Quién es el hombre que hizo de las infidelidades un negocio
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Quién es el hombre que hizo de las infidelidades un negocio

Ashley Madison es un sitio que fomenta los “affaires”. Su fundador, Noel Biderman, explica por qué se animó a un negocio tabú.

Por Pablo Martín Fernández 03 de Julio 2012




Su modelo de negocio es tan controversial como claro. La infidelidad, affaire o aventura, como le dice él, existe desde que el hombre es hombre y la mujer, mujer. Por lo tanto, allí hay un negocio sin explotar que muchos no ven o prefieren hacer que no. Él es Noel Biderman y su creación, que lo tuvo de visita en la Argentina, Ashley Madison, el sitio de “infidelidades discretas” que acaba de lanzar su filial criolla. Así y todo, está casado y tiene dos hijos.

Biderman contesta las preguntas de APERTURA en el mismo hotel porteño en el que se hacen las fotos: durante la sesión, no duda en hacer bromas y proponer nuevas tomas al fotógrafo. Ese cuidado por la imagen y por comunicar lo que quiere es clave en su perfil. Más allá de ser un emprendedor exitoso, el canadiense disfruta de definir el rumbo publicitario de su criatura en la que el usuario se da de alta gratis pero, luego, paga para obtener créditos en la plataforma. La historia de la empresa es de esas que parece nacida para ser contada.   

Biderman leyó una nota sobre Internet en 2001, en la que se decía que la Web había cambiado la manera de hacer muchas cosas, entre otras, la forma de armar parejas. Pero el texto tenía una línea que cambió su vida para siempre. “En los sitios de citas, hay un porcentaje de hombres queno son solteros pero se hacen pasar por ellos para tener una aventura”.

Luego de leer esa historia, el ahora CEO de AshleyMadison.com empezó a pensar un servicio similar al de las citas pero enfocado, exclusivamente, en ayudar a generar affaires. Tras levantar US$ 1 millón de inversores ángel, Biderman decidió lanzar el sitio el 13 de febrero de 2002, un día antes de San Valentín, y llamó a esa fecha “Día del Amante”. Recuperó el dinero en seis meses. De ahí en más, el trayecto de la empresa caminó de la mano del éxito, la provocación y la controversia. Según cuenta el emprendedor, cree que el 80 por ciento de las personas casadas es infiel. Sobre ese número trabaja.

El fundador de la empresa, ex manager deportivo, vive en Toronto con su esposa (sí, su esposa) y sus dos hijos. Se levanta a las 6 y, desde que vendió la mayoría del paquete de la firma (hoy posee el 13 por ciento), su tarea se enfoca en difusión, publicidad y creación de nuevos productos.

Así, el site desembarcó en la Argentina, donde quiere llegar a los 500.000 usuarios en 2013, luego de analizar variables como la población conectada a Internet, ratio de matrimonios versus divorcios y penetración de tarjetas de crédito.

En marzo, la compañía abrió su operación en la Argentina. Pero, ¿cuándo sintió usted
que Ashley Madison tiene un modelo de negocio que funciona?

A los seis meses, cuando tenía mujeres entrando al sitio y hombres con ganas de pagar. La meta era probarnos que anduviera y que la gente volviera. Allí, contamos con una diferencia con los sitios de citas, ya que, en ellos, el usuario no regresa luego de armar pareja. Acá, sí.
Confirmé que los affaires no existen por mis comerciales. Suceden porque el fin de semana alguien quiso algo de amor y afecto y no lo encontró, el lunes entró a nuestro sitio y desarrolló una relación que durará algunas noches pero, luego, volverá porque no hay estabilidad en las aventuras, no es su esencia. Es un modelo de negocio fantástico.

¿Cuál es su estrategia de crecimiento en la Argentina?

Quiero enfocarme en publicidad y prensa en medios masivos porque sabemos que somos controversiales. Pero, también, sabemos que somos cuidadosos y que eso puede atraer mujeres. Nuestro sitio no se llama “lasolitariaesposainfiel.com”. Esos enfoques son una porquería y abundan en la Web.
Yo nunca vendería algo así. Por eso, le puse Ashley Madison, un nombre súper limpio porque la idea era atraer a las mujeres, ya que los hombres seguirán siendo... hombres. Y, si lograba que entrara el sexo femenino, los hombres llegarían solos. En ese sentido, Internet es muy
p arecido al mundo real. Hasta la aparición de Ashley Madison, las mujeres tenían sus aventuras en sus lugares de trabajo o en su familia, usualmente, con el marido de su hermana o de otra pariente. Eso es desastroso porque perderán el empleo y su pareja. Es interesante la historia detrás del nombre.

¿Cómo lo definió?

Siempre tuve claro que quería enfocarme en sumar mujeres al site y las palabras affaire e infidelidad son vistas como algo malo y yo quería salir de eso. Entonces, creamos un alias basándonos en los dos nombres de mujeres más usados ese año en América del Norte. La idea era que las mujeres amaran esos nombres como a sus hijas.

Ashley Madison es controversial. ¿Es difícil vender la idea?

Sí. Cuando voy a las emisoras y muestro los avisos, me dicen: “¿Esto es una broma?”.
Parece que es un chiste de Saturday Night Live. Empezamos muy sutiles y, ahora, subimos un poco la apuesta. Las puertas nunca estuvieron abiertas del todo para mí. No somos un sitio para adultos. No somos un sitio de contenido pornográfico. No tengo problema en ir the extra mile, explicando que somos una empresa profesional.
No tengo miedo en caerle mal a alguien. De hecho, sé que, si confronto, se beneficia mi negocio. Me di cuenta de que nadie me dará un premio Nobel por esto. Pero la teoría de que rompo familias es mentira porque la infidelidad existe sin Ashley Madison.

¿Por qué la empresa no tiene oficinas en los Estados Unidos?

Tengo muchos usuarios, 6 millones, en los Estados Unidos. Pero no quiero que un fiscal quiera hacerse conocido por meterse conmigo. Además, la población, y los periodistas más aún, son muy polarizados.

Por la naturaleza de su negocio, no puede tener datos fiables sobre su mercado. ¿Cuenta con especialistas trabajando en la información que genera el sitio?

Sí, los estudios sobre sexo ya son complicados. Pero averiguar sobre infidelidad es imposible: todo el mundo en este hotel negará, en una entrevista, que es infiel. Por eso, tenemos dos doctores especializados en interpretar los datos. Trabajamos mucho para entender a nuestros usuarios y para poder ofrecerles lo mejor. Al analizar a nuestros usuarios, tenemos información imposible de obtener de otra manera. Es impagable.

¿Cuán en cuenta tiene el peso de la Iglesia en el país al que llega?

Salvo en Las Vegas, siempre, sabemos que a la Iglesia no le gustará. Tengo muchos usuarios en Utah que son mormones . En Brasil y España, tuvimos algún problema. En Italia, el Vaticano publicó un comunicado de prensa sobre nosotros. Pero sé que hablo con la verdad. Entonces, es cuestión de tiempo hasta que la institución del matrimonio cambie. La infidelidad no frenará.

Entonces, ¿cómo maneja esta empresa y, a la vez, su matrimonio?

Soy un liberal. Mi idea es hacer que la gente haga lo que quiera ser. Estoy casado y tengo una casa muuuuuy grande (risas). Ella es mi mayor apoyo. Puede ser que no ame el servicio como lo hago yo, entre otras cosas, porque sus padres se divorciaron por una infidelidad. Pero me respalda porque sabe que esto es lo que más me gusta hacer.


Publicado en la edicion de Apertura de mayo de 2012.



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