¿Son legales las cláusulas de no competencia?
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¿Son legales las cláusulas de no competencia?

Los contratos suelen tener apartados que limitan a los empleados en caso de que deseen trabajar para los rivales una vez que se vayan de la compañía. Hablan los especialistas sobre estas obligaciones.

28 de Diciembre 2012




Una ejecutiva de una empresa de renombre en el mercado explica la situación: “Muchos empleados te dicen que firman la cláusula de no competencia porque no tiene validez”. Por detrás está presente el inconsciente colectivo de los trabajadores, quienes juran que nadie podría obligarlos a cumplir con dicho pacto, que busca que no se vayan a trabajar a la competencia tras desvincularse de su puesto. La legalidad es puesta en juego y la pregunta es recurrente: ¿Son legales las cláusulas de no competencia?

Los expertos consultados por Apertura.com coinciden en que son legales, pero que deben cumplir con una serie de requisitos.

Tiene que decir qué no podrá hacer el empleado una vez que se marche de la compañía; en qué actividad no podrá trabajar; no puede ser genérica, es decir, debe aclarar en qué empresas no deberá desempeñarse; tiene que ser específica en cuanto al plazo por el que no se comprometerá con esa profesión, aunque lo usual suelen ser dos años; y tiene que ser puntual en cuanto a la zona.

Eugenio Maurette, titular del Estudio Jurídico Maurette & Asociados, explica: “En la jurisprudencia se dice que se puede pactar, pero para que sea exigible al empleado le tienen que pagar una suma similar a lo que fue su sueldo”. Y agrega: “La mayoría de los pagos se hace cuando se termina el contrato laboral, pero si alguien decide irse antes porque se quiere ir a la competencia, no va a recibir el pago. Por eso muchos lo pagan antes para poder ejecutar la no competencia”.

En el caso de que el pago se hubiera realizado y que el empleado de todas formas se hubiera ido a la competencia, Maurette afirma que “los tribunales podrían exigirle a la persona que no trabaje en ese lugar”.

El especialista no está solo en su opinión: desde el estudio M. & M. Bomchil aseguran que las cláusulas son válidas. Federico Basile, socio encargado del Departamento Laboral, cuenta: “Cuando los clientes nos consultan les decimos que son válidas y que son oponibles a las partes, siempre que el término sea de dos años, y el importe de retribución sea del 60 por ciento del salario”.


Firma - Papers

Cabe distinguir, sin embargo, tres tipos de cláusulas de no competencia que suelen estar presentes en el debate: aquellas que impiden que el empleado trabaje para la competencia al mismo tiempo que lo hace para su empresa; las que se pactan entre las partes cuando una de ellas vende una empresa, y así se la obliga a no dedicarse a la misma actividad por un tiempo determinado; y una tercera para los ejecutivos que se marchan de la empresa y se llevan consigo un know-how valioso (y doblemente valioso para la competencia).

En el segundo caso, Marcelo den Toom, socio de M. & M. Bomchil, a cargo del área de Defensa de la Competencia, explica que “el competidor se compromete a no competir por un plazo determinado y en un lugar determinado”, el cual suele ser el mismo donde la empresa operó. Por ejemplo, si producía y vendía sólo en la Ciudad de Buenos Aires, no se lo puede limitar a no realizar la misma actividad en Córdoba.

De todas formas, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia es la que tiene la última palabra sobre la viabilidad de estos acuerdos. “La Comisión es quien dice si es válida la cláusula, dependiendo de la extensión que tenga, y ahí acepta plazos de hasta cinco años –si hay transferencia de know how- y no acepta un alcance geográfico mayor al que abarcaba la propia empresa”, detalla den Toom.

¿Contraposición legal?

La Constitución Nacional enumera en su artículo 14 una serie de derechos, entre los que se nombra el derecho a trabajar, posibilidad que podría pensarse como afectada si algunas de estas cláusulas se cumplieran. Sin embargo, den Toom aclara el laberinto legal: “Si una persona se restringe a no trabajar o a comerciar pero recibe una compensación, no hay un menoscabo porque uno recibe algo a cambio”.

Maurette también concuerda en ese sentido. “La libertad de trabajar no te la pueden sacar salvo que te hayas comprometido a “algo por no hacer”, ahí el código civil tiene un capítulo dedicado a las obligaciones de no hacer”, resalta y resuelve la contraposición.

Desde el área de los recursos humanos, Ana Renedo, socia de Oxford Partners, cuenta que el cumplimiento de la cláusula suele darse, más que nada, por la decisión de cada empleado. “La persona lo hace y lo respeta más por un tema personal que por un tema jurídico”, detalla.

A la hora de observar qué empresas son las primeras en hacer firmarle a sus ejecutivos cláusulas de no competencia, por las cuales limitan sus actividades en compañías de rubros similares el día que decidieran partir, las tecnológicas, farmacéuticas y todas aquellas cuyo producto incluye una fórmula química pasan ocupan el primer lugar. ¿Cuánto vale la persona que sabe la receta para producir Coca-Cola o Pepsi? ¿O el ingeniero que conoce de cerca el algoritmo por el cual Google es Google? Ni hablar de la composición de las aspirinas de los grandes laboratorios. Todos secretos guardados bajo siete llaves.

“Es un gran problema tener una persona con alto acceso a información confidencial, y que se va a la competencia”, dispara Maurette. Por lo tanto, explica que esas personas tienen una cláusula de no competencia con montos astronómicos, que es pagada durante su relación laboral, ya que “antes sucedía que las empresas pagaban la ‘no competencia’ cuando se daba la desvinculación, pero no servía porque el empleado decía ‘no quiero la plata’ y se iba”, relata el abogado.



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