Los inversores de HP enfrentan un camino solitario
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Los inversores de HP enfrentan un camino solitario

La empresa liderada por Meg Whitman  enfrenta una deuda de US$ 28.000 millones y espera aprovechar la oportunidad que le brinda el regreso de Dell al ámbito privado.

15 de Febrero 2013

Ahora que su némesis, Dell, volvió a manos de capitales privados y se aleja de los reflectores de los anuncios de resultados trimestrales, Hewlett-Packard se encuentra en la intersección de dos cliches: la miseria ama a las compañías (pero) separarse es complicado.

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Por supuesto, no hay señal pública de debilidad. Minutos después del anuncio de Dell, HP lanzó un comunicado en el que afirmaba que Dell enfrenta “un camino muy duro por delante” como una empresa privada. Aseguraron que “las compras apalancadas tienden a dejar de lado a los consumidores y a la innovación. Los clientes de Dell ahora buscarán nuevas alternativas y HP planea aprovechar la oportunidad”.

Los comentarios podrían verse como una venganza a lo que Michael Dell twitteó en el verano boreal de 2011: “¿Si HP separa su negocio de PCs, podría llamarlo Compaq?”, cuando HP consideró brevemente deshacerse de cajas y laptops. Probablemente, las dos compañías desearían haber hecho algo así hace ya mucho tiempo.

La caída de Dell es un frío aliciente para Hewlett-Packard que, saliendo de su propia era de malas decisiones, ahora enfrenta una escasez de opciones financieras. La compañía de tecnología tiene una fracción del tamaño que alcanzó, con un precio por acción que se hundió un 65 por ciento desde el que el ex CEO, Mark Hurd, fue obligado a dar un paso al costado en agosto de 2010.

“Desde nuestro punto de vista, que el board evalúe una posible división es una obligación financiera estándar, teniendo en cuenta que la acción cayó cerca de 50 por ciento el año pasado”, escribió el 5 de febrero el analista Brian Marshall, de ISI Group, en una nota en la que admitía que “cualquier tipo de división está a uno o dos años”.

“Ahora están pagando por sus pecados”, dice Dave Novosel, de la firma de research Gimme Credit. Él señala que si bien HP tiene más de US$ 11.000 millones en efectivo, los ahorros están bajo la sombra de una deuda de US$ 28.000 millones. Lo que es más, afirma, la compañía está pagando unos US$ 18.000 millones en compras de acciones realizadas en malos tiempos desde 2010 (compare esas sumas con la valuación actual de mercado de la compañía de US$ 32.000 millones). “Hay mucha deuda, están estratégicamente confundidos y el cash flow necesita crecer”, dice Novosel. “Me cuesta creer que puedan volver a ser privados”.

Wall Street, que nunca ha sido acusado por ver los vasos medio vacíos, sostiene un objetivo promedio para HP que es un 20 por ciento superior a su actual precio de US$ 16 por acción.

Al menos en teoría, HP podría ser un target para una banda de “inversores cocodrilo”; David Einhorn, después de todo, está yendo por Apple, un rival que multiplica el tamaño de HP y que tiene cerca de US$ 140.000 millones en efectivo. Pero HP no tiene muchos apalancamientos para impulsar la acción, dado un balance sumergido en modo “desapalancamiento”, un activista más moderado en su directorio y la creencia de que las divisiones de la multinacional le venden mejor a las empresas trabajando juntas. Ya lo dijo Carly Fiorina, ex CEO de HP que generó mucho de lo que el management actual está tratando de realizar. En una entrevista el 6 de febrero con CNBC, ella utilizó la palabra “sinergia”, más allá de toda ironía, tres veces en un minuto.



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