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"Me voy a los fichines": cómo sobrevive el negocio de los arcades y flippers

Por @XaviLedesma 02 de Junio 2017

La emoción de ver una nueva máquina en la sala de juegos del barrio, la alegría desmedida por pasar ese nivel con el que se habían hecho tanta malasangre y la desesperación cuando el contador que pedía que insertes otra ficha llegaba a cero. Todas esas sensaciones y muchas más experimentaban quienes amaban los juegos de arcade. Hoy esos chicos se convirtieron en adultos y, para revivir esa nostalgia gamer, pueden gastar hasta $ 140.000 para obtener una de esas máquinas. Los players del mercado de los pinballs y arcades buscan cada uno su nicho para seguir abasteciendo las necesidades de una cultura que no se resigna a morir.

El negocio mutó y la realidad es muy distinta de la época de oro que supo vivir esta industria en los años '90. De una sobredosis de juegos apalancados en nombres famosos como el pinball rockero de Kiss o el aventurero de Indiana Jones, a una merma en la producción con cada vez menos títulos novedosos en el mercado. La rentabilidad de los vendedores de arcade hoy ya no pasa por ofrecerles sus productos a los dueños de salas de entretenimiento sino que sus clientes principales pasaron a ser los adultos nostálgicos. “Nuestro target son personas de 30 a 60 años que solían jugar con estas máquinas cuando eran chicos y hoy tienen el poder adquisitivo para tener una en su casa”, afirma Eduardo Fabricante, dueño de Clarck Entertainment.

Con más de 30 años en el mercado, Fabricante es uno de los que más conoce las vicisitudes de la industria. En 1986 comenzó a trabajar con su tío, que era operador de máquinas, hasta que en siete años después se independizó. Aunque reconoce que los pinballs –en Argentina conocidos como flippers- “no existen más como negocio en sí”, asegura que es un producto que tiene muchos adeptos por lo que llega a vender alrededor de dos por mes a un precio de entre $ 60.000 y $ 140.000, según el modelo. Las máquinas se cotizan dependiendo de la cantidad de unidades que hay en el mercado y el lugar que ocupan entre los más buscados.

Clarck Entertainment Vintage cuenta con flippers clásicos como Batman, Star Trek y Los Locos Addams

“Hoy nuestro negocio tiene tres aristas: la venta de máquinas para el armado de un playroom, la restauración de productos y el alquiler de arcades que pueden ser tanto a empresas como a películas o particulares”, describe el dueño de Clarck Entertainment, quien realiza entre 30 y 40 operaciones al mes. Llegó a tener hasta 15 juegos en su casa y está orgulloso de un flipper llamado T.K.O. que pronto llegará a su local y que en el exterior cuesta US$ 12.000 ya que solo existen 125 unidades en el mundo.

Su catálogo no se queda sólo en los pinballs y máquinas de arcade sino que también ofrece tragamonedas, el clásico sapo, metegol y fonolas. Diputados, empresarios y famosos como Guillermo Andino y Ricardo Mollo obtuvieron máquinas en su local, según Fabricante.

Otro de los nichos del mercado es el desarrollo de consolas multijuegos. Ahí Insert Coin encontró su veta. “Fabricamos desde cero el mueble con la estética original de los que se veían en los '90, le agregamos una pantalla led e instalamos los componentes para que tenga un sistema con miles de juegos clásicos”, explica Manuel Taboada, fundador de la empresa. Su negocio nació tímidamente en el 2008 cuando un cliente de su antiguo emprendimiento le ofreció unas máquinas de arcade para saldar una deuda. “En ese momento la industria a nivel comercial estaba prácticamente muerta, pero aprendí el funcionamiento de los aparatos, los reparé y logré vender algunos”, recuerda.

Una máquina de Insert Coin puede albergar
hasta 60 juegos clásicos.

Goku de Dragon Ball, Raiden de Mortal Kombat y Ryu de Street Fighter protagonizan algunos de los muebles diseñados por Taboada en su empresa. “Las consolas de videojuegos ya no tienen la mística de los arcades porque además de ser un elemento de entretenimiento también son una pieza decorativa” detalla y agrega que los precios de sus máquinas varían entre $12.500 y $24.500 dependiendo el modelo y la cantidad de juegos que tenga.

Conseguir repuestos suele ser una utopía cuando se trata de un objeto retro o de colección y estas máquinas no son la excepción. La última fábrica de repuestos que quedó en pie en la Argentina es AGC que provee desde palancas hasta botones de todos los colores. “Los flippers necesitan un rutinado cada dos años para limpiarlos, ajustar las piezas y cambiar lamparitas”, cuenta Fabricante. Un service para estas máquinas en el mercado puede costar desde $ 1000 si es un trabajo simple hasta $ 10.000 si se trata de un recambio completo.

La época de oro ya pasó. Algunos asegurarán que fue durante los 80 cuando salvaban a la Tierra de los extraterrestres con el Space Invaders y otros revelarán que añoran las horas que pasaban junto al flipper de Terminator para lograr el máximo puntaje. Los centros de entretenimiento se transformaron y cuentan con otro tipo de juegos en la actualidad. “Lo que es rentable en estos momentos son las grúas con peluches, los arcade clásicos ya no porque los juegos salen directamente para consolas hogareñas”, precisa Taboada. Por su parte, Fabricante hace hincapié en que las salas “hoy están más enfocadas en un target infantil con máquinas redemption – las que dan tickets según los puntos que logra el usuario – y kiddies”.



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2 Comentarios

Walter Castro Reportar Responder

a quien se le ocurre pagar eso teniendo el mame?

Daniel Belvedere Reportar

Es la nostalgia, no es lo mismo emular que tener la máquina original. Podés emular prácticamente todos los juegos retro y los originales están cada vez más caros.

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