Síndrome de Superman: qué es y cómo saber si lo sufre
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Síndrome de Superman: qué es y cómo saber si lo sufre

En las empresas, cada tanto, aparece un jefe súper héroe. Cree que lo logrará todo él solo. Pero, ¿realmente lo hará?  04 de Agosto 2015

“Todos son tontos menos yo”, dice Homero Simpson, tirado en su sillón, un domingo de invierno, cuando todos estaban en la iglesia. El resto del capítulo es historia conocida: Homero incendia la casa y sus vecinos -ya no tan tontos- lo rescatan. 

El síndrome de Superman plantea eso mismo: “Estoy rodeado de incompetentes”. Y convierte a los líderes en llaneros solitarios, hombres y mujeres que se cargan todas las obligaciones y decisiones sobre el hombro.

Las características que lo definen son autosuficientes, multitareas, rapidísimos y exigentes. “Creen que si lo hacen todo, estarán bien vistos ante los ojos propios y ajenos, aunque esta es una ilusión que, junto con el querer controlar todo a cada momento, conforman la clave por la cual les resulta muy complejo delegar y trabajar en equipo”, explica Juan José Arévalo, Máster Coach Profesional en MyC Consulting.

¿Cómo saber si uno sufre del síndrome de Superman y ya se convirtió en un llanero solitario? A continuación, las claves que lo guían en ese camino.

Perfil del Llanero solitario

- Se encarga de todo por su propia cuenta, tal vez por haberse educado así o por algunas malas experiencias en el pasado, que lo ha marcado con respecto al trabajo en grupo.

- No delega, y se siente orgulloso de todos sus logros solitarios. Tampoco pide ayuda, aún en los momentos más críticos, y si brilla es de forma individual.

- Tiene el ego alto, una segunda vida que esconde su verdadera identidad.

- Su orgullo se impone ante todo, aunque se sienta desbordado de tareas. Su misión es la de no mostrar puntos frágiles o imperfecciones. Este orgullo le suele aportar al ego una firmeza que hace que, ante la posibilidad de repartir la carga de actividades, obteniendo mejoras  personales y
profesionales, aun así elija seguir apretando todo entre sus manos a riesgo de malograr los resultados.

- Prefiere volver a empezar, pero no deberle algún favor a quienes lo rodean. Esto ocurre dado que no tiene confianza en que los demás puedan realizar sus tareas igual que él.

- Cree que pedir ayuda es ser débil.


¿Cómo revertir esta situación?

Cinco claves para alejarse de la creencia que usted es superpoderoso.

Tener conversaciones internas. Como no voy a poder, o esto me supera, nos permite pedir ayuda. En ciertas circunstancias hace que recurramos al otro, que nos puede facilitar el camino.

Abandonar la ilusión de controlar los resultados. Nos permite coordinar acciones con otros.

Delegar el poder. Si queremos delegar debemos verle el valor a que los demás decidan por ellos mismos. Así no solo delegaremos tareas sino también poder.

Eliminar los escudos. Porque solemos terminar siendo prisioneros de nuestra misma armadura emocional.

Todo lo puedo. Derribar la creencia de que la propia vulnerabilidad nos puede dejar a merced de los otros. Esto debilita las relaciones, dándole una cuota de desconfianza a los vínculos.



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