Murió Emilio Botín, el presidente del banco Santander de España

Tenía 79 años y ocupaba la cabecera del directorio desde 1986. Su historia.  10 de Septiembre 2014

Emilio Botín, presidente del directorio de banco Santander de España, murió el martes por la noche de un infarto a la edad de 79 años, según dijo un vocero de la entidad.                 

Botín, que iba a cumplir 80 años en octubre, ocupaba la presidencia del mayor banco de la zona euro desde 1986, tras asumir la dirección general en 1967 y el puesto de CEO en 1977.        
         
La noticia sorprendió al mundo financiero y político en toda España. "Ha sido una sorpresa y al mismo tiempo un mazazo", dijo el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en declaraciones a la prensa en los pasillos del Congreso, señalando que había  celebrado una reunión con Botín la semana pasada en la que lo  encontró en "muy buena forma".                 

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Adiós. Botín supo posicionar al banco Santander como número uno de la Euro Zona. Foto: Bloomberg.

El consejo de administración del grupo se reunirá más tarde en el día para designar a su sucesor, según dijo en una nota al regulador bursátil Santander, cuyas acciones caían en bolsa un 2 por ciento a 7,6 euros.                 
"La reacción en el mercado muestra que el mercado ve algo de incertidumbre en el corto plazo para el banco. La historia de la entidad está muy ligada a la familia de Botín y a su presidente y el nombramiento de un nuevo presidente va a suponer un cambio inicialmente", dijo Nicolás López, director análisis MG Valores.    

"Intuitivamente apostaría por el nombramiento de una persona  externa, ajena a la familia. Queda por ver si en un plazo de 10  años, el banco lo hace mejor o peor bajo un nuevo presidente", añadió.

Con una gestión extremadamente personal, Botín contribuyó a transformar una pequeña entidad financiera nacional en uno de los grandes grupos financieros del mundo con su capacidad para  cerrar operaciones, extendiendo el logo de Santander por todo el  mundo.                

Bajo su dirección, Santander se embarcó en una vorágine de adquisiciones en la década de 1990 en Latinoamérica y se lanzó  también al mercado británico con la compra de Abbey National en  el 2004 por más de 9.000 millones de libras.                 

Heredó el cargo de presidente de su padre, Emilio Botín Sanz de Sautuola y López, que también lo había recibido de su progenitor, Emilio Botín y López. Su hija mayor, Ana Patricia, dirige el negocio británico del grupo y su nombre se ha barajado  como sucesora al frente del banco.   



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