Quién es el hombre que además de dirigir un banco escribe cuentos
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Quién es el hombre que además de dirigir un banco escribe cuentos

Por Pablo Ortega 14 de Julio 2016

Fabián Kon, flamante gerente General del Galicia desde abril último, y con 16 años de trayectoria dentro de la entidad, se toma muy en serio su afición fuera de la oficina: en 2012 publicó un libro de cuentos de suspenso, “Emboscada”, que recibió el primer premio de la Fundación Victoria Ocampo.

Amante desde chico de la lectura –una pasión que floreció al recorrer las páginas de autores clásicos como Edgar Allan Poe y Herman Hesse–, en 2009 decidió que quería aprender a escribir “de verdad”. Se anotó en un taller literario y en pocos años vio plasmado el fruto del esfuerzo en una edición. Luego de una hora de charla con el ejecutivo, se puede inferir que empleó esa misma disciplina y contracción para ir hilvanando los hitos de su carrera profesional, que hoy lo encuentra en la cúspide, con 56 años.

Kon asumió formalmente la gerencia General del Banco Galicia el 4 de abril último, en reemplazo de Daniel Llambías, quien le dejó su sillón para pasar a ser director del Grupo. Entró al Galicia en el año 2000, para el proyecto de Internet Tradecom, un business to business armado en conjunto con Unibanco, de Brasil, que apuntaba a vincular electrónicamente a las empresas. Eran tiempos de incubación de la burbuja puntocom. “Lo que terminó pasando fue que esas aplicaciones se incorporaron al banco. Hoy existe un portal para la relación entre las empresas”, recuerda el ejecutivo. 

Llegó al Galicia por una búsqueda de una consultora, proveniente de Exolgan, la terminal portuaria del Grupo Román, de la cual era gerente General. Le atrajo, dice, la pata tecnológica del proyecto y la propuesta en sí de la entidad financiera, un lugar en el que aspiraba a trabajar por sus condiciones. “Buscaban un perfil con experiencia en tecnología y que viniera del mundo real del comercio”, describe.

Como muchos contadores Públicos egresados de la Universidad de Buenos Aires con buenas calificaciones, Kon empezó su carrera en un gran estudio. En su caso, Pistrelli, Díaz (hoy, EY). “El primer trabajo de un contador es auditoría pero por suerte pasé rápido al área de consultoría. En aquel tiempo, la tarea consistía en armar organigramas, trabajar en reorganización de empresas, definir procesos, reingeniería. Me gustaba más esa parte, lo creativo”, cuenta. La división de consultoría del estudio (por entonces ligado a Arthur Andersen) fue escalando hasta convertirse en una empresa global independiente orientada a la implementación de tecnología: Accenture. Pero Kon, que llegó a ser director, con varios clientes a cargo, ya había dado el salto antes del desprendimiento.

Con la privatización del puerto, en 1996, nace el proyecto de Exolgan, la terminal de contenedores de Dock Sud que manejó el Grupo hasta 2008, cuando la adquirió la filipina PSA Group. Al ser designado gerente General de la nueva firma, Kon empezó a escribir otro capítulo en su CV. “Fue un desafío muy importante porque era una empresa que empezaba de cero –resalta–. En el puerto se trabaja todos días del año las 24 horas, con mayor intensidad de noche y los fines de semana. Ahí es cuando aparecen los problemas, desde aduaneros hasta temas de navegabilidad, acceso o accidentes. Hay que estar disponible en todo momento. La logística es un sector muy demandante”. El ejecutivo trabajaba los sábados medio día y de esa experiencia aprendió a capear temporales. “Me acuerdo de situaciones climáticas complicadas, buques que no pueden entrar, buques que no pueden salir, importadores que esperan contendedores para producir, exportadores que no pueden despachar, camiones que no llegan… Es muy común que se produzcan eventos de ese estilo varias veces por año. Hay que ser muy calmo. Lo peor que uno puede hacer es correr para cualquier lado. Si se corre para un lado siempre es mejor que hacerlo sin rumbo”, sentencia.

Un CEO, refuerza el concepto, se debe tomar 10 minutos para reflexionar cuando atraviesa una situación crítica. “Dentro de lo malo, buscar la decisión que ayude a salir lo más rápido posible de la situación”, explica.

Ya dentro del Galicia, y cuando el proyecto de Tradecom había sido absorbido, Kon pasó a manejar la empresa de seguros, en 2006, sin tener experiencia en el rubro. “El desafío más importante era integrar desde el punto de vista comercial a la compañía de seguros con el banco, Tarjeta Naranja y Efectivo Sí, que también son empresas del grupo. Trabajamos mucho en desarrollar nuevos productos, como los seguros de garantía extendida de electrodomésticos, y en la creación de nuevos canales. Eso hizo que la compañía creciera mucho. Hoy es la número uno en seguros de robo, por ejemplo”, dice.

Siete años después, dio vuelta la página otra vez cuando le asignaron la gerencia de la Banca Minorista, el corazón del negocio de la entidad. “Es casi la mitad del banco en términos de dotación de personal. Tiene las sucursales, el área de publicidad, el área de segmentos –los analistas que definen el tipo de producto para cada cliente–, los canales alternativos”, enumera. El movimiento se dio en el marco de un plan de rotación de gerentes y cambios en el organigrama que encaró el Galicia, con el objetivo de modernizar su gestión. “Las rotaciones incorporan visiones más amplias. Quien está en un puesto durante mucho tiempo ya tiene un sí y un no definido; el que viene, en cambio, llega con mente fresca y vuelve a cuestionar la práctica, el negocio. Eso es muy sano para la compañía. Se va acumulando lo bueno del anterior con lo nuevo”, rescata el ejecutivo.

Cuando en 2015 el banco encaró la sucesión planificada de su gerente General, Kon sabía que era uno de los candidatos para el puesto. Pero recién intuyó que podía ser su hora cuando en octubre lo llamaron a una reunión en el piso 25 de la torre de Perón y Reconquista. En una sala contigua a la oficina que ocupaba su antecesor lo esperaban el vicepresidente Pablo Gutiérrez y el propio Llambías para comunicarle la elección. “Fue una alegría enorme pero, también, una responsabilidad muy grande. Lo más importante es la motivación. Si las nuevas obligaciones se toman con entusiasmo y despiertan una adrenalina positiva, es muy bueno. Si el nombramiento pesa, puede haber un problema. Nunca hay que perder el entusiasmo y la capacidad de innovación”, apunta, sobre ese momento clave de su historia.

Kon asegura que un CEO no puede equivocarse en la dirección estratégica de la empresa. “Si se equivoca ahí, ningún gerente lo va a corregir, porque están mirando un área del negocio más reducida”, remarca. El otro aspecto crítico que debe tener en cuenta es que cada sector tenga los recursos adecuados.

Como norma de estilo a la hora de conducir, cree que es importante discutir los objetivos y llegar a un consenso dentro del equipo directivo, para unificar la visión. Es responsabilidad del número uno, también, cuidar la manera en que operan juntas las metas de cada área. “Ver que la suma de todas propulse lo más posible el cohete hacia delante. Deben tener la combinación óptima”, señala.

Respecto a su pasión por escribir confiesa que sus escritos s reposan durante un mes o dos mientras buscan su mejor forma y final. “En un momento de mi vida me dije que podía escribir. Entonces fui a un taller literario. Ahí me di cuenta de que no es fácil. Uno cree que sabe escribir pero, para la narración literaria, la técnica puede ir en contra”, admite. “Hoy no tengo mucho tiempo para dedicarle a mi hobby. Pero es algo que quiero seguir haciendo. Tengo pendiente una novela para cuando me retire”, confiesa.

Al momento de la entrevista estaba leyendo “Una cuestión personal”, del premio Nobel japonés Kenzaburo Oé. Le gustan mucho los escritores latinoamericanos (Borges, Cortázar, Vargas Llosa,  enumera). “Leo siempre. De noche, en los viajes, en los aeropuertos. Si bien tengo que leer literatura técnica para trabajar, en mis momentos libres leo ficción, no finanzas”, dice.

Vecino de Belgrano, su otra afición es el tenis, deporte que practica con regularidad. Su jugador preferido: Roger Federer. “Es un modelo no sólo por su talento sino por su conducta. La disciplina y la superación que muestra en la cancha son increíbles. Los argentinos tenemos mucho que aprender de ese tipo de ejemplos”, remarca. La frase se transforma en un buen remate para la narración. Kon, probablemente, estaría de acuerdo.

Nota publicada en la edición 269 de la revista Apertura.



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