Los curiosos destinos de los gastos de los start ups
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Los curiosos destinos de los gastos de los start ups

En los Estados Unidos, los emprendedores se las ingenian para ahorrar en muebles y apelan a su creatividad. Bicicletas y alcohol, entre los destinos del dinero.

Por Venessa Wong 28 de Enero 2013




Alex Theodore, co-fundador de Fracture, un startup de impresión de fotos basado en Gainesville, Florida, alguna vez soñó con amoblar sus nuevos headquarters con el tipo de decoración chic que llenan las resplandecientes oficinas de Silicon Valley como las de Google y Facebook. Luego de mirar sus números, fue a buscar en contenedores de residuos. “No me gusta gastar dinero, y si era entre investigación y desarrollo y tener un escritorios lindos y lujos, era I+D”, dice Theodore. Eligió poner su escritorio en bloques. Un colega comenzó a usar una silla de plástico reclinable.

Dinero US$
Desde entonces, Theodore sacó la basura. Fracture fue uno de los cinco ganadores en una competencia entre pequeñas empresas para remodelación de oficina, realizada el año pasado por la fabricante de muebles Turnstone, una marca de Steelcase, que le dio a los ganadores nuevos muebles por valor de US$ 25.000 de un conjunto de más de 200 aplicaciones (la nueva competencia de Turnstone comenzó el 22 de enero).

Cuando muchas presentaciones aparecen en una galería pícara de diseños de interiores feos, los ejecutivos de Turnstone se impresionaron con el nivel de ingenuidad que vieron con respecto a los muebles sustitutos. “Uno ve adaptaciones”, dice Kevin Kuske, general manager de Turnstone. “Cuando alguien toma cilindros y les pone una puerta arriba, eso significa que no pudo encontrar fácilmente lo que quería y al precio que podía acceder. Como los emprendedores son creadores de prototipos, simplemente lo hacen. Podemos obtener ideas de productos de eso”.

Le pedimos a Kuske más observaciones sobre las oficinas de startups:

- Los startups parecen reacios a comprar muebles. Una compañía tenía una sola silla, dice Kuske. Quien fuera que se sentara ahí trataba de no levantarse por miedo a perder el asiento y tener que sumarse a los colegas sentados en el piso, tirados en colchonetas y apoyándose en marcos de ventanas.

- El poco dinero que tienen los startups parece ir hacia el alcohol y la comida chatarra. Varias de las pequeñas empresas invirtieron en barras de snacks o cocinas completas en las que las personas pueden prepararse las comidas para la oficina. También había mucho vino y cerveza tirada.

- Los trabajadores de startups buscan privacidad. Kuske dice que una cantidad de compañías habían comprado cabinas telefónicas o las habían creado de paredes secas. También vio pantallas múltiples, o grandes monitores de hasta 40 pulgadas, usados como separadores. Otras compañías implementaron códigos de “No molestar” (uno estaba basado en según si uno tenía instalados uno, dos o ningún auricular, por ejemplo).

- Los trabajadores de los startups tenían bicicletas realmente lujosas. Mientras que las oficinas quizás no tenían sillas para todos los empleados, muchos daban lugares de estacionamiento para bicicletas de alta gama, algunas de hasta US$ 3000, que eran demasiado lindas como para dejar afuera.

- Cerca de la mitad de los aplicantes tenían pase libre para las mascotas. Usualmente era era el perro, gato, loro o hamster del empleado. Algunas incluso construyeron casas para los animales -incluyendo túneles para hamster- en la oficina.



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