedan adquirir más acciones en las aerolíneas y viceversa”. Y si los Estados Unidos no les conceden autorización para 2010, Walsh advierte que “presionaremos para la finalización” del acuerdo Open Skies. Traducción: Natalia Bocassi. |
|
© 2008 by The McGraw-Hill Companies, Inc. All rights reserved |


Imprimir
Recomendar
Enviar Comentario











