Por qué invertir en ladrillos
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Por qué invertir en ladrillos

Todo lo que hay que saber sobre el negocio inmobiliario, en una edición especial de la revista. Cuáles son las nuevas reglas de juego de un sector que, pese a la caída de la construcción, genera oportunidades.

13 de Mayo 2013




En un sector en el que los números macro desmotivan -en marzo, la industria de la construcción cayó 2,9% interanual, con un acumulado de 1,3% en el trimestre, reconoció el Indec-, los ladrillos siguen captando los pesos excedentes del sistema.

Es que, en la carrera contra la inflación, son pocas las alternativas existentes para destinar los ahorros. Mucho más, con un cepo cambiario que erradicó la posibilidad de atesorar dólares.

En este contexto, las propiedades -sobre todo, aquellas que están construyéndose y permiten pago financiado y en moneda local- son percibidas como una alternativa para ‘dolarizar’ los ahorros. El negocio pasa por comprar metros a tipo de cambio oficial, admiten los especialistas en la edición especial de Apertura, que ya está en los kioscos.

El número, de 120 páginas, ofrece todas las respuestas para quien está líquido y busca un destino para sus pesos. Un recorrido por todas las alternativas, desde opciones por menos de u$s 80.000 como cocheras y guarderías náuticas, hasta campos, depósitos, barrios cerrados, condo-hoteles y locales. La renta de cada negocio, el recupero y todo lo que hay que saber antes de jugarse.

Además, una guía con más de 110 proyectos pesificados, con fotos, montos de inversión y cuotas, cuánto cuesta reciclar y todos los secretos que hay que conocer para comprar un inmueble en el exterior.

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Por otra parte, un análisis profundo que responde los principales dilemas de los inversores: el colchón, los bonos o la apuesta a un sector que, en el mercado, aún se percibe como refugio por su cercana relación con la moneda estadounidense. “Se trata de cambiar pesos por ladrillos porque se considera que es un bien que tiene relación con el dólar”, explican los especialistas.

Pese a que las propiedades en dólares caen por la brecha que existe entre el oficial y el blue, los players del sector continúan defendiendo al ladrillo como refugio y la explicación de por qué algunos de ellos, como el Grupo Monarca, que la semana pasada lanzó un proyecto de $ 500 millones de inversión, en Pilar, lanzan productos, convencidos de que captarán los ‘pesos perdidos‘.

“El dólar en el colchón pierde poder adquisitivo porque baja en el mundo”, analiza Carlos Spina, gerente Comercial de Argencons, la desarrolladora creadora de los Quartier. “Hay que comprar emprendimientos con marca, más de 10.000 metros cuadrados y desarrollados por compañías con espaldas. Son las unidades que, también, mejor defienden los valores de renta durante las crisis: se alquilan entre 15 ó 20 por ciento más caras que un commodity y dejan una renta cercana al 5%”, afirma Ignacio Camps, director de Nuevos Negocios de Evoluer, compañía especializada en armar carteras a inversores.

El desafío, entonces, es encontrar proyectos con una cuota mensual que calce al excedente mensual de pesos. Hoy, la mayor parte de la oferta exige compromisos mensuales que superan los $ 15.000. Y una vez más, la demanda queda concentrada en la cúpula de la pirámide, hoy, más cauta que nunca.

Los números macro reflejan un momento de transición de un mercado pesificado de hecho y frío en demanda pero no por ello sin oportunidades. “Este es el momento de hacer los negocios, no cuando el mercado está para arriba”, asegura el desarrollador Federico Gagliardo, CEO de Vitrium Capital.

La oportunidad ideal, aunque casi ausente en el mercado, está en comprar unidades terminadas al costo, en pesos. Uno de pocos players que ofrece precio fijo en pesos, financiado, en 12 meses es FSA Group.

“Lo podemos hacer porque tenemos un esquema polinómico financiero. El negocio no está expuesto. Son las últimas unidades de Beccar Plaza, con tickets que superan los $ 1,1 millones”, explica Gustavo Araujo, CEO del grupo, que comenzará a armar proyectos con marca más pequeños de entre 2500 y 6000 metros en diferentes zonas para diversificar el riesgo.

Así las cosas, los principales desarrolladores buscan la forma de adaptarse a un mercado que cambió para sus reglas. Hasta hace unos años quien entraba en un fideicomiso al costo duplicaba y hasta triplicaba durante el transcurso de la obra lo que había invertido, hoy, tiene que estar contento si multiplica por 1,3. Antes, se buscaba capitalización inmediata. Hoy, futura renta. Después de todo, la Historia prueba que el ladrillo a la larga siempre queda, aún en la montaña rusa de la macro nacional. 



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