>> por Tomás Garzón de la Roza
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“Desde hace tres años empezamos a trabajar con un objetivo mucho más general. Junto con otras empresas e instituciones, la idea es llevar el abecé del entrepreneurship a un público mucho más amplio que jamás se presentaría a la selección”, confía Alejandro Mashad. Esto es especialmente patente en el interior del país, en cuyos centros principales se empezaron a organizar conferencias y otras actividades. Córdoba ya cuenta con su oficina propia, y las acciones llegarán este año a Chaco, Mendoza y Rosario. “Nos dimos cuenta de que el ecosistema para emprender en el interior está como era en Buenos Aires cuando comenzamos. Si pudiéramos desarrollarlo de la misma manera, sería un sueño hecho realidad”, se ilusiona. Impacto cultural “Desde 1998 hasta este año hubo cambios muy positivos. Cuando uno dice emprendedor, la gente sabe lo que es. Hoy es un grupo social reconocido. Se entiende que se trata de personas que toman riesgo, que agregan valor”, desarrolla. Ese reconocimiento social se observa también en el ámbito educativo y en los medios de comunicación. “Universidades como la UADE y la UP, y el IAE Business School tienen sus centros de emprendedores”, ilustra el director Ejecutivo de Endeavor. En cuanto a los beneficios que reporta pasar por el proceso de selección Endeavor, Mashad asegura que hoy por hoy representa “un sello de calidad” haber sido elegido. “Se ha generado una aspiración alrededor de ser seleccionado, por los altos estándares que manejamos”. Un modelo exitoso |

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