La historia detrás del nombre de las pastillas DRF
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La historia detrás del nombre de las pastillas DRF

30 de Diciembre 2015

En la cartera de la dama o el bolsillo del caballero siempre estuvo presente el cilindro con pastillas DRF en su interior. Créase o no, detrás de la famosa sigla se esconde la historia de un hombre que, en 1914, comenzó con el emprendimiento.

Su nombre ya tiene historia per sé. Su creador fue Darío Rodríguez de la Fuente, es decir DRF. En 1914 decidió crear una pastilla sabor a menta, hecha 100 por ciento de manera artesanal. Lo logró pero, típico de la época, no se vendía en kioscos sino en farmacias.

Cuando los clientes comenzaron a probarlo -y volver a elegirlo- el trabajo de Rodríguez de la Fuente llegó a los kioscos y de ahí a la masividad. Pero su proceso artesanal no alcanzaba, por lo que necesitó una mano extra que lo ayudara a producirlo en serie.

Fue ahí que, para llegar a mayor cantidad de kioscos, se le entregó a una empresa inglesa la producción masiva. La empresa lo entregaba a granel en latas, las cuales fraccionadas y envasadas en la Argentina. 

En 1968 se adquirió una nueva planta de fabricación dedicada a la producción de caramelos duros, blandos y chicles. Y en 1980 se centralizó la producción en una sola planta ubicada a 100 km. de la Ciudad de Buenos Aires, en la localidad de General Las Heras. Para ese entonces, la marca estaba bajo el ala de Molinos Río de la Plata.

Sin embargo, en 2014, cuando se estaban cumpliendo 100 años de la creación de la marca, Mondelez (ex Kraft) decidió comprarle el negocio, junto a otras unidades de la empresa como los caramelos Billliken.



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