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Lanata: "Es increíble que los empresarios no tengan una dirigencia que los represente"

En una mano a mano imperdible, el periodista dice que el Gobierno perdió la iniciativa política y tiene cada vez más dificultades para instalar el relato oficial.  

14 de Septiembre 2012




Se tranformó sin quererlo en la nueva estrella del firmamento político, aunque no se presente a elecciones y, según dice, nunca lo hará. Lo suyo es un cóctel imbatible de periodismo duro con un ácido sentido del humor que lo llevó este año de regreso a la TV abierta de la mano del empleador menos pensado, el Grupo Clarín, para convertirlo en uno de los periodistas-monologuistas-conductores-showmen más escuchados por la audiencia anti-K... y en el más detestado -hay que decirlo- por los rabiosos defensores del modelo nac&pop.

“Es todo una locura lo que pasa”, admite, como si se tratara del primer sorprendido frente a lo que su propia figura genera alrededor. Es indudable que Jorge Lanata está hoy en el centro de la escena y disfruta como nadie del sitial de privilegio que ocupa. El buen ráting de su programa dominical, Periodismo para Todos, así lo acredita. Pero también el papel de “gran opositor” que parece haberle asignado -aunque suene increíble- el propio gobierno nacional. “El Gobierno intenta partidizarme y es lo peor que me puede pasar”, se queja, mientras apura el primer cigarrillo de la charla. Recibe a WE en medio de su vorágine laboral -además de PPT, conduce diariamente su programa en radio Mitre y escribe una columna los sábados en Clarín. “Estoy en un momento de mi carrera en el que yo quise llegar acá y llegué”, se sincera, con el mismo estilo desacartonado que le imprimió a cada uno de los productos periodísticos que ideó. Sabe que todo lo que diga o haga generará polémica. Tal vez, también este extenso reportaje.

¿Tiene problemas Cristina para instalar el relato que recurre al horario prime time de la TV para su cadena nacional?

No sé si yo fui uno de los primeros en hablar del doble discurso, cuando el Gobierno recién había asumido. En ese momento sonaba medio raro, porque no se hablaba de eso. El gran enemigo del doble discurso es el tiempo, porque los pone en evidencia. El doble discurso no soporta el tiempo porque se resquebraja, entonces, al final, el rey queda desnudo. Lo que está pasando desde octubre-noviembre del año pasado hasta acá es que el Gobierno perdió la iniciativa política, empezó a estar atrás de los hechos, no adelante y, en paralelo a eso, el doble discurso va quedando cada vez más desnundo. Por eso se les complica cada vez más hacer verosímil el relato, porque la realidad les está pasando por arriba. Vos podés mentir un tiempo, pero después... no da.

Pero mientras tanto la oposición sigue siendo incapaz de empezar a marcar agenda.

Lo que pasa es que no hay oposición. El Gobierno dejó de marcar agenda hace tiempo, el último intento que uno podría ver sobre eso fue YPF y duró una semana. En ese momento lo logró, pero después quedó atrás, hoy está atrás de los hechos. Nosotros estamos marcando agenda muchas veces. Como el programa es muy popular, de golpe hay temas que quedan el lunes y siguen toda la semana. En realidad, estamos ocupando un lugar que no quiero ocupar, porque el Gobierno intenta partidizarme y es lo peor que me puede pasar. No me quiero enganchar con eso porque soy periodista, no es que yo digo lo que digo porque tengo algún interés, mi interés es dar información. Si permito que me arrinconen, me cagan, porque me terminan sesgando.

¿Por qué el caso Boudou se mantiene a pesar de los intentos del Gobierno por sacarlo de los diarios?

Al caso Boudou lo destapa el Turco (N de R: en referencia al periodista Jorge Asís) en Internet. Nadie le da bola y nosotros lo hacemos explotar en la radio. A mí un tipo muy cercano al Gobierno me dice: “Mirá que lo que le sacaron es lo menos que tiene”. Lo que estamos viendo con Boudou es la punta de una historia, no la historia completa. Hoy hay dos personas que siguen trabajando en eso, los peridistas Hugo Alconada Mon y Nicolás Wiñazki. Cada uno por separado, muchas veces con fuentes distintas, otra veces con las mismas, siguen buscando y al buscar, encuentran. Hay mucha historia irregular alrededor de lo de Boudou y todavía no se terminó de conocer.

Es raro que solo dos periodistas lo sigan...

Sí, porque no hubo efectos políticos inmediatos, entonces mucha gente dejó de buscar porque creen que a la gente le dejó de interesar. Y hay un punto donde es cierto: demostrar más enriquecimiento ilícito en Boudou es menor en este contexto. Lo que me parece que falta es terminar de cerrarlo. La Justicia tiene cierta morosidad, pero tampoco están haciéndose completamente los boludos porque no pueden tapar todo. Es gracioso que el argumento del Gobierno haya sido negar porque “es todo mentira”, pero renunció el juez, el fiscal, el procurador, hay una causa judicial... Para una mentira tiene bastante efecto.

¿Cómo sigue?

Creo que el caso Boudou en algún momento va a terminar arrastrando a Cristina. Es difícil decir en qué contexto y cómo, pero es inverosímil pensar que alguien puede querer quedarse con la máquina de hacer billetes sin que el presidente lo sepa.

¿Cómo era hacer periodismo de investigación en época de Menem y ahora en la era K?

No es tan distinto. La diferencia es que este gobierno montó el aparato de propaganda más grande que se montó desde el año 50, no pasaba esto hace mucho. Yo creo que una de las cosas que demuestra la existencia de Dios es que ellos tienen plata, pero no talento.

Tienen medios a favor...

Sí, pero ninguno de los medios que hicieron sirve. Es una estructura muy extensa pero poco eficaz. Y pierden muchísimo dinero en mantenerla. No tienen un diario que tire 50.000 ejemplares, tampoco 30.000. No tienen un programa de ocho puntos de ráting. No tienen una radio, no llegan, abastecen al ghetto, pero no son populares, que es lo que buscan. Eso quizá hace que haya más autocensura a la hora de hacer algunos temas, porque muchos periodistas tienen miedo de que se les tire el aparato de propaganda encima.

O la AFIP...

O la AFIP, pero en el caso del periodismo, el miedo es a que se los desacredite. En general, lo que se hace es desacreditar al portador del mensaje y no hablar del mensaje. Nunca se discute el fondo de ninguna cosa. Vos hablás de Boudou y te dicen “es un invento de Clarín”, no te dicen sí o no por tal cosa. Es una cagada, pero el periodismo en un punto se transformó en una cuestión de fe, desaparecieron los hechos, todo depende de quién lo dice y no es así. Los hechos existen con independencia de quién lo diga, no son de derecha ni izquierda, suceden. Nuestro laburo es contarlos, después los podés enfocar u opinar sobre ellos, pero son incontrastables. Vandenbroele es una persona que está, que firmó tal cosa, no es que uno lo inventó. Y eso hace que sea más difícil laburar. Pero siempre que hacés investigación estás haciendo una especie de contrapoder y vas a tener problemas. Eso es la historia de nuestra vida. Nosotros nos hemos peleado con todos los gobiernos.

Jorge Lanata - IMG
Desde Página 12 lo hacías con Menem. Hoy Página y vos están en veredas distintas. ¿Quién cambió?

Para mí, Página cerró hace mucho tiempo, lo que está saliendo es una mueca de lo que Página fue. Yo hice toda mi carrera con los diarios en contra. Y es la primera vez que tengo los diarios a favor. Es una situación totalmente ridícula y graciosa: que yo hoy hable y tenga 5000 cliqueos en La Nación apenas digo algo es increíble. ¿Cambié yo o cambiaron los diarios? Cambiaron los diarios, los diarios se pelearon con el Gobierno, antes no había pasado. La circunstancia objetiva hizo que las cosas cambiaran. Ahora los tipos escuchan lo que yo vengo diciendo. PPT es Día D con plata. Tenemos más recursos y todo el canal atrás, y eso se nota en la pantalla. Hago el mismo programa que hacía hace 15 años, lo que pasa es que cambió el Gobierno y cambió la situación objetiva. Pasado mañana a lo mejor Clarín se arregla con el Gobierno... me iré.

¿Cuál fue para vos el gobierno más corrupto de la última etapa democrática?

La discusión de quién la tiene más larga es menor, el problema es que roben. Acá hay una manera de corrupción que es distinta. Los menemistas se quedaban con el 30, el 40, a veces más. Los kirchneristas se quedan con las empresas. “Vos tenés una autopista, yo te la doy, pero dame el 10% de la empresa y todos los 5 paso a cobrar”. Ésta es la situación. No digo que haya una relación en esto, porque no es así, pero es graciosa la coincidencia: una vez buscando en historia europea encontré un libro de Ángel Rama, un historiador del fascismo. El fascismo hizo eso. Para llegar al gobierno de Italia, hizo este tipo de corrupción, formar parte de las empresas.

Al menemismo no le importaba mucho el mostrarse tal como era. El kirchnerismo, en cambio, se vende como progresista.

Hay un punto en el que se creen su propia mentira. No es tan distinto el “robo para la corona” del necesito plata para hacer política, que es lo de Néstor, “la política se hace con plata”. Es igual. La corona era una o la otra, este gobierno no es tan distinto al menemismo en muchas cosas, y cuando ves los números grandes de la economía son bastante parecidos. La concentración empresaria es parecida, el clientelismo es parecido, lo que pasa es que la cultura es distinta.

¿Tenés miedo cuando terminás tu programa?

Yo no puedo creer que todo el mundo me hable del miedo. El miedo es subjetivo, lo construye el que teme. Al temer, vos le estás dando a tu objeto de miedo una entidad que a lo mejor no tiene. A lo mejor la tiene, pero a lo mejor no.

Hay empresarios que tienen miedo...

Una de las cosas que yo dije cuando empecé el ciclo es que quiero que el programa sirva para quitarnos el miedo. Yo no puedo creer que tipo con 500, 1000 ó 2000 palos se dejen tocar el culo como se lo dejan tocar. Ya sé que los empresarios no van a discutir con el poder. Nunca lo van a hacer. Ahora, poné algún límite. No; tampoco.

¿Por qué no lo ponen?

Porque siguen haciendo grandes negocios. Y porque a veces no tienen autoridad para ponerlo, porque saben que están facturando en negro, que están haciendo tal o cual cagada. Entonces tienen miedo. Ahora, es increíble que los empresarios no tengan una dirigencia que los represente. Y hay un montón de tipos inteligentes, tipos lúcidos. Pero después cuando hacen un discurso son unos cagones.

¿Qué saldo te dejó tu visita a Venezuela donde hiciste un informe para PPT?

Me impresionó encontrar más puntos de contacto que los que pensaba. Y me asombró el tema de los jueces subrogantes. Me terminó de decir: no puede ser que sea todo tan parecido. Lo económico, lo social era previsible, pero lo de los jueces me pareció increíble.

¿Se copia el modelo desde acá?

No. Son países donde en algunas cosas hay como una base filosófica común, por ejemplo, con respecto al tema de la prensa. Los dos gobiernos, y también el de Ecuador, ven a la prensa como un agente de distorsión social. Estoy citando a (Ernesto) Laclau, él dice eso, y también plantea una sociedad amigo-enemigo, totalmente bipolar. Hay un problema de concepto que pasa acá y allá: ellos creen que están haciendo la revolución. Yo creo que no.

¿Ellos, los funcionarios, o son los seguidores K los que creen en esta revolución”?

Por eso digo que creo que hay un punto donde ellos se creyeron su propia mentira y nosotros creemos que estamos en una democracia, entonces es muy difícil el diálogo porque lo que nosotros estamos pidiendo no entra en una revolución, y lo que ellos quieren no entra en una democracia. Ése es el problema. Cuando ellos dicen hay que modificar la Constitución y hacer la re-re indenfinida, en su lógica tienen razón, porque si vos hacés una revolución es lógico que cambies la madre de las leyes. Ahora, en una democracia no hay motivo para hacerlo. Estamos hablando dos idiomas completamente distintos. Su esquema de pensamiento es el de una revolución, ahora o próxima, y nuestro esquema es lograr una democracia. Es muy complicado.

Lo que preocupa, y se ha acentuado, son las restricciones a las libertades, controles...

Eso también está visto desde la democracia; en la revolución, a lo mejor no. Le dan a los medios un papel que los medios no tienen. Están más preocupados por los medios que por gobernar, siempre fue así. Perón no leía los diarios, hacía los diarios. Cuando estás en una situación de poder, lo que vos sabés es tanto más que lo que sabe el periodismo. No podés estar preocupado por el periodismo; si estás preocupado por el periodismo sos un idiota. Es una cosa de inseguridad terrible.

¿Consigue Cristina la re-re en 2015?

Cristina consigue la re-reelección y pierde. Creo que va por la reelección y después pierde.

Pero hoy no hay nadie enfrente.

Pero siempre alguien surge y faltan tres años. Frente a la pregunta de por qué lo haría, ya lo hizo en Santa Cruz, se modificó la Constitución. O sea, el tema del prurito no existe. Además, no tienen ninguna figura de recambio y no tienen segunda línea, porque La Cámpora ni siquiera llegó a ser segunda línea, es tercera. La única manera de que el kirchersimo siga es que Cristina se presente, no tiene otra manera. O por voluntad propia o por presión del alrededor, ella se tiene que presentar. No digo que se muere por hacerlo, a lo mejor lo que ella querría hacer es parar esta elección, esperar y volver otra. Pero no va a poder. Ésa era la idea cuando Néstor vivía, pero se murió y no tiene a quién poner. Y a Scioli no lo perciben como un kirchnerista. El otro tipo que tenían era Boudou, pero el efecto político de Ciccone le cagó la carrera política al vice.

¿Cuál es tu lectura del voto a los 16 años?

Es oportunista. Ellos creen que miden bien ahí, hay que ver porque no tienen ningún centro de estudiantes y las facultades tampoco las manejan, no lo lograron. Los chicos son del PO, del PTS, radicales o independientes, no son K. Y quien puede lo más puede lo menos: si le vas a dar el voto, dale imputabilidad penal, dejalo casarse, firmar contrato, manejar el auto... Es ridículo que puedas elegir al presidente y no te puedas casar.

¿Cuál debería ser la prioridad oficial?

Me preocupa el tema de la violencia en general. Están dados todos los casilleros para que haya algún quilombo. Hay una reinvindicación acrítica de la generación del 70, hay fanáticos y violencia social creciente. Eso siempre termina mal. No me gusta la combinación 2001 + fanáticos. Del 2001 se sale, pero del 2001 + fanáticos es más complicado salir. Yo trataría de bajar la pelota.



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