La selección sub 35 de los jóvenes líderes de la Argentina
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La selección sub 35 de los jóvenes líderes de la Argentina

Emprendedores, científicos, líderes sociales. APERTURA seleccionó a 34 jóvenes que, con sus experiencias, demuestran que la vida no arranca a los 30, sino que se disfruta, a pleno, en esa década. El quién es quién interactivo. 

Por Juliana Monferrán y Carla Quiroga 16 de Julio 2013




Nacieron en víspera de la democracia, casi al mismo tiempo en el que los fundadores de APERTURA soñaban con una revista de economía y negocios distinta. Algunos de ellos estaban en el vientre. Otros daban sus primeros pasos por la vida y unos pocos eran ilusión. Son los Think Tank 3.0: los 34 jóvenes líderes seleccionados para formar parte de la Generación APERTURA sub-35 que trabaja por un mundo distinto. La mayoría de los elegidos fueron reunidos una lluviosa mañana de mayo en el jardín del Palacio Duhau Park Hyatt Buenos Aires, escenario exclusivo para el encuentro que, en pocos minutos, se convirtió en un semillero inspirador de nuevos contactos, ideas, ilusiones y un sueño común: una Argentina mejor es posible. Tienen una sensibilidad diferente y viven un cambio de paradigma. “El mundo está en crisis. Eso significa que tenemos una oportunidad: la posibilidad de reinventar todo”, analiza Lucas Campodónico (34), emprendedor sustentable.

“Es muy peligroso, en el mundo de hoy, quedarse etiquetado. Definirse pronto es un riesgo muy alto. Lo que define a uno no está en lo que hace, sino en por qué lo hace”, puntualiza la esencia de cómo piensan Carlos Miceli (26), quien trabajó con Josh Kaufman, autor del best-seller “The personal MBA”, y es creador de JumpLab, un proyecto educativo con una “metodología de aprendizaje que ayuda a potenciar a gente que tiene ganas de algo pero no sabe qué” .

Muchos se definen como kamikazes. Disfrutan del vértigo que genera la incertidumbre y viven en una especie de montaña rusa emocional entre el logro y la frustración. Reconocen enfrentarse al miedo más de una vez en el camino. Pero eligen seguir. Viven desafiando sus propias metas. No se conforman. Son proactivos y generan las oportunidades, no las esperan. Se embarcan en proyectos en los cuales no son especialistas. Piden ayuda y no le temen al error. Derrumban para volver a construir. Son globales. No conocen de límites geográficos y sus emprendimientos nacen a escala mundial. “Me comí muchas millas en avión para que no se sintiera que estábamos basados en la Argentina”, recuerda Mariano Suárez Battan (33) de su experiencia con Three Melons, la compañía de videojuegos que terminó vendiendo a Disney.

Además, están comprometidos con la sociedad, respetan a las instituciones y asumen la misión de ser protagonistas y no testigos del cambio. Son referentes para los organismos del mundo, que descubrieron que no alcanza con la mirada de los CEOs que peinan canas. Y que el aporte de los youngs es clave en el debate sobre el mundo que viene. “Me interesa la política como debate de sistemas, y trabajo sobre el del siglo XXI, no el del XIX”, es categórico Santiago Siri (29), uno de los referentes. “La única manera de progresar es cuestionando el sistema que tenemos”, coincide Pía Mancini (30), fundadora del Partido de la Red, proyecto que propone una nueva instancia de participación ciudadana anclada en las nuevas tecnologías, en pos de un sistema más democrático. 

“Tenemos que trabajar para mejorar la calidad de las instituciones. Sólo así tendremos los checks and balances de una democracia. Y ello, probablemente, se traduzca en una menor corrupción. Debemos capacitarnos y comprometernos. No hay futuro sin capital humano”, analiza Milagros López Belsué (30), mano derecha de Rosendo Fraga en el Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.

“Es una generación que derribará muros mucho más rápido que las anteriores y pondrá a prueba la capacidad de la Humanidad de vivir en una aldea global y sin fronteras”, comenta Leandro Rzezak (35), emprendedor tecnológico serial reconocido por el MIT. Los referentes de esta generación son expertos en generar puentes. Sin recelos, saben de las bondades del networking y tienen el don de disfrutar del camino, sin obsesionarse por la meta, que, claro, existe y les interesa. “¿Para qué llevarse el conocimiento estéril a la tumba? Hay que transmitirlo a lo que viene detrás, compartir”, afirma Fernando Rivero (33), bioquímico argentino experto en biología molecular, también reconocido por el MIT.

“Es una generación en la que el compartir está en el ADN”, explica Mariana Díaz (30), activista ambiental y parte de los Global Shapers (GS), una comunidad del Foro Económico Mundial (WEF) conformada por 2000 jóvenes de hasta 30 años, de 200 ciudades de todo el mundo, que son elegidos por los logros en su área de desarrollo y su afán de hacer una contribución a la comunidad en la que viven.“Compartir hace que la gente haga más”, agrega Juan Di Nucci (31), emprendedor mobile.

Dar es dar
Llevan en sus entrañas la necesidad de devolver a la comunidad algo de lo que recibieron. Por eso, ayudar a otros a emprender y trabajar en red son valores compartidos por todos. No miden las cosas con la vara de “mejor o peor”. Conocer la fórmula del éxito no los desvela. Saben que, siempre, habrá alguien más capaz con proyectos e ideas más ingeniosas. Pero esa certeza no los detiene. “No importa que haya alguien haciendo lo que uno está por lanzar. Hacelo... si pensás que podés hacerlo mejor”, aconseja Antón Chalbaud (34), fundador de The Fan Machine, un software especializado en marketing en redes sociales. “Una de las cosas que hace la diferencia es la pasión por el hacer. Es muy difícil ganarle a alguien que no se da por vencido”, reflexiona Frank Martin (28), fundador de Restorando.com, un sitio de reservas online para restaurantes.



“Si uno no hace lo que le gusta, desperdicia su vida. No hay que ser emprendedor. Pero sí trabajar en lo que a uno le apasiona. La mayoría de la gente se queja del trabajo, como si no se llevara el mayor tiempo de su vida. Es fácil tirar la toalla. Lo complicado es seguir y seguir”, comenta Roberto Gluck (30), ingeniero en Sistemas que sintió que, en una multi, le exigían sólo el 10 por ciento de su potencial y, hoy, reparte sus días entre Buenos Aires y Silicon Valley por su proyecto, The Social Radio, una aplicación que convierte el texto de las redes sociales. Los APERTURA’s youngsters hacen culto a la innovación y honor a sus motivaciones interiores.

“Innovar implica cambiar. Para lo cual, es clave conocerse a uno mismo. Si uno tiene el deseo de hacer algo y sigue su instinto, las cosas pasan. No hay que ser brillante. Alcanza con tener compromiso y ganas ”, afirma Hernán Kigel (25), un economista que trabaja en cómo despertar la creatividad en las personas. Los jóvenes que gobernarán al mundo del mañana no se detienen a hablar sobre el impacto de las redes sociales, sino en el desafío de cómo pasar del agite a la construcción y de utilizarlas, no sólo como lugar de opinión publica, sino de acción. “El desafío es ser parte de una generación que pueda desplegar el potencial del país en los próximos 20 años”, afirma Diego Coatz, economista Jefe de la UIA.

“Tenemos una visión de liderazgo menos idealista que la de la generación del ’70, menos individualista que la de los ’80 o ’90. Más basada en el consenso”, describe Santiago Zebel (31), asesor de la ONU. En otras palabras, se trata de una generación con potencial para generar relaciones, cada vez, más dialoguistas. Reconocen al disenso como parte de la realidad, sin que implique enfrentamiento. “Hablamos, nos conocemos y nos relacionamos de una forma más desprejuiciada. Estamos perdiendo el miedo a involucrarnos “, explica Carolina Castro (33), parte de UIA Joven y directora de la autopartista Industrias Guidi, para quien dejar “un rato el proyecto personal” para un fin más colectivo vale la pena y hace la diferencia.

A futuro, creen que una Argentina más unida es posible. “Un país donde, verdaderamente, vivamos en comunidad, entendiendo que podemos pensar diferente sin ser enemigos, con mayor tolerancia y diálogo entre todos”, finaliza Manuel Lozano, creador de Fundación Si, referente de una generación que no se queda dormida. Sino que piensa, busca y hace. 

 



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