Qué pasará con la emisión monetaria este año
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Qué pasará con la emisión monetaria este año

El rojo fiscal y el fomento al consumo se financian con la máquina de hacer billetes. Durante 2013, el Banco Central inyectará más de $ 100.000 millones, según cálculos privados.

Por Cecilia Valleboni y Florencia Radici 05 de Marzo 2013




Este año, se inyectarán en el sistema más de $ 100.000 millones. Esa es la proyección del mercado sobre cuánto aumentará la base monetaria local. Con la previsión de que, en un año electoral como lo es 2013, la política fiscal será expansiva, los analistas privados esperan que la tasa de emisión no crezca menos del 35 por ciento. Con los $ 350.000 millones que, se calculaba, había a fines de 2012, se podría esperar que, hacia diciembre próximo, la base monetaria ronde entre los $ 470.000 millones y $ 500.000 millones. La emisión de dinero del Banco Central llegó a tocar máximos de 42 por ciento en algunos momentos del último año.

En el mercado, aseguran que este nivel de emisión le pone un piso al ritmo anual de inflación –calculado por encima del 24 por ciento anual– y, también, alimenta la presión que se siente en el dólar paralelo. El problema de seguir volcando, cada vez, mayor cantidad de billetes al mercado doméstico es que la sobreabundancia de oferta trae pérdida de valor, de respaldo y de expectativas. De hecho, la cantidad de dinero que circula en la economía, más los depósitos corrientes de los ciudadanos, aumentó más de cuatro veces entre 2003 y 2010. En diciembre, que es uno de los meses de mayor demanda, se cumplieron las previsiones: el BCRA se vio obligado a acelerar la emisión para hacerle frente a las necesidades del Tesoro.

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Inyección. Las proyecciones señalan que unos $ 100.000 millones se inyectarán al mercado durante 2013.

El stock de adelantos transitorios subió a $ 112.780 millones, un incremento de $ 10.000 millones, sólo en la primera quincena del mes. El año acumuló, entonces, un aumento de más del 40 por ciento en la base monetaria y del 38 por ciento de suba en el monto de billetes y monedas en poder del público. “Para este año, la expansión de la base monetaria estaría en el orden del 46/48 por ciento de 2012, siempre y cuando, el BCRA no suba la tasa de interés y, vía Lebacs y Nobacs, aumente el stock de estos instrumentos de esterilización”, proyecta Horacio Costa, director Ejecutivo de DPA Consultores.

Para la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, la emisión no incide en los aumentos de precios. “Esa interpretación hay que encuadrarla en una visión muy ortodoxa. Es el pensamiento más lineal y, diría, más simplificado y antiguo, de la teoría monetarista”, declaró. El otro tema a tener en cuenta es el de las reservas. Para Costa, serían de alrededor de US$ 47.500 millones. “A un tipo de cambio que estimamos devaluado entre 16 y 18 por ciento, implica una cobertura de la base monetaria con reservas del orden del 61/62 por ciento”, añade.

“Estamos en una zona de riesgo, que no implica un desborde, aunque sí más coberturas de riesgo, menos decisiones de inversión, más incertidumbre y más inflación”, expresa. Esto es posible gracias a la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, que ya no obliga a mantener una relación del 100 por ciento. Para el economista José Luis Espert, las reservas están igual desde que CFK ganó su primera elección (2007), en alrededor de US$ 43.000 millones. “Pero, a mediados de 2011, llegaron a US$ 53.000 millones. O sea: cayeron US$ 10.000 millones en un año y medio.

Cuando asumió CFK, había US$ 2,5 de reservas por cada US$ 1 de plazo fijo en los bancos. Hoy, bajó a US$ 1,15. Hubo una caída en el respaldo sobre el dinero circulando”, destaca. La entidad que preside Marcó del Pont, entonces, se transformó en la principal financiadora de los baches fiscales de las cuentas públicas, a través de la emisión y el uso de reservas. Según el Presupuesto de este año, se prevén unos US$ 7900 millones para hacer frente a los vencimientos de capital e intereses de deuda.

“La situación de solvencia del BCRA se sigue deteriorando. No sólo porque, cada vez más, una parte mayoritaria de sus activos responde a títulos del estado argentino, sino porque hay pérdida de aval en término de las reservas internacionales en relación a los pasivos financieros”, explica el economista Aldo Abram. Para él, el cepo cambiario es un reflejo de esta pérdida de solvencia. “Si el BCRA dejara libre el mercado de cambios, el dólar debería estar en $ 6,50. A fines de este año, la relación debería estar por encima de los $ 8”, añade. “Se podría haber solucionado dejando libre al dólar. Pero, entonces, no se podría emitir tanto. Esta ficción no es sustentable y se tendrá que corregir, por las buenas o malas, pero no creo que sea este año”, reflexiona Abram.



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