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La última entrevista de Douglas Tompkins a este medio: "La RSE recién está llegando a la Argentina"

El empresario fue entrevistado en junio de este año durante una visita a la Argentina.  Por Carolina Potocar 09 de Diciembre 2015

Para adquirir un producto Esprit, hoy se puede acudir a  cualquiera de las 900 tiendas oficiales que posee la compañía, o buscar sus prendas de vestir en los más de 7800 puntos de venta que ofrecen la marca. Pero en 1968, cuando la empresa recién nacía, solo sus dueños Susie y Douglas Tompkins vendían Esprit. Su único local era una Volkswagen Kombi, camioneta con la que el matrimonio recorría las calles de San Francisco para vender sus productos. Les tomó nada más que una década hacer que sus ventas alcanzaran los U$S100 millones y cerrar acuerdos comerciales en Hong Kong y Alemania.

Algunos años antes, en 1964, Douglas Tompkins ya había fundado The North Face, una prestigiosa marca de artículos para realizar actividades de montaña que en la actualidad forma parte de VF Corporation (firma que agrupa etiquetas como Lee, Wrangler, Vans, JanSport, Timberland, entre otras). Sin embargo, la afición del ex magnate al montañismo y otros deportes relacionados con la naturaleza lo llevaron a desarrollar un compromiso con el medioambiente cada vez más fuerte, actitud que no se correspondía con los intereses de las industrias textiles que manejaba. Para los ’90 Tompkins ya había vendido su parte de ambas compañías.
 

 

En 1993, convertido en ambientalista, se casó con Kristine McDivitt, quien fuera durante 20 años CEO de Patagonia, Inc (compañía también relacionada a las actividades de montaña, propiedad de Yvon Chouinard, amigo de Douglas). Los recién casados abandonaron el mundo corporativo y se asentaron en la Patagonia chilena, iniciaron cada uno su fundación y se hicieron de más de 800.000 hectáreas en la zona: aproximadamente 500.000 en el sur de Chile y otras 300.000 entre la Patagonia argentina y sus tierras en el Iberá. Aunque son víctimas de la desconfianza de vecinos y políticos de ambos países sudamericanos, quienes los acusan de querer adueñarse de las riquezas naturales de la zona, ellos aseguran que la única razón por la que obtienen estas hectáreas es para preparar el terreno y luego convertirlo en una propiedad de dominio público.

Al día de hoy, el matrimonio lleva cedidos al Estado nacional dos porciones de sus vastas extensiones de tierra. La fundación de McDivitt, Conservación Patagónica, donó 66.000 hectáreas en la costa de la provincia de Santa Cruz, que se convirtieron en el Parque Nacional Monte León a partir del 2002. A su vez, Conservation Land Trust, la organización que preside Tompkins, hizo anexar 15.000 hectáreas más al ya existente Parque Nacional Perito Moreno, a partir de la donación de su Estancia El Rincón en 2013. Además, la pareja planea crear un Parque Nacional en los Esteros del Iberá, y otro –el “Parque Nacional Patagonia” – que una el sur chileno con el argentino.

El 1 de junio pasado los Tompkins presentaron en el Espacio Darwin “Parque Nacional Perito Moreno”, el último de los libros fotográficos que el matrimonio edita. Allí, el  reconocido ambientalista habló con El Cronista Comercial sobre el estado de las tierras en las que trabaja su  fundación, y cómo un cambio estructural en la legislación argentina podría fomentar la RSE en el país.

En la presentación de su libro, usted mencionó que el Parque Nacional Perito Moreno está subestimado, ¿por qué sucede eso?

En todos los sistemas de parques nacionales alrededor del mundo hay ciertos parques que son icónicos por una razón u otra: motivos históricos, geográficos, de locación, o eventos que los convirtieron en foco de atención y crearon un gran universo de visitantes a raíz de ello. El Parque Nacional Perito Moreno está en la parte más aislada de la Patagonia, al noroeste de la provincia de Santa Cruz, la prensa no lo menciona y no tiene ciudades turísticas cerca. Está eclipsado por el Parque Nacional Los Glaciares, el área del Fitz Roy y el glaciar Perito Moreno, todos en la zona de Calafate, que fue construida como una ciudad turística. La atención siempre estuvo puesta ahí, pero ahora todo va a cambiar; esto a partir de la creación del Parque Nacional Patagonia. El Parque Nacional Perito Moreno se va a convertir en parte del circuito. La gente va a empezar a visitar esa parte de la provincia porque van a estar circulando alrededor del Parque Nacional Patagonia, que va a tener millones de visitantes en los próximos años, porque “Patagonia” es la marca registrada de todo el área. Y además es un lugar hermoso y espectacular, tiene mucha vida salvaje, y tendrá ciudades rodeando la zona, como Los Antiguos y Perito Moreno; la Cueva de las Manos estará incorporada en el parque también. Eso va a cambiar el circuito de visitantes; y además con los nuevos accesos, llegar va a ser mucho más fácil. Creo el Perito Moreno va a convertirse en un parque muy visitado, y que con el tiempo vamos a ver un cambio muy grande ahí.

¿Cree que las compañías asentadas en el país se involucran con el cuidado de los territorios nacionales? ¿Cómo ve a la RSE en el país?

El concepto de responsabilidad social a través de los negocios recién está comenzando a llegar a la Argentina. Creo que si mirás el desarrollo de lo que llamamos responsabilidad social en los negocios y lo que está pasando en el Norte de Europa, los Estados Unidos y Australia, esto toma tiempo, pero eventualmente va a llegar a la Argentina también. Hay muchas formas distintas en las que las compañías pueden pagar su derecho por “existir en el planeta”, por así decirlo. Esta es una cultura en crecimiento en la comunidad de los negocios, y toma tiempo, pero eventualmente llegará.

¿Por qué cree que la RSE no es una práctica tan arraigada en el mundo empresarial argentino?

Nosotros vemos que la gente de negocios en Argentina es gente con los medios necesarios, y que está comenzando a pensar con responsabilidad social. Pero uno de los problemas en la Argentina, y lo mismo sucede en la mayoría de los países latinoamericanos, es que el sistema impositivo no es favorable para la filantropía. En los Estados Unidos, en Gran Bretaña, en Australia, por ejemplo, y en los países anglosajones en general, hay una tendencia en los sistemas impositivos que favorece las donaciones. Podés deducir impuestos por hacer donaciones a ONGs sin fines de lucro de distintas áreas: desde salud a educación, pasando por ciencia, niñez, medioambiente; todo eso es deducible de los impuestos. Hay gente trabajando para cambiar las leyes a nivel local e incentivar a más personas del sector privado a sacar dinero de sus bolsillos y donarlo a las organizaciones que ellos prefieran, puede ser cualquiera. Eso es algo que ha estado institucionalizado en los países anglosajones por un período de tiempo muy largo, lo que por supuesto estimula naturalmente mucha filantropía.

¿Qué lo hizo pasar de ser un exitoso hombre de negocios a ser un filántropo?

Uno tiene que pagar la renta por vivir en este planeta.

Esta entrevista fue realizada en junio de 2015 para el suplemento RSE de El Cronista

 



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1 Comentario

Rodrigo Martinez Reportar Responder

Hay mucho que aprender en RSE. La Argentina aun no lo incluyo en su agenda.

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