Lenovo abrió sus puertas y mostró cómo trabaja su fábrica en Pekín
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Lenovo abrió sus puertas y mostró cómo trabaja su fábrica en Pekín

APERTURA fue el único medio argentino en recorrer las entrañas del gigante chino, el mayor fabricante mundial de PCs. Cuáles son sus próximos pasos.

Por Pablo Martín Fernández, desde Pekín (China) 21 de Abril 2014

 


Si no hubiesen pasado casi 36 horas desde que sonó el despertador en Buenos Aires, uno podría pensar que los headquarters de Lenovo se encuentran en el soleado y, ahora, relativamente cercano Silicon Valley.

El campus de la firma en Pekín tiene el estilo de la sede de cualquier tecnológica de California: el pasto más verde en kilómetros a la redonda, espejos de agua, arquitectura moderna y empleados de varias nacionalidades caminando de un lado al otro, con sus pantalones caquis y las tarjetas de ingreso colgando del cinturón.

Sin embargo, Lenovo es una empresa con un origen muy diferente al de las compañías con las que compite (Apple, HP y Samsung, entre otras). La bandera que flamea en el frente del edificio es roja y amarilla, tras ser instaurada por la revolución comunista. Todo lo que hace la organización es seguido de cerca por el Estado chino (como reconocen sus empleados pekineses) y sus pasos son observados por quienes la ven como la primera gran multinacional nacida en China (BusinessWeek la señaló de esa manera en 2006).

Fabrica Lenovo Web

Desde adentro. Apertura fue el único medio argentino invitado a visitar la fábrica de Lenovo en Pekín.

Si bien la empresa es joven, sufrió muchos cambios desde su nacimiento hace 30 años. En las paredes, aparecen fotos del actual CEO, Yang Yuanqing, como un empleado más de la compañía que, hasta hace una década, se llamaba Legend. El cambio de nombre se dio luego de decidir la expansión internacional de la marca y darse cuenta de que la palabra Lenovo facilitaría la registración en países donde la antigua brand ya existía.

Yuanqing, quien visitó la Argentina el año pasado, impulsando el futuro desembarco de sus smartphones en el país, logró que las acciones de Lenovo, en la bolsa de Hong Kong, crecieran un 34 por ciento durante 2013, mientras que la empresa mantuvo el primer puesto en el mercado de PCs, que se achica a manos de las tablets. En ese exitoso marco, la firma invitó a Pekín a medios de América latina para conocer sus instalaciones. El único de la Argentina fue APERTURA.

Bajo la lupa
Las fábricas chinas estuvieron en el microscopio desde que Occidente quiso descubrir que los equipos que ya no se hacían en sus tierras eran fabricados con mano de obra barata en esta hiperpoblada zona de Asia (China tiene más de 1200 millones de habitantes, mientras que América no llega a los 1000 millones).

El eje de conflicto suele estar en quienes hacen los componentes que, luego, terminan en equipos de consumo. FoxConn (proveedor de decenas de tecnológicas, con investigaciones en tapa en Wired y una larga serie en The New York Times) es el ejemplo más conocido. Pero Lenovo suele jactarse de tercerizar menos de las mitad de sus procesos, sobre todo, por la ventaja comparativa que le da ser china (frente a sus competidores, que deben ir a otros países para encontrar sus costos). Pero, también, para tener mayor agilidad y no sufrir filtraciones industriales.

Thinkpad Lenovo Web

Insignia. La notebook ThinkPad fue creada por IBM hace 20 años y hoy es desarrollada por Lenovo. Foto: Bloomberg.

Con ese fantasma de fondo, del que se habla sin problemas en las sobremesas llenas de platitos picantes de Pekín, Lenovo trata de desmarcarse, mostrando las certificaciones internacionales de sus fábricas como ambientes saludables y seguros.

En ese contexto, la visita a la fábrica de Lenovo en Pekín es una oportunidad interesante para conocer una de estas factorías por dentro. La empresa tiene varios establecimientos en el mundo (hay cinco en China) y éste parece ser el lugar modelo al que llevan a delegaciones de todo el mundo que quieren conocer sus procesos.

Al ingresar al sector de armado de PC de escritorio (eso es lo que se ensambla en esta área), lo primero que sorprende es que hay una persona por cada parte del proceso. El tradicional concepto de la línea de montaje dice presente frente a los ojos de los visitantes. Un empleado inserta una placa en el gabinete (que llega en una caja repleta de componentes), otro la atornilla, otro conecta los cables y, así, a lo largo de 50 metros, con una persona parada al lado de la otra, se llega a una PC de escritorio a la que se le hace el testeo de calidad en el mismo edificio.

Más allá de todo este proceso manual bajo el mismo techo, hay una máquina que parece contradictoria con lo visto anteriormente: a todo el manejo de los componentes (la recolección de las cajas de determinada pieza desde el depósito) lo hace un robot gigante, que transporta pallets y cajas frenéticamente. En esa área, donde, al igual que en toda la fábrica, está prohibido filmar y tomar fotos, no se permite la intervención humana.

A simple vista, nada llama la atención, más allá de la cantidad de trabajadores. Pero un dato marca la diferencia entre las distintas economías y culturas. La guía que presenta la fábrica frente al grupo de periodistas dice, sin problemas, que Lenovo les da hospedaje a sus empleados en el campus, en habitaciones compartidas por un promedio de cuatro trabajadores. Incluso, si su discurso tiene algo de marketing, deja claro que es una práctica común que no se basa, necesariamente, en la explotación, sino en que el transporte público es malo y las condiciones de vivienda “privada”, peores.

Así, el campus, principal sede de la compañía, junto a los edificios que tiene en Carolina del Norte, tras la compra del área de computadoras de IBM, incluye, en unos pocos kilómetros, sus headquarters, una fábrica modelo y edificios donde duermen sus empleados. Este último componente, visto como un beneficio, es el que más le llama la atención a los occidentales.

En busca de un nuevo ícono
IBM creó hace más de 20 años la notebook ThinkPad, uno de los equipos tecnológicos más icónicos del mundo. En los cuarteles generales de Lenovo, en Pekín, se cuenta la historia de la máquina, inspirada en las cajas de comida para llevar bento box, y queda claro que la firma busca otro equipo que sea tan distintivo. Para tratar de entender cómo se da ese proceso, APERTURA habló, vía telefónica, con David Hill, vicepresidente de Diseño e Identidad Corporativa de Lenovo. Atiende en su oficina, rodeado de productos que, en su mayoría, según reconoce, nunca saldrán al mercado.

- ¿Qué cree que hizo especial a la ThinkPad?
- Lideré el diseño de ThinkPad desde casi su nacimiento. ThinkPad fue creada para grandes empresas. En los tiempos de IBM, era conocida como la mejor, la que más se la bancaba. Lo que hicimos es ampliar el foco y llegar con ThinkPad a individuos, a una nueva generación de consumidores. Queremos mantener el foco del público corporativo que tenemos. Pero, también, ampliarnos.

David Hill Lenovo Web

Dixit. "Diseño es resolver problemas. Encontrar qué mejorar, incluso, cuando los consumidores no lo saben", sostiene David Hill, vicepresidente de Diseño e Identidad Corporativa de Lenovo.

- ¿Cómo encuentran el equilibrio entre innovar en diseño y, a la vez, hacer productos que le sean naturales a los usuarios?
- Es muy complejo. ThinkPad es bastante similar desde hace 20 años. Tratamos de mantener un pie en el legado y otro, mirando para adelante. Un ojo en el espejo retrovisor y otro, en el parabrisas. Cuando uno hace un cambio, quizás no mantienes a todos contigo. Pero, pero si se queda sólo con lo que vino haciendo, puede encontrarse con un mercado que se achica.

- ¿Cómo es el proceso de diseño de un nuevo producto?
- El diseño es resolver problemas. Encontrar qué se puede mejorar, incluso, cuando los consumidores no lo saben. A veces, es una respuesta técnica, como la mejora de la batería. O el peso. O la durabilidad. O el sonido, porque usan más multimedia. Todo eso es parte de la experiencia del usuario. Diseño es lo que ves y cómo funciona. Por ejemplo, ThinkPad tiene, para muchos, el mejor teclado. Pero tardamos décadas en llegar a eso. La tecla no es plana, sino cóncava. La razón: las puntas de nuestros dedos están curvadas. Esto reduce los errores de tipeo. Es simple. Pero la competencia no lo hizo.

- ¿Qué países, y cómo, participan del diseño de un producto?
- Para un producto como la notebook X1, el diseño e ingeniería se hizo en Estados Unidos y Japón, con la ayuda de una firma alemana en Italia. Aprovechamos, siempre, los enfoques de distintas culturas.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el número 242 de la revista Apertura.



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