Las empresas que salen a la bolsa, miradas de reojo
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Las empresas que salen a la bolsa, miradas de reojo

Las ofertas públicas iniciales se volvieron moneda corriente y los inversores corren detrás de las compañías tecnológicas. Sin embargo, no toda cotización bursátil es un éxito. 

Por Ralph Atkins 26 de Marzo 2014



El capitalismo está de vuelta –vivo y coleando-. Al menos ésa es la impresión creada por la avalancha de compañías que debutan en las bolsas mundiales.

Los volúmenes globales de ofertas públicas iniciales (OPI) ya han superado los $38 mil millones en 2014, más del doble que en el mismo período del año pasado. Las OPI europeas se han triplicado, según información de Thomson Reuters.

Twitter debutó a fines del año pasado; la gran noticia de las OPI de 2014 probablemente será el debut en bolsa de Alibaba, el gigante chino del comercio en línea, que puede ser el más grande hasta el momento.

Las OPI son la vida de los mercados bursátiles: reabastecen las reservas de acciones y fortalecen a los inversionistas –también proporcionan las finanzas para que las compañías crezcan. Así que su resurgimiento es una señal del regreso del "espíritu animal" keynesiano, o toma de riesgos comerciales, y de que los mercados financieros están funcionando eficientemente otra vez después de casi siete años de crisis.

twitter_BOLSA.JPGTwitter. La red social fue una de las últimas en salir a la bolsa. Foto: Bloomberg. 

¿O no? Entre todo el revuelo que hace que las OPI acaparen tantos titulares, hay razones para la cautela. El espíritu animal puede aludir más a las grandes compañías, los banqueros y financieros que a las bestias más pequeñas de la jungla que proporcionarán el crecimiento económico del futuro.

El temor generalizado no hace mucho era que el mercado de las OPI había caído en una parálisis por escasez de actividad, especialmente en Europa, que parecía reflejar cambios estructurales a largo plazo.

Se culpó a las tasas de interés históricamente bajas y a la incertidumbre económica de entorpecer los mecanismos de fijación de precios. Se acusó a los negociadores de alta frecuencia, a duras penas beneficiándose de los pequeñísimos movimientos de precios, de explotar el sistema; a los reguladores de desanimar la toma de riesgos; y a los banqueros y asesores de no dejar nada "en la mesa" para los inversionistas. La popularidad de los bonos propició rumores acerca de "la muerte de las acciones".

El incremento de las OPI este año sugiere que algunas, quizás no todas de aquellas preocupaciones, carecían de fundamento. En retrospectiva, la gran razón por la cuál había tan escasa actividad de OPI era simplemente que las economías estaban muy débiles. Ahora que las expectativas están mejorando, el mercado se ha reabierto. Sin embargo, esto no quiere decir que el mercado de las OPI goza de perfecta salud.

Inversiones_Opciones_crop_1358277696386.jpgMalos recuerdos. La burbuja de las .com y la crisis de 2008 son los fantasmas a espantar. Foto: Bloomberg.

Existen claras preocupaciones de que esta explosión de OPI está motivada por expectativas infladas acerca de las ganancias futuras de compañías de la era digital – una repetición de la manía puntocom a finales de los años 1990 – y por el repunte mundial de los precios de las acciones alimentado por el programa de expansión cuantitativa de los bancos centrales.

No es extraño que las OPI se enfoquen en un sector en particular. Las modas son pasajeras. Actualmente, la moda son las compañías de biotecnología e Internet, incluyendo minoristas en línea. Hace un año, eran los grupos de salud y las propiedades.

Pero el aumento de actividad se debe mucho a la fuerza de los mercados de valores. Mientras suben los precios de las acciones, las OPI tienen sentido económico para más compañías; los inversionistas de capital privado ven la oportunidad de salir.

Los dinámicos mercados bursátiles no sólo han valorado generosamente a las compañías, han causado algunos grandes "pops" posteriores a la emisión – el aumento del precio de las acciones los días inmediatamente posteriores a su emisión. Por ejemplo, las acciones de Twitter se elevaron un 70 por ciento el primer día de operaciones de noviembre.

Incluso, debido al fracaso de otras OPI, los inversionistas aún no se han enamorado de las OPI. Como promedio, los precios de las acciones de las compañías de OPI ya son un 23 por ciento más altos después de un año, según calcula Mouhammed Choukeir, director de inversiones de Kleinwort Benson, lo cual significa que durante los pasados 12 meses habrían apenas superado los valores globales.

El incremento de las OPI este año sugiere que algunas, quizás no todas de aquellas preocupaciones, carecían de fundamento.

"No todas las OPI se han disparado, algunas cayeron en picada, lo cual nos muestra que el mercado no siempre se cree el cuento," añade Malek Dahmani, quien analiza pequeñas y medianas compañías europeas en Lombard Odier, gestora de inversiones. No sólo los grandes honorarios que ganan los banqueros por las OPI – Alibaba promete ser un festín – alimentan las sospechas de los inversionistas, también las disputas acerca de cómo se distribuyen las acciones en las OPI. Cuando AO World, la minorista inglesa de línea blanca, comenzó a cotizar el mes pasado, el 85 por ciento de la emisión se le otorgó a solamente 15 inversionistas, lo cual decepcionó a cientos de instituciones.

Una preocupación económica mayor es que el mercado de las OPI todavía no incluye a las compañías más pequeñas. Mientras los volúmenes se acercan a máximos históricos, el número de OPI está en una tendencia descendente a largo plazo, lo que significa que el tamaño promedio va en aumento. En los primeros meses de 2014 han habido alrededor de 200 OPI a nivel global. En el mismo período de 1996 hubo casi 700, aunque esto fue en la antesala del fiasco del puntocom.

En EEUU, la Ley de Empleos, que originalmente tenía como propósito ayudar a financiar pequeños negocios, está alentando a las compañías hacia los mercados, aunque aún es demasiado pronto para evaluar su impacto. De otra forma, prevalece la impresión de que los mercados faltos de liquidez, las nuevas maneras de efectuar operaciones bursátiles y las restricciones que enfrentan los bancos y los corredores han asustado a las compañías empresariales a no hacer uso de las OPI. El mercado aún carece de vigor.



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