Las tarjetas de débito prepagas crecen y hasta se ofrecen con la cara de Justin Bieber
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Las tarjetas de débito prepagas crecen y hasta se ofrecen con la cara de Justin Bieber

Un estudio demuestra que, en los Estados Unidos, un 47 por ciento de los hogares compraron este tipo de medio de pago. La estrategia de contratar a una estrella juvenil para lograr resultados. 

Por Carter Dougherty y Margaret Collins 05 de Febrero 2013




El mercado en expansión para las tarjetas de débito prepagas está atrayendo a grandes jugadores, como JPMorgan Chase y American Express, que buscan nuevos flujos de facturación y compañías de nicho que esperan que los consumidores paguen un premium por un tarjeta con la cara de Justin Bieber.

Justin Bieber
Aunque algunas tarjetas prepagas tienen una cantidad determinada de dinero, como certificados de regalo, otras operan más como cuentas bancarias convencionales. Los usuarios pueden agregar dinero al lograr que sus cheques de salarios se acrediten en las tarjetas, y las pueden usar para sacar efectivo de los cajeros automáticos.

La firma de investigación Mercator Advisory Group descubrió que cerca del 47 por ciento de los hogares de los Estados Unidos compraron tarjetas prepagas en los 12 meses que terminaron en junio. Está proyectado que el mercado alcance los US$ 1700 millones en facturación de fees para instituciones financieras en 2016, según Madeline Aufseeser, analista senior de la firma de consultoría de Boston Aite Group.

Ella dice que los estadounidenses podrían tener cargados hasta US$ 168.000 millones en sus tarjetas para entonces. “El mercado para las tarjetas de débito prepagas y los productos de tarjetas de nóminas continúan crecieron a la velocidad de la luz”, dice.
También está regulado por retazos. Mientras que el Bureau de Protección de Finanzas del Consumidor federal ha estado revisando el mercado prepago desde mayo, por ahora muchas tarjetas están exentas de límites federales en fees al pasar tarjetas de débito cargadas a mercaderes y pueden cobrarles a los tenedores lo que quieran.

Los fees de uso de los tenedores suelen arrancar desde US$ 5 mensuales, dice Lauren Saunders, abogada del Centro Nacional de Leyes del Consumidor. Chase Liquid, que hizo su debut en julio, cuesta US$ 4,95 por mes y estimula los cheques. “Estamos apalancando activos, como nuestros cajeros y redes, que otros jugadores del mercado no tienen”, dice el ejecutivo de Consumo Bancario de JPMorgan, Jonathan Wilk. AmEx lanzó su tarjeta Bluebird, que se vende en los Walmart, en octubre. La tarjeta es gratis para los usuarios de depósitos directos, ya que AmEx gana sus fees de los comerciantes, vía cargos sobre las pasadas.

En octubre, Eric Dresdale, un alcohólico en recuperación y abusador de drogas recetadas, lanzó una tarjeta que no se puede usar en licorerías, bares, servicios de escort, casinos o lugares de tatuajes -tampoco para obtener efectivo. Dresdale dice que las características justifican el fee mensual de US$ 14,95 para Next Step Network, basada en Highland Beach (Florida), más un “fee de consecuencia” de 50 centavos de dólar al tratar de violar las restricciones. El acercamiento del amor duro atrajo a 40 personas hasta ahora, dice Dresdale.

Otras compañías, como BillMyParents, basada en San Diego, que contrató a Bieber como su promotor comercial, está seleccionando sus targets con cuidado. “No estamos tratando de hervir el océano”, el CEO de BillMyParents, Michael McCoy, previamente presidente de Tarjetas de Crédito en Wells Fargo. “Estamos muy enfocados en nuestra demografía”. McCoy dice que la investigación lo convenció de que Bieber vendería mejor que las celebridades unidas a anteriores tarjetas, incluyendo la gurú de las finanzas personales Suze Orman y las hermanas Kardashian, de realities.

Los consumidores tienen motivos para ser cautelosos, dice la abogada Saunders. Su organismo de control está presionando a la CFPB para determinar guías claras para el mercado de débito prepago y requerirles a todos los emisores que mantengan dinero de los tenedores en los bancos respaldado por Federal Deposit Insurance Corp., tanto para proteger a los fondos como para proveer supervisión. “Si los fondos no son tenidos en una cuenta bancaria”, dice, “entonces no hay un regulador bancario haciendo seguridad y regulación sólida”.



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