Luis Galindo: “Hay directivos que creen que dirigir es mandar”
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Luis Galindo: “Hay directivos que creen que dirigir es mandar”

 El especialista español en recursos humanos habló con Apertura.com sobre los desafíos del área más caliente en época de crisis. Cómo deben manejarse los grupos donde reina el ego.

22 de Octubre 2012




España vive tiempos de crisis. La prueba más fehaciente es la desocupación, que alcanzó a 4,7 millones de personas, el 24,6 por ciento de la población. Es en esas épocas donde el trabajo del área de recursos humanos de las empresas comienza a tener mayor preponderancia. Medir los anuncios, calmar las dudas de los trabajadores y tomar una persona o desvincularla de la compañía pasan a ser pilares fundamentales del día a día.

Una de las voces autorizadas en la materia es el español Luis Galindo, experto en recursos humanos, liderazgo y motivación, y quien se ha desempeñado en firmas como Grupo Santander, Telefónica, BMW y Siemens, entre otras.

“En estos momentos hay miedo, por eso es importante la transparencia y tener a la gente adecuada”, explica Galindo, en diálogo con Apertura.com desde España, y confía en que la situación que afronta su país “va a pasar, y que cuando eso suceda, las personas que crecieron dentro de la empresa tendrán oportunidades afuera, en otros segmentos”.

Luis Galindo - IMG
Textual. "Hoy en día el ejecutivo debe tener la capacidad de motivar, de ilusionar", asegura Galindo.

Con el contexto de crisis como escenario principal, Galindo sostiene que “el mundo de los recursos humanos está avanzando en la dirección correcta”, aunque aclara que “aún tenemos que conseguir que la gente esté en su trabajo tan metida como si la empresa fuera propia”. Sin embargo, los cambios no deben ser en un solo sentido e incluso los directivos tienen tarea por hacer: “Queda por cambiar la mentalidad del directivo, que aún cree que dirigir es mandar; el directivo moderno tiene claro que él está para coordinar, para servir, para facilitar el trabajo de sus equipos”. La consecuencia directa de no poder lograr ese objetivo repercute en la mente de los trabajadores. “Esa mentalidad genera en el empleado un pensamiento que dice ´esto no es problema mío´”, destaca el especialista, quien estará presente en Buenos Aires para participar, el 1° de noviembre, del foro “Rebuilding Management”, organizado por RHUO Executive Education y El Cronista Comercial.

La cuestión de fondo es, sin embargo, un paraguas mucho más amplio y que comienza en la distribución de la estructura. A priori no hay una regla de oro sobre cómo deben dividirse las grandes firmas. Galindo sostiene que algunas teorías hablan de pequeños grupos, de 20 personas, y otras de equipos más grandes, de hasta 200 trabajadores. Sobre todo, asegura que lo importante para dirigir es “mantener un contacto cercano con la gente”, pero no olvida un problema que suele aparecer en las plantillas donde brilla el talento: el ego. Lo define como “el enemigo número uno de todos” y explica el por qué: “Estamos demasiados pendientes de que se hagan las cosas como uno las haría. Una de las características de los buenos líderes son aquellos que piensan en el bien colectivo. Saben generar grupos donde las personas se preocupan por el éxito colectivo”.

En ese sentido, Galindo nota una diferencia entre los líderes de antes y los actuales. “Hace un tiempo atrás, el líder tenía que tener una coordinación del día a día, del área financiera, y de otros detalles macro de la empresa, pero ahora también hay que tener la capacidad de motivar, de ilusionar”, detalla.

Mientras tanto, una campaña que no resulta como se esperaba, balances decepcionantes, o un rumor que se expande gracias al poder del famoso radio-pasillo pasan a ser las aristas que componen un problema que golpea a las puertas de las compañías y que busca una solución. Pero, ¿Cómo se solucionan esas cuestiones? “La mejor manera de motivar es diciendo la verdad. Muchas veces creemos que asustar a la gente es la mejor manera de lograr que se pongan las ´pilas´. Creo que a la gente adulta, sea quien sea, quiere que le hablen claro y que le digan la verdad. Y como se juega su trabajo, todo el mundo va a jugarse y a poner lo mejor de sí”, concluye el experto.



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