La historia de medialunas La Jirafa, el clásico de Pinamar que resiste a la llegada de McDonald's
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La historia de medialunas La Jirafa, el clásico de Pinamar que resiste a la llegada de McDonald's

Desde el popular local aseguran que tanto la nueva oferta gastronómica como los cambios en el tipo de turistas que atrae la localidad modificaron el negocio. 

Por Carolina Potocar 05 de Enero 2016

Durante la temporada alta de Pinamar la esquina de Eneas y Rivadavia es una de las más transitadas, tanto a primera hora de la mañana como por la tarde. En esa intersección no hay un boliche ni un bar de moda, sino una empresa familiar que luego de más de dos décadas se convirtió en un clásico de esa ciudad costera: medialunas La jirafa.

Su historia como casa de panificados nació hace 23 años, cuando luego de que los padres del fundador Ricardo Garlaschi fallecieran, el ex supermercado familiar se subdividió y el sector dedicado a vender medialunas fue el único que quedó bajo su administración. Hoy la pyme es manejada por la mujer y el hijo de Garlaschi, y si bien dicen no tener contabilizadas cuántas docenas de medialunas se venden por temporada, sí sostienen que el negocio siempre se mantuvo en alza.

Hoy, los 20 empleados siguen abriendo las puertas del comercio todos los días por la mañana y por la tarde. Pero no todo se mantuvo igual. Según el encargado de la casa de medialunas, en la Pinamar que antes copaba sus playas de jóvenes hoy hay un ambiente más familiar, y la necesidad de abrir a las 5 de la mañana para que entre 100 y 200 adolescentes hicieran cola para comprar el desayuno luego de sus salidas nocturnas hoy ya no es tal.

Además del tipo de público que veranea en Pinamar, hay otro aspecto que cambió. La llegada de McDonald’s o la estación de servicio YPF multiplicaron las opciones de los jóvenes a la hora de elegir adónde ir a buscar su tentempié post boliche. Sin embargo, el turista que visita Pinamar porque el combo que ofrece la ciudad incluye iniciar el día con medialunas de La jirafa sigue existiendo, según aseguran desde la empresa familiar.

La batalla por ser la medialuna más pedida la ganan las “dulces o de manteca”, y en general, la mayoría de los compradores se lleva dos docenas, que este verano cotizan a $ 70 cada una. Para esta temporada, la ciudad espera alrededor de un millón de turistas. Y medialunas La jirafa, que lleguen con hambre.



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