Para la ex ministra de Medio Ambiente de Lula, “las medidas para hacer un Mundial sustentable fueron muy tímidas”
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Para la ex ministra de Medio Ambiente de Lula, “las medidas para hacer un Mundial sustentable fueron muy tímidas”

Marina Silva es la actual referente del Partido Verde. Cuenta por qué cree que la Copa del Mundo de Brasil no es sustentable. Su visión de la RSE en la región y las iniciativas desarrolladas en su país y América latina. Por Manuel Torino 01 de Julio 2014

 


La organización del Mundial 2014 en Brasil demandó una inversión considerable en materia de infraestructura, transporte y estadios. Sin embargo, para Marina Silva, política, ecologista y pedagoga brasileña, las obras ejecutadas dejaron una deuda pendiente en la innovación en materia de sustentabilidad. En diálogo con este medio, la activista ambiental más reconocida de Brasil, que fue ministra de Ambiente de Lula entre 2003 y 2008 hasta que abandonó el Partido de los Trabajadores para sumarse al Partido Verde, analiza el potencial de América latina en este aspecto y sus expectativas para el futuro.

- ¿Qué opina de modelo económico y social actual en América latina? ¿Qué cambios son necesarios para alcanzar un desarrollo sustentable?
- América latina tiene una historia marcada por una gran injusticia social, y su desarrollo económico siempre estuvo atado a intereses extranjeros y muchas veces contrarios a los de sus pueblos, que resultaron en la destrucción y agotamiento de los recursos naturales imprescindibles para una supervivencia digna. Ese viejo modelo excluyente, todavía resiste. El atraso económico y social solo puede ser vencido con una profunda transformación en la cultura política y empresarial, de modo que se coloque en un merecido lugar a una visión que priorice los aspectos socio-ambientales de las actividades productivas.

Marina Silva Partido Verde BrasilTrayectoria. Marina Silva fue ministra de Ambiente de Lula da Silva entre 2003 y 2008. Luego se apartó del Partido de los Trabajadores y se unió al Partido Verde. Foto: Bloomberg.

- ¿Cómo ve que han evolucionado las prácticas de Responsabilidad Social Empresaria en la región? ¿Cuáles son las cuentas pendientes?
- Es un proceso lento, en el cual las prácticas de las empresas siempre son las publicitadas por el marketing. Sin embargo, precisamos reconocer y estimular los cambios que se han alcanzado a partir de múltiples iniciativas, lideradas por una porción del empresariado, moderna y socialmente responsable. Es fundamental el fomento de las actividades de los pequeños emprendedores, que contribuyen con los acuerdos productivos locales, más justos, comprometidos con el bienestar de los trabajadores, de los clientes y de la población a la cual están dirigidos estos negocios.

- ¿Cómo calificaría, en Brasil, la articulación entre Estado, empresas y las organizaciones del tercer sector?
- Hay mucho por hacer, pero pienso que Brasil se ha convertido en un líder en ese campo a nivel regional. El Estado, el tercer sector y las empresas alcanzaron, en las últimas décadas, una razonable articulación en lo que respecta a parámetros y criterios socio-ambientales. En ese período han surgido nuevos liderazgos en todos esos niveles, con una sociedad más despierta, en busca de innovación o de sellos de aprobación social y ambiental. Creo que la sociedad está cada vez más atenta, participativa, consciente y exigente en cuanto a sus derechos. Los mayores protagonistas de estos cambios son justamente los ciudadanos. Ellos son los actores que, muchas veces anónimamente, empoderan al tercer sector y fuerzan al Estado y a las empresas a adecuar sus acciones a las necesidades del siglo XXI.

- ¿Es posible organizar un gran evento global, como el Mundial, de forma sustentable? ¿Qué cree que están haciendo al respecto el Estado brasileño y la FIFA?
- Sí, es posible. Pero las medidas en ese sentido fueron muy tímidas en esta Copa del Mundo. Las soluciones encontradas para los estados y el transporte no fueron las más innovadoras con respecto a la sustentabilidad. Lo cual es una pena, porque Brasil podría haber aprovechado el evento más visto del mundo para establecer un liderazgo socio-ambiental basado en el ejemplo. Internamente, se podría haber formado un legado para el futuro, con una reforma del planeamiento urbano y la incorporación de nueva estructura para mejorar la calidad de vida de la gente.

- ¿Y cómo se explican las protestas y manifestaciones anti-mundialistas?
- Justamente, por esa falta de adecuación de las obras de la Copa a las necesidades da la población. Y por la falta de transparencia de participación social. Las personas quieren ser incluidas en las decisiones que influyen directamente en sus vidas. La sociedad brasileña está cambiando: el pueblo sigue amando el futbol y a su selección, pero los niveles de exigencia aumentaron mucho principalmente en relación a la calidad de los servicios públicos. El estándar de los brasileños es superior al llamado "estándar FIFA". Este último es vertical, poco transparente y sin compromiso social para el país anfitrión. Por eso, se dan las protestas. La pasión futbolera continúa intacta pero el espíritu crítico brillará también.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el suplemento Socialmente Responsables que acompañó la edición del 18 de junio de El Cronista.



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