Un almuerzo con los mejores administradores de fondos de inversión de la city
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Un almuerzo con los mejores administradores de fondos de inversión de la city

Los ganadores del ranking 2012 de fondos de inversión realizado por Standard & Poor’s para APERTURA compartieron una comida de nivel ejecutivo sin desperdicio. Crónica del día D.

Por José Del Río y Pablo Ortega 02 de Julio 2013




La imagen cinematográfica de un portfolio manager rodeado de pantallas de información financiera y alterado por las alzas y bajas de las cotizaciones se aleja un poco de la realidad, admiten Guillermo Guichandut, gerente General de Supervielle Asset Management, y Alejandro Villarroya, presidente de Galicia Administradora de Fondos, a tan sólo tres minutos de comenzado el almuerzo con APERTURA. “Hay cosas del trabajo que no están vinculadas, estrictamente, con la administración del fondo, como el manejo de gente. Se está gerenciando un equipo y eso lleva a temas de recursos humanos, proveedores o cuestiones que hacen al manejo de una oficina. No sólo administramos activos, sino equipos de gente”, desmitifica Villarroya. “No se trata sólo de mirar pantallas”, refuerza Guichandut. El restó del Club del Progreso fue el lugar elegido para la nueva edición del corporate lunch.

La excusa: ambos managers (junto a Leandro Trigo, de SBS –ver recuadro) obtuvieron la mejor calificación del exclusivo ranking que realiza Standard & Poor’s. En criollo, fueron, junto a sus equipos, los que mejor administraron los fondos de inversión en la Argentina durante 2012. “Hoy está todo muy sesgado al cortísimo plazo. El 80 por ciento de la industria es lo que nosotros llamados en la jerga T + 0 y T + 1, money market y los fondos que liquidan a un día hábil. Estamos hablando de carteras de no más de seis meses de duration. Ahí está el grueso de la industria, básicamente, por el cortoplacismo y la coyuntura. Hay volatilidades que se dan en años eleccionarios como éste, y en la Argentina, el largo plazo se reduce a muy pocos meses”, admite Guichandut, desde un salón decorado con muebles del siglo pasado, al igual que sus alfombras y cortinados europeos.

Guillermo Guichandut-Alejandro Villarroya
Ambos invitados aceptaron la recomendación del chef al momento de elegir sus platos de sabores autóctonos: empanada de carne cortada a cuchillo y el tradicional cochinillo de campo con ensalada de hojas verdes, especialidad del restó. Villarroya y Guichandut se conocen hace varios años y eso se nota. Son competidores en el mercado pero tienen en común la formación de una estrategia conjunta para el sector. “Es un mercado muy chico el de los fondos”, apuntan, mientras prefieren no tomar vino, dado que su jornada vespertina es larga. Comparten también funciones en la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión (Guichandut es actualmente secretario de la comisión directiva y Villarroya, vocal). En 2012, el crecimiento de la industria –que a fines de febrero administraba $ 53.602,9 millones– fue del 60 por ciento.

“El mercado se está segmentando mucho y se está dirigiendo la oferta hacia nichos específicos –indica Villarroya. Por ejemplo, salen resoluciones que orientan las inversiones de las compañías de seguros hacia determinado tipo de inversiones, y los fondos tratan de adecuarse a esa normativa”. “La oferta y la demanda no siempre van de la mano. Muchas veces se ve que una normativa puede beneficiar a un determinado segmento, pero cumplir con eso en los plazos previstos trae aparejado un movimiento de activos”, aporta Guichandut desde la sala del restaurante por el que pasaron 16 presidentes constitucionales. Desde Urquiza, Mitre y Sarmiento, hasta Yrigoyen, Alvear y Ortiz, por citar algunos.

Secretos del negocio
“El volumen creció porque la industria cumple con el mandato de hacer eficientes los flujos de caja de las empresas –plantea Villarroya. Las compañías utilizan los FCI como parking, y eso es un valor para las tesorerías”. “Son productos a medida en ese sentido –señala Guichandut. El crecimiento se debe, también, a la emisión que hay. Brindar una tasa similar a la Badlar con liquidez en 24 horas es muy atractivo y eficientiza cualquier tesorería”. “También sirven para fidelizar clientes. Los FCI son un producto más, en definitiva”, suma Villarroya. El negocio en el que compiten, claramente, los apasiona. Se entusiasman cuando analizan la realidad y se muestran optimistas respecto del largo plazo.

“Si bien cada administradora tiene sus características, los productos son bastante similares. La diferenciación entre carteras se da en cuestiones marginales. Va en función de la estrategia, de la visión que tiene cada uno sobre el mercado y del peso que le da a determinados instrumentos. La industria, en cierta manera, intenta paliar la inflación implícita que hay”, describe Guichandut. “Cuando se habla de diferenciación, la clave pasa por el servicio que pueda darse al cliente. A veces los productos son muy parecidos, finalmente, y hay que buscar la manera de diferenciarse a través de la llegada al cliente, para que esté en el fondo la mayor cantidad de tiempo posible. Esos factores tienen que ver con el servicio, la forma de distribución, el soporte que se le da, el back office”, amplía Villarroya. Dentro del back office, la parte administrativa es muy importante, coinciden.

“Muchos clientes pueden tener reticencias si deben mover fondos de una cuenta a otra. Por eso el servicio es importantísimo. No es sólo tener un excelente rendimiento en la cartera”, describe Guichandut. Los números demuestran que el segmento de individuos también está creciendo en la industria. Pero acompaña en la proporción, explican. El mayor empuje se está dando, no obstante, en empresas e inversores institucionales, que son quienes aportan el volumen. “Sin embargo, si se suman todas las cuotapartes de individuos, son el primer cliente. Es una buena noticia porque indica que la participación del ahorrista está subiendo”, resume Villarroya.

Son claros también respecto de las áreas con potencial. El desarrollo del retail (inversores minoristas) en la Argentina, vis a vis la región, está muy lejos. El mayor porcentaje lo siguen teniendo los clientes institucionales y las empresas, que representan el 90 por ciento del mercado. En la Argentina, los cuotapartistas (todos, personas físicas y jurídicas) no son más de 150.000, aun cuando puede haber duplicidad –una persona que tiene fondos en varias sociedades. En Chile, la cantidad de partícipes suma 1,2 millón. Las diferencias regionales son inmensas y por ello confían en que queda mucho camino por recorrer. En los fondos de money market, la mitad son plazos fijos, y el resto liquidez a través de otros instrumentos. Los fondos T + 1, que liquidan en 24 horas, tienen en su carteta Lebacs, Nobacs, Obligaciones Negociables y fideicomisos, todos instrumentos de corto plazo. La diferencia entre los de money market y los T + 1, dicen, es la rentabilidad: los primeros están en el orden del 9,5 por ciento, y los segundos, en el 14,5 por ciento.

Dos perfiles distintos
Ambos tienen tono pausado y escuchan con atención lo que dice el otro. Si bien se muestran formales tanto en las palabras como en los modos, aseguran ser cultores del bajo perfil. De hecho, cuando se les pregunta por su track record y se les anticipa que fueron elegidos top managers 2012, se encargan de resaltar a los equipos, más allá de las individualidades. Villarroya es licenciado en Administración de la UBA. Desarrolló parte de su carrera en el sector bancario, en el área de soporte, brindando servicios a los equipos de mercado de capitales. Ahí conoció los secretos de los productos financieros y el funcionamiento de la actividad. Está hace 15 años en la Administradora de Fondos del Galicia.

Se desempeñó en ingeniería de producto y desarrollo de canales de distribución hasta quedar como máximo responsable. “Hay un trabajo metodológico y plazos de tiempo en las decisiones de inversión que por lo general no se ven. Se tiende a pensar que la tarea es como estar montado en un fórmula uno, pegando volantazos permanentemente. Eso se hace, pero es una parte. Antes hay una planificación de los productos”, admite. Guichandut es contador público de la Universidad de La Plata y pasó toda su carrera en el área financiera. Es gerente General de Supervielle Asset Management desde 2005. Antes, manejó las inversiones del Societé Generale, banco francés dueño de la entidad en los ’90. “Pocos productos tienen un grado de transparencia tan alto como los fondos comunes de inversión”, se entusiasma Guichandut.

La nueva ley del mercado de capitales plantea expectativas para el sector, en cuanto a una posible expansión del campo de acción de las administradoras de FCI una vez que salga la reglamentación correspondiente. “Se pueden abrir puertas para desarrollar más el mercado”, resumen mientras el mozo da por concluido el exquisito cochinillo con hojas verdes y se retira con el particular crujido de un piso de madera histórico. “Tenemos expectativas. Hoy, estamos limitados a la administración de fondos. La posibilidad de tener otros fines dentro del estatuto permitiría ofrecer otros servicios, como asesoramiento en el manejo de carteras de inversión a un tipo de cliente específico. Sería un negocio conexo que nos ampliaría el margen de acción”, opina Villarroya. La ley dejó abierto ese punto y los administradores creen que la reglamentación permitirá que incursionen en nuevas áreas.

¿La situación más difícil que vivieron como managers?, fue la pregunta para el momento del café. El cimbronazo que sufrió la industria cuando se juntaron los efectos de la crisis financiera sub-prime en los Estados Unidos y la estatización de las AFJP, en 2008, coinciden. “Hubo fondos cuyo volumen cayó más de un 50 por ciento en no más de 10 días. Cuando suceden esos golpes hay que timonear y tomar las decisiones correctas en un cortísimo plazo. Fue un momento complicado”, recuerda Guichandut. “Haber pasado por una crisis te da gimnasia y te entrena los reflejos para situaciones futuras. Quien pasó muchas crisis aprendió cosas que lo ayudarán a responder en la próxima”, apunta Villaroya.

¿Cómo se desarma una cartera cuando todos quieren vender y los precios se derrumban? “Hay que manejar la situación. Son las reglas del mercado. Ese stress test que se hizo realidad permite modelizar a futuro para estar mejor preparado si se vuelve a repetir”, indica Guichandut, y agrega: “Para eso está el análisis estadístico que hay detrás. El trabajo no es sólo mirar una pantalla. El estudio de lo que sucedió permite luego tomar los lineamientos para preservar la liquidez, uno de los activos más importantes de un fondo”. “El trabajo preventivo es muy importante. Cuando ingresan clientes se puede ir regulando su participación, para monitorear las intenciones de permanencia en el fondo. Estar cerca de ellos permite predecir incluso cuándo se van a ir”, concluye Villarroya cuando el reloj marca las dos horas compartidas en el edificio de Sarmiento 1334, declarado patrimonio histórico. Ambos afirman que pueden desconectarse fuera de los límites de la City. Villarroya disfruta del cine y las salidas familiares. Guichandut también opta por compartir deportes en familia y se anima a cocinar. Tal vez esa sea la fórmula para ser consistentes no sólo en el ranking de S&P, sino en la vida. 



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