La frenética carrera de Microsoft por el tercer lugar en el mundo móvil
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La frenética carrera de Microsoft por el tercer lugar en el mundo móvil

La empresa trata de atraer clientes con Windows 8, su sistema operativo estilo escritorio. “Los consumidores lo ven como algo poco familiar, quizá, incluso, raro”, dice un analista. 

Por Sam Grobart 02 de Enero 2013




Apple no está en el negocio de los teléfonos celulares
, sino en el de la movilidad perpetua. Si la performance pasada es un indicador, el anuncio del iPhone 5 llevó a una ola de clientes cuando salieron a la venta las primeras unidades. Apple lanza un producto, la gente lo compra. Enjuague, repita. Hay otra compañía a la que también le gustaría estar en el negocio del movimiento perpetuo: Microsoft.

El gigante de la computación tiene algo de experiencia con esto, luego de convertir a Windows en una parte indispensable del mundo de la PC durante la mayoría de los ’80 y ’90. La acción se corrió hacia lo móvil ahora y Microsoft tiene dos deseos: que haya lugar para tres compañías en la batalla y que sea una de ellas. Mirando el estado del mercado móvil, ninguna de esas dos posibilidades están dadas. Según ComScore, Android, el sistema operativo de Google, dominó el 52 por ciento del mercado de smartphones de los Estados Unidos en el segundo trimestre del año. iOS, de Apple, se llevó el 32 por ciento; Windows Phone, de Microsoft, tuvo el 4.

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Entonces, ¿cómo dejará Microsoft su huella? Una manera, luego de años de permitir que las compañías de hardware hicieran aparatos deslucidos bajo el estandarte de Windows Mobile, es tomar una página del libro de Apple y aliar estrechamente software con hardware. Microsoft comenzó a dar puntada en 2010, cuando inició la marca Windows Phone e impuso estrictos requerimientos de hardware en sus socios de aparatos. Microsoft entró a una relación cercana con Nokia, que, en febrero de 2011, abandonó su sistema operativo, Symbian. El CEO de Nokia, Stephen Elop, es un ex empleado de Microsoft e introdujo algunos de los últimos smartphones de la compañía, Lumia 820 y 920, una semana antes del anuncio de Apple.

Los teléfonos fueron alabados por su diseño y sus características avanzadas de navegación. Pero la incapacidad de Elop para dar una fecha precisa de cuándo los teléfonos saldrían a la venta –y el descubrimiento de que los videos de demostración de la compañía exageraban la tecnología de estabilización de imagen del Lumia– enfrió el entusiasmo. Nokia está en una posición similar a la de Microsoft: grande en otras áreas tecnológicas (como teléfono celulares básicos) pero muy atrás en smartphones, donde su market share, de 8,2 por ciento, sigue al de Apple y Samsung.

La compañía finlandesa es, por lejos, la mayor fabricante de Windows Phone; es responsable por el 59 por ciento de todos los aparatos vendidos con ese sistema operativo. Dado el market share de 4 por ciento de Windows Phone, eso convierte a Nokia en el enano más pequeño. Windows Phone 8 tiene otros puntos de motivación: es admirado, en general, por la prensa tecnológica por su originalidad y creatividad.

La interfaz del usuario, como la del Windows Phone 7, deja de lado la tradicional grilla de íconos y, en su lugar, usa “Azulejos vivos” para mostrar información actualizada en la pantalla principal. El look and feel único del sistema operativo también significa que escapó al costoso litigio de patentes que afectó a los fabricantes de Android y Apple. De hecho, durante el juicio de Apple-Samsung en los Estados Unidos, un abogado de Apple sostuvo un aparato con Windows Phone 7 para argumentar que uno podía crear un smartphone diferente al de la manzana. Pero la idea original de un hombre es el “ewww” de otro.

“El obstáculo real es que los consumidores lo ven como algo poco familiar, quizá, incluso, raro”, dice Horace Dediu, analista independiente del segmento móvil y ex ejecutivo de Nokia. Microsoft cree que puede hacer que los consumidores sobrepasen su valla al introducirlos a otro producto: Windows 8. El nuevo sistema operativo tiene una interfaz similar a la del Windows Phone 8, lo que hace que el smartphone se vea más como una extensión natural de la experiencia de escritorio. “Se sentirá familiar”, dice Greg Sullivan, senior Product manager de Windows Phone.

“Windows 8 ayuda a divulgar la palabra”. Hay pocas dudas de que Microsoft vaya a financiar un esfuerzo de marketing masivo detrás de Windows 8 y Windows Phone 8. Lo que es menos certero es si un empuje así funcionará y si la compañía tiene el tiempo suficiente para dar vuelta las cosas. Dado cuánto le tomó a la gente adoptar Windows 7, Microsoft se enfrenta a un camino duro, dice Charles Golvin, analista de Forrester Research. “Podríamos hablar de exponer a las personas a Windows 8 tres o cuatro años antes de que lo quieran en su teléfono. Ese tipo de timing no les da ventajas”.

Eso es porque la oportunidad de ganar consumidores se achica. Aproximadamente, la mitad de los habitantes de los Estados Unidos tiene un smartphone, con el número creciendo 2 por ciento cada mes. Microsoft y sus socios tienen una cantidad limitada de tiempo para llegar a los consumidores que ya no tienen un smartphone, un grupo, decididamente, más fácil de ganar que el de los usuarios de smartphones ya existentes. Según una encuesta de 2011 de UBS, el 89 por ciento de los usuarios de iPhone tienen la intención de comprar otro cuando deba reemplazar su equipo. Las personas que llegan tarde al juego del smartphone no son, por definición, early adopters.

Es más probable que tengan menos sofisticación tecnológica, lo que hace que la interfaz no familiar sea, incluso, más difícil de vender. “Tienen que comunicar muy rápido a una audiencia que, quizas, no está interesada en su valor”, dice Michael Gartenberg, de Gartner Research. Microsoft es conocido por su tenacidad cuando entra a nuevos mercados. “Nuestra hoja de ruta para Windows Phone está medida en años, no meses”, dice Sullivan. La historia apoya esto: en 2001, Microsoft lanzó la Xbox, una consola de juegos que la mayoría de las personas dijo que tenía pocas chances frente a la establecida PlayStation, de Sony, y, luego, la Wii, más amigable para la familia, de Nintendo. Once años después, la Xbox tiene 47 por ciento de market share y es ampliamente considerada la plataforma de juegos dominante. Microsoft podrá ser paciente. Más le vale esperar que los consumidores también lo sean.



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