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Negocios

Pagani, de Arcor: "Llevar la inflación a valores normales va a tomar años"

El empresario asegura que "la salida del cepo es un éxito que sorprendió gratamente a todos". Y afirma que si de economía se trata "nadie tiene la varita mágica". La estrategia para lo que resta del año

Por Flavio Cannilla 04 de Mayo 2016

Realista, optimista, confiado. Luis Pagani irradia tranquilidad en la charla exclusiva con APERTURA al cierre del desayuno por las 100 mejores en imagen. A pesar de los ruidos que genera el inicio de un nuevo ciclo político, con récords de consumo energéticos y paritarias en puerta, el máximo responsable de la multilatina cordobesa ve con buenos ojos el mix entre flexibilidad y gradualismo que le impone el nuevo Gobierno a la economía local. Celebra la salida del cepo y comparte la visión de que la inflación no tiene solución de corto plazo. “Es un problema estructural. Retrotraerla a valores normales, requiere de años”, sentencia. “Además, creo que el Presidente, este Presidente, tiene la facilidad para reconocer que si tiene haber alguna rectificación la hace”, observa.

En materia de negocios, el CEO anticipa un año que avanzará a dos velocidades: una primera mitad “con, tal vez, un poco más de dificultades” y un segundo semestre que promete con la entrada de capitales frescos a un país reconectado definitivamente al mundo. El balance de la propia Arcor espeja la postura. La compañía fundada en 1951 finiquitaba al cierre de esta edición un año en el que facturó US$ 3200 millones, igual cifra que en el ejercicio anterior. “Ante las circunstancias del año pasado, esto ya es todo un logro”, opina Pagani, en referencia a un 2015 marcado por el wait and see de un año electoral. Para 2016, la meta de mínima es repetir, si bien el ejecutivo proyecta una caída en el volumen de ventas del 1 por ciento y exportaciones que crecerán no más allá del 5 por ciento.

Detrás de los números, el ejecutivo reconoce que aspira a aprovechar la coyuntura para posicionar a la compañía para el rebote. La principal herramienta tiene nombre y apellido: Mastellone Hnos. Con la adquisición del 25 por ciento del capital de la principal lechera argentina por US$ 60 millones y las opciones para la compra definitiva, Arcor se aseguró en diciembre una pole position en el sector de alimentos y agroindustria, uno de los negocios que mayor interés internacional promete generar a futuro. Además, el trabajo conjunto entre ambas compañías supone sinergias que, en materia logística, se traducirán en una reducción de costos.

Cabe recordar que Arcor ya cuenta en su portfolio con siete tambos que por día producen más de 75.000 litros de leche. Pagani revela también que la operación no modificará el joint-venture con Danone como tampoco el core de su firma. “Mi alma es golosinera. No vamos a descuidar nuestras raíces”, sentencia. A las oportunidades, le suma la posibilidad de revivir el viejo anhelo de una expansión asiática, donde apunta a la India para ampliar los ingresos por exportación, que, en 2015, cayeron a US$ 270 millones. Otra será la llegada de una nueva línea de productos al mercado local que, sonriente, sólo anticipa como “siguiendo el camino del mundo saludable”, mientras identifica a la impresión 3D como uno de las principales game changers de la industria. Además, el reto de Brasil, el debate por los precios y el nuevo rol del empresariado argentino, en la visión de un optimista por definición.

Entre las herramientas que implementó el Gobierno, ¿cuáles celebra y cuáles pueden requerir más atención?

La salida del cepo es un éxito que sorprendió gratamente a todos, incluso, a la misma oposición. Es positivo contar con una sola moneda, que permite tener confiabilidad y certeza en los negocios. Como dificultad, uno puede identificar que el nuevo Gobierno se está encontrando con ciertas problemáticas a medida que avanza, que pueden implicar rectificaciones, como en Ganancias. Pero son medidas que el mismo Gobierno, si las tiene que corregir, las va a ir corrigiendo. Veo que el Presidente, este Presidente, tiene la facilidad para reconocer si tiene que haber alguna rectificación de alguna medida.

La reforma tributaria que se menciona para 2017, ¿es necesaria, debería adelantarse?

Es necesaria, ya que es bastante complejo el tema tributario, hoy, en la Argentina e incluye la coparticipación federal, que es un tema que ya lleva muchos años de discusión y tendríamos que ir hacia un sistema tributario, digamos, más flexible, que el actual. Gran parte de la economía, como el sector PyME, se encuentra en la informalidad y necesita formalizarse.

¿Cuánto le preocupa puntualmente la inflación?

La inflación es un tema estructural en la Argentina. Por eso, llevar la inflación a valores normales va a tomar años. También es un tema cultural, porque la población se acostumbró a vivir con un 30 por ciento de inflación anual. Entonces, combatirla es un tema de dos frentes: uno económico, en donde el sector público y privado tienen que ir de la mano, y, después, cultural, para el cual se debe volver a generar una cultura del ahorro. Nuestra moneda, hoy, solo tiene valor transaccional, el peso no es una moneda de ahorro. Pero, nadie tiene la varita mágica. Por eso, estoy totalmente de acuerdo con el plan del ministro Prat-Gay para estar a fines de este período de Gobierno en una marca por debajo del 10 por ciento anual. Porque ya vimos que el camino drástico no nos llevó a buen puerto.

En el horizonte de una inflación anual de un 25 por ciento o más para 2016, ¿cómo se posiciona Arcor y qué van a hacer para disminuir su impacto en el negocio?

Nosotros, en general, manejamos una cartera de productos, que nos permite adecuarnos a los distintos mercados y priorizamos y medimos el poder de compra que el consumidor tiene. En el plano interno, estamos trabajando todo un tema de ahorro de costos de logística. La entrada a Mastellone conlleva eso para nosotros.

En ese horizonte, ¿cuánto pesan las paritarias?

En cuanto a las paritarias, creo que siempre hay tensión en una negociación salarial. Y creo que todos son conscientes de la realidad económica del país y de las empresas. O sea, tanto sea el sindicalismo como el empresariado, a ambos les debería interesar que el país sea interesante para que vengan las inversiones. Si el país no se pone competitivo, todo esto de lo que estamos hablando no se va a generar. Eso incluye al Estado, a los municipios, a las provincias, todos tienen que aggiornarse. Pero, también creo que, con un poco de reordenamiento, la Argentina puede volver a estar entre los primeros 60 países más competitivos del mundo y no, como ahora, por debajo de la marca de los 100.

¿Hablando de costos, la devaluación, cuánto les pegó y cuán viable o inviable es evitar llevar el alza de costos a los precios?

Depende del negocio, pero todo aquel que tiene o depende de un factor importado, como lo puede ser un condimento o un chocolate, tiene un efecto en el precio que puede superar el 80 por ciento. Pero, si bien es duro, nosotros no lo hemos llevado a precios. Estos se adecuarán progresivamente. Por otro lado, hay un adicional, ya que no es sólo la devaluación que lleva a este efecto, sino que hay una distorsión en los canales comerciales que no ayudan a reflejar el verdadero valor del producto.

Esa distorsión, ¿cómo se soluciona?

Ahí hay que sentarse con los distintos canales comerciales para poner competitivo a ese producto.

La negociación para la entrada al capital de Mastellone duró no más de de cinco meses. ¿Cuán rápido le parece que van a poder generar esa sinergia en cuanto a logística, en cuanto a costos?

Hay un proceso de aggiornar toda el área logística para ser más eficiente, que puede llevar entre un año y uno y medio.

¿Qué idea tiene Arcor para el futuro de Mastellone?

Hoy tenemos un 25 por ciento de Mastellone, con una progresión en cuatro años, hasta tener la opción de adquirir la compañía en su totalidad. En todo ese interín, creo que hay sinergias entre ambas compañías y, ahí, hay que señalar a La Serenísima, porque allí, Mastellone está también asociado con Danone. Entonces, el potencial de toda la cartera de Arcor más toda la cartera de La Serenísima, como la alimentación y el hecho de que siga siendo una empresa argentina, tiene un valor muy grande, particularmente en el sector lácteo y, allí, para la exportación. Porque, la Argentina, para exportar lácteos, tiene un potencial muy grande. Después de Nueva Zelanda, es el país más competitivo, si bien el crecimiento en los últimos años ha sido flat. Pero soy muy optimista y creo que es un buen momento para captar ese mayor crecimiento y ganar mercados. Y ahí Arcor tiene un reconocimiento internacional que puede hacer valer muy bien.

¿Modifica la incorporación de Mastellone el joint-venture con Danone?

Se mantiene como está.

¿El rubro de la agroindustria y el potencial que irradia permite pensar que el core de Arcor migre en esa dirección? ¿Será así?

Para decirlo bien claro, mi alma es golosinera (ríe). Pero no se puede negar que, mirando 10 años hacia adelante, si hay un sector que tiene potencial para la Argentina, ese es el de la agroindustria. Y, dentro de la agroindustria, el lácteo es el que tiene potencial de crecimiento. Pero no me voy a olvidar de nuestros orígenes.

¿No le preocupa que, en el sector lácteo, el precio está en el piso?

Efectivamente hay una crisis internacional. El disparador son los altos stocks que tiene China en leche en polvo. Hay un excedente de producción. Y, en la Argentina, se agrega la distorsión que se le genera al productor al no cerrarle los números de producción. Veo a este Gobierno, sin embargo, actuar consecuentemente, ya que a los tambos de menos de 3000 litros los está subsidiando. Por eso, entiendo que esto es estructural.

No obstante, ¿no se podría generar una situación como en el mercado del petróleo?

No lo veo así, si bien, coyunturalmente, puede estar pasando.

¿Cuánto incursionará la empresa en la estructura de Mastellone?

Este año, nosotros vamos a estar colaborando con Mastellone pero la operatoria la va a tener la gente de Mastellone.

¿Cuáles van a ser los sectores en los que pondrán mayor atención este año?

Es un año para estar cerca de todas las actividades. También está la problemática importante que representa Brasil y que merece una atención especial, ya que allí hay un problema político-económico de una magnitud que repercute en toda la región de América latina.

¿Dónde pondrán foco en materia de exportaciones?

Creo que si bien la Argentina vuelve a ser competitiva, no hay que olvidarse que una orden de comercio exterior puede llevar hasta seis meses, hasta embarcarla y todo el resto. Por otro lado, hay un mercado de países emergentes que están sufriendo y que nos obligan a adecuarnos. Por ejemplo, muchos países africanos están poniendo restricciones muy parecidas a las que tuvimos acá. Más allá de eso, un país que vuelve a ser interesante es la India, que quizás sea el mercado al que le pongamos un foco especial este año.

¿Qué oportunidades ve en el mercado interno?

Vamos a tener una nueva línea de productos, siguiendo el camino del mundo saludable, cerca de mediados de 2016.

Uno de los frentes que puso como norte para su empresa es la innovación. ¿Cuáles son los desarrollos que percibe como clave para su negocio?

El de 3D justamente es uno que replantea toda la industria y ya estamos trabajando en él. Otro es todo el tema de nuevos sustitutos de azúcar que me llaman la atención para el futuro.

¿En sus contactos con compañías extranjeras, perciben interés para generar inversión o una asociación en la Argentina?

Sí vislumbramos negocios de algunos jugadores internacionales para todo lo que sea el mundo de la agroindustria. Y creemos que, como a Arcor también le interesa, tener un socio local puede llegar a ser interesante. Entonces, para el sector de la agroindustria, creo que se va a reflejar en una ola de inversiones.

Tras años de quietud, con la injerencia que tomó el sector privado en el nuevo Gobierno, ¿siente que el empresariado tomó nota de que hoy puede tener otro rol?

Antes que nada aclaro que hablo a título personal. El empresariado tiene un rol clave en la sociedad y el caso de generar riqueza y trabajo nos cabe a todos. Creo que ahora teniendo de presidente a un colega, como lo es Mauricio Macri, un poco lo expone al empresario más públicamente. Creo que la conducta de cada empresario es mucho más vista y juzgada. Por eso, el proceder tiene que ser lo más correcto que se pueda. Por otro lado, tampoco nos podemos olvidar de que uno viene de un país en el cual tuvo que bajar su nivel de exposición porque era empresario. Pero para que vengan a invertir de afuera, el accionar del empresariado local tiene que invitar a que eso pase.



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