Rapipago invierte $ 42 millones en 500 nuevas sucursales
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Rapipago invierte $ 42 millones en 500 nuevas sucursales

La empresa, en manos del Santander Río, Citi y HSBC, cobra a cuenta y orden de más de 1000 clientes $ 7000 millones de facturas en efectivo por mes.

02 de Agosto 2013




En la Argentina el servicio de cobranzas de facturas en efectivo supera los $ 200.000 millones de pesos al año. El 80 por ciento de las mismas se realiza mediante sistemas que eluden a los bancos. Rapipago y Pago Fácil son las dos líderes en este segmento y juntas tienen el 80 por ciento de los montos transados.

Rapipago atiende cinco millones de clientes, que como máximo hacen 15 minutos de cola para pagar sus facturas. La firma realiza entre 600.000 y 1,4 millones de operaciones por día en sus casi 3000 sucursales. Pero parece no ser suficiente y la estrategia es sumar 500 puntos de atención en los próximos dos años con un desembolsó de $ 42 millones.

“El uso de efectivo crece en el mundo un 3 por ciento anual. Y en Argentina el circulante crece más rápido, aunque no hay cifras precisas por la inflación”, comenta Gustavo Gómez, gerente general de Gire, la sociedad donde el Santander Río es el principal accionista, junto al Citi y el HSBC, y es dueña de Rapipago. Otro motivo que esgrime el ejecutivo, es que se trata de un negocio de cercanía y hay muchas localidades pequeñas en el interior que ni siquiera tienen bancos, por lo cual un agente Rapipago facilita mucho los pagos en efectivo.

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El servicio se lanzó en 1996, pero tuvo su explosión con la crisis de 2001/02 y las cuasi-monedas. “Los bancos no estaban preparados para recibir esos bonos, había hasta 17 papeles distintos y toda esa clientela se pasó a nuestro servicio”, comenta Gómez.

Así, la empresa paso de menos de 300 sucursales en 2002 a 1000 en 2005. Y desde entonces, sumó más de 300 por año. En los próximos dos años, sumará 100 sucursales propias y 400 nuevos agentes a los que les paga toda la instalación del servicio, desde los sistemas hasta las ventanillas blindadas.

La factura promedio ronda los $95 y el año pasado concretó cobros por $ 65.000 millones para clientes como Banco Hipotecario, Tarjeta Naranja y empresas de servicios como Edenor y Metrogas. El 1 por ciento de ese monto, es lo que factura Gire, y representa más del 80 por ciento de los ingresos de la compañía que tiene 600 empleados.

La clientela se reparte un 55 por ciento en el interior, donde comenzó a operar Gire, para realizar los cobros de facturas de Telefónica y Telecom en los ‘90. Mientras que el 45 por ciento restante se concentra en el AMBA.

El origen de la empresa está vinculado a los bancos y las empresas de telefonía. Entre los fundadores está la familia Perez Companc, dueña en ese entonces del Banco Río, pero a su vez accionista de Telecom y Telefónica. “El primer servicio que brindó fue para las telcos”, recuerda el gerente. “Gire no es conocida para el público masivo, pero fue la primera en implementar los débitos automáticos y los cobros con código de barra”, agrega.

Además de aumentar la presencia en todo el país, la idea es comenzar a fidelizar clientes y usuarios. “Los agentes tienen alta rotación, porque por ejemplo sufren un robo y dejan el servicio o directamente cierran el kiosko”, cuenta Gómez. Pero destaca, que al incluir el servicio de cobranzas en sus comercios, las ventas aumentan entre un 15 y 20 por ciento, por eso es una buena opción para atraer consumidores.

Hace dos años, y con la misma línea, lanzó Rapiclub, un sistema para que los usuarios lleven un resumen de cuentas online de sus pagos. El desafió: conocer y personificar a nuestros cinco millones de clientes, concluye Gómez.



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