Zannini, bajo la lupa de la moda: se viste igual desde que comenzó su carrera
Negocios

Zannini, bajo la lupa de la moda: se viste igual desde que comenzó su carrera

El estilo indumentario del candidato a vicepresidente de la fórmula del Frente para la Victoria que encabeza el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, es, acaso, un reflejo cabal del atributo sobre el que cimentó su carrera política y acumuló poder a la sombra del kirchnerismo desde el minuto cero: la inmutabilidad. Por Lorena Pérez 10 de Agosto 2015

 

Kirchnerista de la primera hora. En rigor, un K de paladar negro. Para mayor precisión, el ‘pingüino’ que más tiempo lleva en el poder. Formalmente, el abogado Carlos Zannini es el Secretario Legal y Técnico de la Presidencia desde 2003. Néstor Kirchner le tomó juramento el 25 de mayo de ese año fundacional para el ciclo. Y ante Cristina Fernández de Kirchner renovó sus votos en la asunción de 2007 y la reelección de 2011. Informalmente, El Chino –como fue apodado desde su temprana juventud maoísta, militancia que le valió 4 años de presión en la década del ‘70– es, desde hace más de 30 años, un integrante de la mesa chica del proyecto nacional y popular. Con el regreso de la democracia, el natural de Córdoba se mudó a Santa Cruz. Y fue en Río Gallegos donde conoció al matrimonio Kirchner, a quienes acompañó en su construcción de poder: fue Ministro de Gobierno provincial durante la gobernación de Néstor, jefe del bloque de diputados de su patria chica adoptiva y presidente de Superior Tribunal de Justicia de Santa Cruz.

Durante la década K fue señalado, por propios y ajenos, como el artífice de la letra chica de las grandes causas del kirchnerismo y el articulador en bambalinas de los acuerdos políticos necesarios para implementarlas. Cuando CFK lo ungió como integrante, en calidad de precandidato a vicepresidente, de la fórmula presidencial del Frente para la Victoria encabezada por el gobernador bonaerense Daniel Scioli, Zannini se convirtió en el protagonista de la noticia más impactante de la campaña 2015. Y quedó en el foco de la escena. Justamente él, que hizo un culto del bajo perfil, a diferencia de tantos otros funcionarios de alto rango y dilatada trayectoria que hacen una oda de la alta exposición.

Socio silencioso, hábil estratega e implacable ejecutor son algunas de las caracterizaciones que acumula el CV de Zannini, un robusto sexagenario que profesa la misma fidelidad al apellido que lo apadrinó políticamente que a su look: de no ser por los colores de sus corbatas, todo sigue igual en su vestimenta desde que asomó a la luz de la función pública. El uniforme del busy man –traducido en pantalón, ambo y camisa– suele ser la alternativa formal de Zannini, con particular predilección por los trajes oscuros, maquillados entre el negro y el azul. Los blazers y las camperas se suman cuando está en un contexto de dress code despreocupado, aunque la segunda opción –si bien muy sport– lo favorece más que la primera, una habitual pieza salvadora del guardarropas ya que generalmente direcciona la mirada entre los hombros y los brazos, aunque en su caso no resulta ventajoso por la acumulación de tela que deja en evidencia dada su contextura física.

Las corbatas, como se ha dicho, son su comodín y moneda de cambio: suelen alternar entre los colores cálidos y los fríos, con el celeste y el rojo como tonos conductores de su look sencillo.

Otra de las señas reconocibles de Zannini es su cabellera, negra y abundante: detrás de una apariencia tranquila, con su clásica raya al costado, aparece de vez en cuando un mechón improvisado como flequillo que define el marco de su cara, acompañada por una evidente sonrisa o una absoluta seriedad, sin que medie expresión intermedia alguna en los registros de sus apariciones públicas.

Es sabido que, para el hombre de espíritu y aspiraciones clásicas, el trío saco-camisa-pantalón se mantiene como un código indumentario inalterable: resuelve la pregunta cotidiana de qué ponerse y nunca falla. Y es allí donde el precandidato a vicepresidente kirchnerista se alista. Carecer de detalles que lo hagan destacar entre la multitud no parece ser un problema para Zannini.

Acierto: Se mantiene fiel a un estilo que privilegia la comodidad y la sencillez. Ahora que su grado de exposición pública va en aumento, mantiene el código busy man.

Desacierto: Debería erradicar los blazers de su armario. Es momento de visitar a un sastre y debutar con el formato de traje a medida, más favorecedor para su físico.

Sugerencia: Podría contemplar una cabellera más corta y perfilada, que lo ayudaría a verse más prolijo para su edad y formal para su rol.

 

*Autora de www.blocdemoda.com



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas